Caupolicán, bravo jefe mapuche contra los colonizadores

Caupolicán fue un indio mapuche que llegó a ser “toqui” (gran jefe militar) de su pueblo y que sobresalió no por sus victorias, sino por la fiereza y valentía que demostró ante la ocupación española del sur de Chile durante el siglo XVI.

Cuenta la leyenda que fue elegido jefe al vencer sobre otros oponentes en la prueba final preparada para tal efecto por los caciques de su pueblo, consistente en aguantar sobre sus hombros un tronco de árbol; aguantándolo durante dos días.

Llena el vacío de poder existente tras la derrota de la Batalla de Lagunillas, momento a partir del cual Caupolicán decidirá arremeter contra los españoles con la finalidad de expulsarlos de sus territorios.

Como dijimos anteriormente no tendrá ninguna victoria reseñable, pero aparecerá retratado en escritos de la época como un guerrero temible y tremendamente bravo.

 

caupolican

 

Decisivo será el intento de someter a los españoles que estaban asentados en el Fuerte de Cañete, pues tras varios intentos en los que sufren algunas bajas y después de posponer el ataque al creer que han sido descubiertos, decide establecer el 5 de febrero de 1558 como el día del ataque definitivo, al ser engañado por un indio espía de los españoles.

Éste le dice a Caupolicán que la mejor hora para el ataque es la de la siesta, pero él desconfía de las informaciones, por lo que introduce un espía propio en la fortificación; pero los españoles estaban bien prevenidos de esto, por lo que deciden “actuar” y a la citada hora bajan la guardia y se hacen los dormidos.

Una vez comprobada la veracidad de la información, deciden atacar, pero de manera sigilosa, pues el plan consistía en que el indio espía les abriría las puertas de la fortaleza desde el interior, para que entrasen en silencio y pillar desprevenidos a los españoles.

Pero todo era una trampa, y cuando casi todos los indios estaban en el interior, una lluvia de disparos y flechas cae sobre ellos.

Caupolicán trata de pasar desapercibido entre los capturados, pero acabará siendo descubierto, juzgado y condenado a muerte mediante la forma más cruel que imaginaron; el empalamiento.

De esta manera acabaron con él, pero su muerte no sirvió como elemento ejemplarizante y disuasorio como pretendían, sino que exasperó y enfureció aún más al pueblo mapuche, que resistirá la ocupación española con vigor y valentía.

A Caupolicán le dedicarán diversos escritos, destacando el poema épico de Alonso de Ercilla y Zúñiga, “La Araucana”, en el que se describen las primeras fases y episodios de la “Guerra de Arauco”; y el de Rubén Darío en su obra “Azul”.

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