Las servilletas piden su sitio

Servilletas flores

 

Hay un elemento en toda mesa que nos suele pasar desapercibido. Sin embargo, además de tener sus propias normas de colocación, posee el poder de convertirse en parte importante de la decoración. La servilleta tiene el protagonismo que deseemos otorgarle. 

Hay una creencia errónea de que a más sofisticada sea la forma de doblarla, mejor vamos a quedar. Las hemos visto convertidas en figuras casi imposibles; palomas, flores, abanicos y hasta pequeños castillos.

El protocolo con su acostumbrada lógica nos dice que a más sencillez en su doblado, mejor. Hay una razón; a más "arte" en su configuración más manoseada está. Y un artículo que nos llevamos a manos y labios, debe ser lo más higiénico posible. ¿Qué pensaríamos si un camarero manoseara platos y copas antes de colocarlos en la mesa?

Siguiendo estrictamente el protocolo, las servilletas se deben colocar sencillamente dobladas a la izquierda del plato, si el evento es formal o sobre este, si tiene carácter más desenfadado. 

 

Formal-informal

 

No obstante, como en todo, las modas también hacen acto de presencia en este artículo. Y últimamente es tendencia colocar la servilleta debajo del plato, doblada en forma rectangular, cayendo hacía abajo.

 

Servilleta bajo plato

 

Esta forma se utiliza a menudo en mesas alargadas, ya que da vistosidad y se convierte en un elemento importante en la decoración. Más si cabe, cuándo sirve para dar contraste de color con el mantel.

Siguiendo las pautas lógicas del protocolo, esta sería una forma correcta, ya que apenas lleva manipulación.

Hay otras formas que siguen estas razones, como colocar la servilleta sobre el plato o a un lado, recogida con un pequeño lazo, o alguna pequeña rama, como espiga o romero. Siempre plantas que no manchen y no tengan un aroma que pueda desagradar.

 

Servilleta lazo

 

La imaginación es infinita para rodear el protocolo y jugar con las servilletas tanto en colores, texturas y adornos. 

Incluso en reuniones informales, utilizar servilletas de papel puede resultar además de práctico, fácil de adaptar al ambiente que deseemos plasmar. Hoy día, hay mucha oferta de calidad, incluso se pueden personalizar. 

aulafacilcolores

 

En todos los casos, la servilleta, una vez comenzada la comida, hay que colocarla sobre las rodillas de forma natural, sin sacudirla como si tuviera polvo. Nunca colocarla como babero, ni dejarla sobre la mesa, al no ser que nos ausentemos, o hallamos terminado de comer, en estos dos supuestos, la dejaremos ligeramente doblada, sin "planchar", ni volver a colocar en su forma original de presentación, a un lado del plato. Y si está manchada, la colocamos con la parte limpia a la vista. Curiosamente, se supone que debemos saber comer sin mancharnos, y utilizar la servilleta, delicadamente, tocando los labios, sin restregar, las veces que estimemos necesario. Solo es "obligado" utilizarla antes de beber, con el fin de no dejar marcas en la copa.

Por supuesto, no la utilizaremos para llamar la atención de otro comensal, a modo de saludo, ni la llevaremos con nosotros cuándo nos levantemos por cualquier motivo. 

Si estamos en un evento protocolario, esperaremos a que el anfitrión despliegue su servilleta, ya que esta será la señal del inicio del servicio. Lo mismo para dar por finalizada la comida, el anfitrión será el primero en dejar su servilleta al lado del plato.

Todo esto es cómo se debe hacer. Una vez que lo sabemos, somos dueños de actuar como estimemos oportuno. Mi lema es: "infórmate bien de lo que dicta el protocolo y adáptalo a la ocasión".

En más de una ocasión, durante la celebración de un evento, todo el mundo se ha levantado haciendo girar sus servilletas sobre la cabeza, a modo festivo, ante alguna bonita sorpresa, como una ensayada salida de camareros a ritmo de una alegre melodía. ¿Está bien esto? El serio protocolo nos diría que no, pero ¿quién se resiste a compartir un eufórico momento?. No vamos a ser los aguafiestas ¿no?. La naturalidad gana a la rigidez. Guiño

 

“Yo me adhiero siempre a la política de la gente a cuya mesa me siento, o bajo cuyo techo duermo.”

  - George Henry Borrow -

Conoce al autor

María Pilar Cremades Mira

Organizadora de eventos

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