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El líder, además de la
autoridad jerárquica (que a veces puede no tener), tiene sobretodo
una gran autoridad moral, que se basa en el reconocimiento
que le dispensan los demás miembros de la organización.
Este reconocimiento no es gratuito, nace de las cualidades
que el grupo percibe en él, así como de la relación que el líder
establece con sus subordinados.
Una persona muy eficaz y muy válida
pero que resulte intratable difícilmente va a conseguir el respeto
y la admiración del grupo.
La relación que el líder establece con sus empleados se
basa en los siguientes principios:
Fijar las
reglas del juego: el líder tiene que dejar muy
claro qué es lo que espera de su gente y qué pueden esperar
ellos a cambio (hay que evitar malos entendidos).
Lealtad:
el líder exigirá lo máximo a sus empleados, pero al mismo tiempo
nunca les fallará. Es un hombre de palabra, es una persona
que defenderá a su gente, que no la abandonará a su suerte.
El único modo de lograr el apoyo del
grupo es demostrarle que uno estará ahí para defender sus intereses.
El apoyo del líder es especialmente importante en los momentos
difíciles, cuando por ejemplo algún miembro del grupo es
cuestionado o criticado por terceras personas.
Abierto:
el líder será una persona accesible para todos los empleados,
independientemente del nivel que ocupe en la empresa. Los niveles
jerárquicos no pueden ser barreras infranqueables que impidan
a un trabajador contactar con el líder.
Es líder
escuchará atentamente a todo aquel que quiera comentarle algo.
Respetuoso:
el líder tratará a sus subordinados con máximo respeto.
El tener autoridad sobre ellos, el ser enormemente exigente,
no tiene que ir reñido con un trato educado.
El líder sabe cuando debe reaccionar
con rigor ante una actuación inaceptable. Pero un rigor sin
humillación.
Amable:
el líder se preocupará por establecer unas relaciones cálidas
y humanas con sus empleados, rechazando esas frialdades
tan habituales en muchos altos directivos.
Todos están
en el mismo barco y luchan por el mismo objetivo.
Compasivo:
el líder se mostrará comprensivo cuando el error de un
subordinado no se ha debido a mala fe, cuando a pesar de haber
actuado de manera responsable no ha obtenido los resultados
demandados.
La compasión no es muestra de debilidad
sino de preocupación por las personas. La relación que el líder
establezca con sus colaboradores influirá en gran medida en
el trato que otros altos ejecutivos dispensen a sus subordinados.
La actitud del líder es determinante en la formación de
la cultura de la empresa.
El líder tiene que servir de
modelo a toda la organización.

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