La memoria a veces falla,
lo que uno ha estudiado con tanto esfuerzo se olvida y a veces esto
ocurre en el peor momento posible, justo en mitad del examen.
El olvido es humano y por tanto puede
ocurrir, pero muchas veces dicho olvido es resultado de una mala
preparación.
Con una planificación adecuada
y un método de estudio eficiente se reducen considerablemente
las probabilidades de que falle la memoria.
El olvido suele ocurrir por alguna
de las siguientes causas:
Se ha estudiado la materia del examen
con mucha anticipación y luego no se ha repasado convenientemente.
Se ha estudiado mal, memorizando
mecánicamente, sin llegar a asimilar la asignatura. El estudiante
podía pensar que dominaba la lección porque cuando la estudió era capaz de repetirla, pero no ha conseguido consolidar esos
conocimientos.
Se ha estudiado atropelladamente
la noche anterior al examen, sin tiempo a que los nuevos conocimientos
se asienten en la memoria.
No se ha descansado convenientemente
y se llega al examen con la mente cargada.
Por tanto, el estudiante debe evitar
que alguna de estas cuatro situaciones se produzca y
eso depende exclusivamente de él.
Tiene que establecer repasos periódicos
que le permitan mantener frescos los conocimientos adquiridos.
Tiene que asimilar los contenidos.
No vale con ser capaz de repetirlos ya que la memoria puede
fallar, se trata de entenderlos y poder desarrollarlos con sus
propias palabras.
El aprendizaje debe ser gradual,
día a día, y no de prisa y corriendo el último día.
Al examen hay que ir perfectamente
descansado para poder rendir al máximo.
El olvido a veces también se produce
porque, aún habiendo estudiado con seriedad, no se han establecido
pistas que puedan facilitar el recuerdo.
No se lleva aprendido un esquema detallado
del temario que nos permita situarnos y comenzar a recordar
su contenido.
Por ejemplo:
La lección 5ª que trata
sobre tal tema se divide en 4 apartados: el primero desarrolla
tal aspecto y profundiza en tales consideraciones; el segundo
desarrolla esta otra idea y contiene tres sub-apartados; el
tercero trata de tal punto y el cuarto es una visión crítica
de esta teoría.
Con una estructura del temario bien
aprendida resulta mucho más fácil situar la pregunta del examen
y comenzar a "tirar del hilo" e ir recordando su contenido.