Concepto de optimismo

El Optimismo es definido por diversos autores de las siguientes formas:

Para D. Goleman, “el optimismo -al igual que la esperanza- significa tener una fuerte expectativa de que, en general, las cosas irán bien a pesar de los contratiempos y de las frustraciones. Desde el punto de vista de la Inteligencia Emocional, el optimismo es una actitud que impide caer en la apatía, la desesperación o la depresión frente a las adversidades.” “Es una actitud emocionalmente inteligente”. (1)

Los profesores de psicología Dolores Avia y Carmelo Vázquez hacen un estudio muy detallado del optimismo, enfocándolo desde muchos prismas. Ellos hablan de Optimismo Inteligente frente al Optimismo ilusorio. Del primero dicen que es “una de las mejores armas para adaptarnos al medio y transformarlo”; serviría como “elemento motivador de las conductas que promueven el cambio y la acción humanas”(...)“no se trata de un estado final de resolución ni de un estado de autocomplacencia y satisfacción ensimismadas, sino de crear una plataforma para el despliegue de la acción humana.” Ese estado de autocomplacencia y ensimismamiento –Optimismo ilusorio- es más perjudicial, “disfuncional”, ya que, en último término, puede llevar a la “imprevisión y la incapacidad para anticipar soluciones” y, por lo tanto, la “caída de la nube puede ser fatal”. (2)

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Un estudioso del tema que no puede faltar como referencia de autoridad en este trabajo es Martin E.P. Seligman. En su libro “Niños optimistas” pone el foco de atención en la educación a los niños. Hace una definición de lo que él llama Optimismo veraz. Así, el concepto de Optimismo lo relaciona con la veracidad y el realismo.

El optimismo no consiste en repetirnos pensamientos felices a nosotros mismos. Los eslóganes vacíos de contenido, del tipo: “Soy una persona especial” “Caigo bien a la gente” y “Mi vida será cada vez mejor” puede que nos den ánimos por un momento, pero no nos ayudarán a lograr nuestros objetivos. El optimismo no consiste tampoco en culpar a los demás cuando las cosas van mal. Eludir la responsabilidad de los problemas no hace sino empeorarlos. El optimismo no consiste en negar o en evitar la tristeza o el enfado. Las emociones negativas forman parte de la riqueza de la vida, y normalmente son respuestas saludables que nos sirven de estímulo para entender o modificar aquello que nos molesta.” (3)

El optimismo, pues, no es una panacea... El optimismo es simplemente una herramienta; pero una herramienta poderosa. En presencia de unos sólidos valores y de un espíritu de superación, es la herramienta que hace posibles tanto los logros individuales como la justicia social.” (4)

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Conoce al autor

Marta Tamayo Loyo

Habilitada en Educación Social y licenciada en Filosofía y Letras (Geografía e Historia)

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