La pérdida de tiempo es un problema que afecta prácticamente a todos los estudiantes.
Todos perdemos el tiempo,
lo que hay que tratar es que esa pérdida de tiempo sea la menor
posible.
La pérdida de tiempo tiene su origen en que al ser el estudio
una actividad que exige esfuerzo, que cansa, el estudiante encuentra
continuamente otras actividades alternativas que realizar mucho
más placenteras. De esta manera se va retrasando el momento de
ponerse a estudiar.
El resultado es siempre el mismo:
Como la asignatura hay que aprenderla
para aprobar el examen, el estudiante se verá obligado posteriormente
a recuperar el tiempo perdido, muchas veces cuando
ya es demasiado tarde.
Si no se recupera el tiempo perdido
se corre el riesgo de suspender el examen con lo que habrá
que volver a prepararse la asignatura en verano, mientras
los compañeros disfrutan de las vacaciones.
La perdida de tiempo conlleva que una materia que se podía haber
estudiado en un par de horas bien aprovechadas, al final haya
que dedicarle 3 o 4 horas.
Veamos un ejemplo (un poco exagerado) de pérdida de tiempo:
Consideremos una lección que se pueda
preparar en un par de horas (por ejemplo, de 5 a 7 de la tarde).
De entrada el estudiante comienza a estudiar ya con retraso
(6 de la tarde).
Primero lee la lección con la tele
encendida con lo que no se entera de nada (a esto le dedica
una hora). Son ya las 7 de la tarde; podría ya haber terminado
si hubiera aprovechado el tiempo.
A partir de las 7 hace un descanso
que se alarga hasta las 8,30. A esa hora decide continuar,
coincidiendo justamente con la hora de la cena (lo que origina
el enfado de la madre). Al final, tras discutir con la madre,
decide seguir después de la cena.
Se da cuenta entonces de que ya es
tarde y comienza a agobiarse por lo que decide ponerse a trabajar
en serio (de 11 a 12,30 de la noche). Está ya cansado por
lo que rinde mucho menos; además se queda sin ver la película
que tanto deseaba y además se irá a dormir muy tarde, por
lo que al día siguiente estará agotado.
Estudiar bien exige concentración, es una actividad cansada,
por eso a veces "estudiamos" de una manera más relajada,
menos intensa pero al mismo tiempo menos eficiente.
Esto nos permite tener la conciencia
tranquila pensando que hemos dedicado bastantes horas al examen,
pero en realidad lo que hemos hecho ha sido perder el tiempo.
Al final el esfuerzo habrá que hacerlo,
por lo que lo único que habremos conseguido con esta aproximación
"light" habrá sido alargar innecesariamente el tiempo de estudio.
Mucha veces se pierde el tiempo por que nos distraemos.
Sin darnos cuenta la mente se va, nos
evadimos, nos ponemos a pensar en otras cosas, perdiendo totalmente
la concentración.
Cada vez que nos distraigamos debemos
apuntar en un papel su causa (sonó el móvil, me llamó mi madre,
fui a buscar la calculadora, quise ver la sección de deportes
del telediario, etc.).
Conociendo las causas de las distracciones
es más fácil ponerles remedio.
Otras veces se pierde el tiempo simplemente porque no se sabe
estudiar:
Repasando
una y otra vez lecciones que ya se dominan, mientras
que aún quedan otras que aún no se han visto.
Más vale ir al examen conociendo
medianamente bien todo el temario que dominando perfectamente
algunas lecciones y sin saber nada de otras.
Estudiando
datos de poco interés, con un nivel de detalle
innecesario, datos que aportan muy poco pero que suponen un
derroche de tiempo y esfuerzo.
Leyendo un
capítulo y volviéndolo a leer, y así repetidas
veces sin hacer un mínimo esfuerzo por profundizar (completar
apuntes, entender, hacer un esquema, memorizar, repetir, etc.).
Estudiar sin
guía. Se abre el libro y se comienza a memorizar
desde la primera línea sin haber leído previamente la lección
para conocer de que trata, que estructura tiene; sin haberla
trabajado).
No se debe comenzar a memorizar
sin haber entendido previamente la lección.
Con el desorden,
sin tener el material preparado, sin tener verificado que
los apuntes están completos, sin saber cuales son los temas
a los que el profesor otorga mayor importancia, sin tener
a mano el material que se va a necesitar.
Estudiando
en un lugar poco adecuado, con ruido, donde es
imposible concentrarse.
Por ejemplo, en el salón de casa
tratando de ver al mismo tiempo un partido de fútbol.
Es preferible parar y ver el partido,
recuperando en algún otro momento el trabajo que no se
ha realizado.
También produce pérdida de tiempo la desmotivación.
El estudio exige un esfuerzo que no
siempre apetece; pero como hay que realizarlo si se quiere
aprobar los exámenes más vale ponerle ilusión.
En este sentido ayuda estar convencido
de la importancia del estudio, del beneficio futuro que
nos va a reportar.
Estudiar con desgana exige el doble
de tiempo que cuando uno está motivado.