El estudio es equiparable a una carrera de fondo, no
se trata de rendir a tope unos pocos días sino de ser capaz
de mantener un buen ritmo de trabajo durante mucho tiempo.
Se parece más a un maratón
que a una prueba de velocidad.
Esto exige mantenerse en perfecto estado de salud, aspecto
en el que juega un papel fundamental el descanso.
El estudiante debe planificar su actividad de modo que tenga
tiempo para estudiar, pero también para descansar y disfrutar.
Es fundamental saber desconectar
del trabajo, tener otros alicientes.
El día tiene muchas horas y se pueden
hacer muchas cosas, es sólo cuestión de organización.
Uno se podría sorprender de lo que puede llegar a cundir
un día si se sabe aprovechar, si se evitan las pérdidas
absurdas de tiempo.
Considerando que en la mayoría de
los cursos (colegio, universidad, salvo en determinadas
carreras como ingeniería, arquitectura, medicina, etc,),
puede ser más que suficiente dedicar al día una media de
2 / 3 horas al estudio, aún quedan muchas otras horas en
el día para realizar otras actividades.
Durante el tiempo de estudio (esas 2 o 3 horas al día)
hay que establecer descansos regulares para despejarse
y tomar nuevas fuerzas para el siguiente "asalto".
Cada hora se puede
establecer un breve descanso de 5 minutos.
Hay estudiantes que no realizan estas breves paradas pensando
que así aprovechan más el tiempo pero les ocurre justo al contrario,
sin darse cuenta van acumulando cansancio disminuyendo notablemente
su nivel de rendimiento.
Estas breves pausas hay que aprovecharlas para salir del
cuarto y estirar un poco las piernas.
Se puede realizar alguna actividad
relajante (andar por la casa, asomarse a la ventana,
charlar con algún hermano o compañero, regar las plantas,
etc.), algo que exija poco esfuerzo mental.
Hay que evitar realizar alguna actividad
que a uno le guste especialmente (por ejemplo, ver parte
del partido de fútbol que retransmiten por la tele) ya que
costaría mucho volver nuevamente al trabajo.
El estudiante debe ser muy riguroso en el cumplimiento del
tiempo de descanso no prolongándolo ni un minuto más de
lo establecido.
Si durante la sesión de trabajo uno se nota muy cansado,
ve que rinde poco, es preferible parar, aunque no se
hayan completado las horas diarias de estudio. Si más tarde
se siente más fresco podrá continuar con su trabajo, y si no
deberá recuperar otro día las horas pérdidas. Lo que no debe
hacer es forzar la mente.
Cuando uno se encuentra
muy cansado no se rinde por lo que seguir con el estudio
supone simplemente perder el tiempo (la mente apenas asimila).
El estudiante debe respetar las horas de sueño.
Las horas de sueño (mínimo
7, preferiblemente 8) son "sagradas". No se pueden
sacrificar pensando que uno resiste bien y así puede estudiar
más ya que a la larga termina pasando factura.
De forma imperceptible el alumno
va acumulando cansancio y el rendimiento intelectual se
reduce considerablemente.
Mientras no sea época de exámenes los fines de semana se
podrán dedicar prioritariamente a descansar y a otras
actividades de ocio.
Sin embargo, ya próximos los exámenes el estudiante debe tener la fortaleza suficiente para renunciar
a estas actividades más placenteras y concentrase plenamente
en los estudios.
Son pocos fines de semana al cabo
del año, por lo que se trata de un sacrificio asumible.
Ya llegarán nuevamente sábados y domingos para disfrutar.
Durante el curso es bueno realizar actividades complementarias (deporte, idiomas, música, o cualquier otra) y no estar centrado
exclusivamente en los estudios.
Esto permite desconectar y tener
otros alicientes, lo que
ayuda a tener la mente más "fresca" para cuando toque trabajar.
Estas actividades han de tener la
consideración de complementarias, por lo que habrá
que dedicarse a ellas con cierto nivel de relajación, evitando
que se conviertan en una obligación más del estudiante.
Estas actividades se pueden realizar
tanto los fines de semana como entre semana siempre y cuando
no sean incompatibles con el cumplimiento del plan de estudio.
Es sólo cuestión de organización.
Por último, señalar que es bueno que el estudiante conozca
algún ejercicio de relajación que le puedan ayudar a
rebajar la tensión, especialmente en épocas de examen.
Ejercicios de respiración
Se pueden realizar por la noche,
antes de acostarse, de pie, con los músculos relajados.
Hay que cerrar los ojos, intentar dejar la mente en blanco,
y realizar movimientos de inspiración y de expiración muy
lentos, manteniendo unos segundos el aire en los pulmones.
Este ejercicio dura unos 5 minutos.
Ejercicios de relajación
Se tumba uno en la cama o sobre una
alfombra y cierra los ojos, realizando inspiraciones profundas
y soltando el aire lentamente, intentando dejar la mente
en blanco. Se trata de ir tensionando y relajando todos
los músculos del cuerpo, uno a uno, empezando por los pies.
Estirará al máximo las puntas de
lo pies, como si se fuera a poner de puntilla, manteniendo
esta posición unos 10 segundos, luego las relajará dejándola
en su posición normal.
A continuación intentará apuntar
con las puntas de los pies hacia arriba, tensionando al
máximo, manteniendo esta posición otros 10 segundos, luego
nuevamente los dejará en su posición normal.
A continuación pasará a las rodillas,
doblando las piernas, juntando las pantorrillas con los
muslos, haciendo presión (otros 10 segundos), luego posición
normal.
Luego trabajará con toda la pierna,
estirándola al máximo, aguantando 10 segundos, y luego posición
normal.
Así irá ascendiendo por el cuerpo,
tensando y relajando los diferentes músculos (vientre, pecho,
espaldas, brazo, mano, nuca, boca, ojos, etc.).