Los deberes hay que hacerlos diariamente.
Ayuda a ir asimilando
lo que se va explicando en clase.
Te exige llevar la asignatura al día.
Permite aprovechar la clase en la
que se corrigen los deberes.
Además, el profesor percibe quienes
son los alumnos que realizan las tareas propuestas, aquellos
que se toman la asignatura en serio, lo que tendrá en cuenta
a la hora de evaluar.
Lo ideal es hacer los deberes el mismo
día en que se ha visto la lección, cuando aún está "fresca"
la explicación. No hay que esperar al último día para hacerlos.
Si hoy lunes
nos envían deberes para el jueves, deberíamos tratar de hacerlos
hoy mismo por la tarde y no esperar al miércoles ya que entonces
probablemente haya olvidado parte de la explicación.
Además, es preferible evitar agobios
de última hora.
"No
dejes para mañana lo que puedas hacer hoy"
Si se hacen los deberes en casa es
bueno que quede constancia de ello; así, si el profesor pide
voluntarios uno debe presentarse.
Contará positivamente en tu evaluación.
Además es una oportunidad de intervenir
en público, de perderle el miedo a actuar delante de gente,
lo que resultará muy útil el día de mañana en la vida profesional.
Cuando en clase se corrigen los deberes
hay que estar muy atentos y comprobar si uno los ha hecho correctamente
o se ha equivocado en algo.
El estudiante que no hace los deberes
el día de las correcciones se encontrará completamente "fuera
de juego", no le sacará ningún partido a estas clases.
Si en las correcciones surgen dudas
es el momento de planteárselas al profesor.