El Marketing

Según la teoría económica clásica el hombre es un ser absolutamente racional que trata de maximizar su función de utilidad.

Luego cuando vemos los debates en televisión podemos comprobar que las opiniones son absolutamente previsibles. No hace falta escuchar al comentarista, conociendo sus sentimientos de derechas o izquierdas podemos saber que opina desde las centrales nucleares a las células madre pasando por el Papa.

Dependiendo de los sentimientos los que están a favor del Madrid dan unos argumentos y los aficionados del Barcelona otros.

El comentarista que tienen un sentimiento de derecha defienden a Ruiz Mateo y el otro lo insulta.

El que se compra un coche caro seguramente se lo compra para sentirse poderoso, porque se lo merece, para dar envidia al vecino, para ser un poderoso caballero a lomos de un corcel azul y luego da explicaciones racionales sobre el motor.

El ser humano y la humana, parecen más emotivos que racionales.

El otro día pensaba en una nueva definición para buena parte del marketing,  ”el arte de transformar mis intereses en tus sentimientos”. La definición no será muy académica, ni precisa, pero sirve desde el marketing de los jóvenes en las discotecas a los debates sobre la energía nuclear.

 

Saludos cordiales

Jose Luis Durán

Profesor Titular de Comercialización e Investigación de Mercados de la Universidad de Cádiz. España.

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