Juegos al aire libre

El árbol mágico

Número de participantes: más de 15.

Instalaciones: espacio amplio con árboles cercanos entre ellos.

Materiales: cuerdas y un pañuelo por cada jugadora atacante.

Desarrollo: los jugadores se dividen en dos equipos: "defensores" y "atacantes". Los defensores delimitan con cuerdas un cuadrado, atando estas a los árboles. Los defensores se colocan fuera y no pueden entrar. Antes de empezar los atacantes se irán lejos y cuando empiece el juego intentarán introducirse en la zona delimitada con cuerdas sin ser tocados por los defensores.

Todos los jugadores atacantes llevan un pañuelo colgada en la parte trasera del pantalón, a quien le sea robada esta pañoleta, quedará eliminado. Cuando un jugador es eliminado irá a un lugar a modo de cárcel. Los que consigan entrar en la zona delimitada no podrán ser pillados y podrán llamar a los compañeros/as.

Ganan los atacantes si consiguen entrar más de la mitad dentro del cuadrado delimitado por cuerdas antes de media hora.  Al paso de este tiempo se cambian los roles, los atacantes serán defensores y los defensores atacantes.

Variante: el juego resulta divertido si de juega de noche con linternas.

 

El secreto de los Incas

Número de participantes: más de 30, mayores de 14 años.

Instalaciones: espacio amplio con árboles cercanos entre ellos.

Materiales: cuerdas y un pañuelo por cada jugador atacante.

Desarrollo: se establecen dos grupos: Incas y los arqueólogos. Se marca una zona cuadrada delimitada con cuerdas, de unos 10 metros de largo, dentro de ella habrá varios mensajes, que juntos compondrán un mapa que indica donde se encuentra situado el tesoro de los Incas. Todos los jugadores colocarán sus pañuelos en la parte trasera del pantalón.

A la señal empieza el juego y los Incas deben de defender su "Santuario" de los arqueólogos que intentan entrar sin ser cogidos. Si un arqueólogo consigue entrar en el "santuario" no puede ser pillado dentro, a continuación cogerá uno de los mensajes y lo hará llegar al director del juego que se encuentra por el terreno de juego, sin que le pillen los Incas.

Pasados 30 minutos los arqueólogos se reúnen con el director de juego e intentan uniendo los trozos de mapa, averiguar dónde se encuentra el tesoro, si no lo consiguen ganan los Incas. Se cambiarán los papeles y los Incas serán arqueólogos y viceversa.

 

"El niño juega con una serenidad perfecta". Johan Huizinga

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Conoce al autor

Cristina García Romero

Profesora de Educación Física y monitora de tiempo libre

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