Las Zapatillas

Quizás sea la “herramienta” mas preciada por cualquier corredor. Por eso hay que hacer una especial mención.

A la hora de elegir el calzado con el que vamos a disfrutar de nuestras salidas al monte hay que tener en cuenta varios factores:

-Peso del corredor: según el peso que tengamos necesitaremos más protección o menos para que nuestras articulaciones no sufran más de lo normal. Lógicamente la fórmula sería a más peso, más amortiguación.

-Tipo de suela: dependiendo del terreno por el que vayamos a movernos necesitaremos un tipo de suela u otra. Para ello existen diferentes compuestos y taqueados que se adaptan a cada tipo de condiciones.

-Distancia: también es importante tener en cuenta las distancias en las que vamos a movernos. En caso de que éstas sean largas, no es mala idea que aunque seas un peso pluma, que la zapatilla esté bien protegida.

-Talla: el elegir la talla adecuada es primordial para no sufrir las temidas rozaduras o perder alguna de nuestra uñas. Mi consejo es que la zapatilla tiene que cogernos bien el pie, sin que éste llegue a moverse dentro de nuestro calzado, pero siempre dejarnos espacio para poder mover los dedos. Sobre todo, en las bajadas el pie se adelanta, y si llega a tocar el dedo con la zapatilla la perderemos en pocas salidas.

zapatillas

Algo a tener también en cuenta es el tipo de uso que le vamos a dar a la zapatilla, si ésta va a ser utilizada para entrenamientos tiene que tener buena protección para no sobrecargar nuestras articulaciones, pero en cambio si la vamos a usar solo para competición no está mal que sea más ligera para así sentirnos más ágiles y tener una mejor respuesta.

Dos cosas que nunca olvidaremos son: nunca estrenar zapatillas en una competición o salida larga, y siempre usar un calcetín de calidad (una buena zapatilla tiene que ir de la mano de un buen calcetín).

Para la limpieza de nuestro calzado deportivo lo ideal es quitar con un cepillo el exceso de suciedad que pueda tener en la superficie. En caso de que sea necesario, mezclamos agua con un poco de jabón y cepillamos, para después enjuagarlas debajo del grifo. Todo esto con la plantilla quitada y si lo vemos necesario, los cordones también. El secado será en una zona ventilada y siempre lejos de cualquier fuente de calor (ésta puede deformar la zapatilla, incluido el sol). Evidentemente no es nada recomendable usar lavadora o secadora para mantener en condiciones optimas nuestras “queridas” zapatillas.

zapatillas en riglos

El abanico de posibilidades que ofrece el mercado es inmenso, y es un producto que esta en constante evolución, por lo que si no estás muy al día escucha al profesional que te atienda que seguro te sorprenderá con alguna nueva tecnología o cualidad de tu próxima zapatilla.

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Conoce al autor

Franci Barrera Castarnado

Tecnico Superior en Administración y Finanzas, Autónomo y Corredor por Montaña.

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