Realismo mágico

El realismo mágico es una corriente que surge en hispanoamérica entre la década de los años 30 y 40 del Siglo XX.

Recibe influencia de la vanguardia europea, a través de la cual se producirá una renovación literaria, mediante una innovación estilística, una nueva forma narrativa y el uso de un lenguaje mucho más rico.

El término fue acuñado por primera vez por Franz Roh a mediados de la década de los años 20 para hacer referencia a un estilo pictórico, y luego sería utilizado por Arturo Uslar Pietri en los años 30 para referirse a este movimiento narrativo que estaba surgiendo.

La principal característica será la narración de hechos fantásticos, descabellados y extraños como si fuesen algo cotidiano y real, algo que pasase en el transcurso del día a día.

Lo ilógico es presentado como algo lógico, habitual.

Gran importancia van a adquirir los sueños y la tradición de los pueblos precolombinos junto a sus creencias, leyendas, cuentos y tradiciones, incluyendo experiencias “sobrenaturales” y “mágicas”.

Mediante este estilo van a tratar temas como la naturaleza, pero principalmente harán especial énfasis en trasladar los problemas sociales de la época y las clases más desfavorecidas al lector.

 

Algunas obras destacadas son:

“Cien años de soledad”, Gabriel García Márquez.

“Hombres de maíz”, Miguel Ángel Asturias.

“La casa de los espíritus”, Isabel Allende.

“Axolotl” y “La casa tomada”, Julio Cortázar.

“Pedro Páramo”, Juan Rulfo.

“Las lanzas coloradas”, Arturo Uslar Pietri.

“Como agua para chocolate”, Laura Esquivel.

“El reino de este mundo” y “Los pasos perdidos”, Alejo Carpentier.

“La nieve del almirante”, Álvaro Mutis.

 

Álvaro Mutis. Fuente: www.lne.es

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