El evasivo o evitador

El evitador: aunque este tipo de personas presentan una actitud tóxica (la de evitar tomar cualquier decisión) no dan tantos problemas como el violento o el manipulador, pero sí pueden robarte parte de tu tiempo y energía.

Son los típicos que dejan las cosas no para mañana, sino para cuando alguien se lo pueda resolver. Posiblemente estas personas desarrollaron un miedo a tomar sus propias decisiones debido a que fueron criticadas y desvalorizadas al tomar una decisión. También pueden ser personas con miedo a enfrentarse a la vida, y siempre hubo alguien que les solucionó sus problemas. Un caso típico son los ninis que no quieren hacer nada con su vida y no se molestan en tomar una decisión.

Los reconocerás porque siempre te contestarán con respuestas poco concretas y evasivas. Si por ejemplo les preguntas ¿oye, quedamos hoy?, te saltarán con respuestas como bueno, ya nos encontraremos, o ya veré, pero ese ya veré puede convertirse en un mes. Tampoco hay que dar una respuesta al minuto o en un mismo día, pero si pasan semanas y no te contesta no debes ir detrás de alguien al que poco le importas.

No sé significa NO. Cuando dices no sé quieres decir sé que no, no sé que sí quiero, por lo tanto no estoy seguro y prefiero decir NO.

En este caso no supone ningún problema, basta con aplicar con este tipo de personas su misma técnica. Pero a veces hay personas evitadoras que siempre dejan las decisiones en manos de otro (es muy típico en parejas, donde uno siempre es el que decide todo y el otro nunca decide nada), y si el que toma la decisión fracasa en lo que decide o no le sale bien, el evitador tenderá a culparle alegando que nunca hace nada bien, que mira lo que ha hecho, etc.

¿Cómo actuar con los evitadores? Si el evitador es una persona externa cuya falta de decisión no influye en tu vida (por ejemplo un amigo), puedes empezar a pasar de él. Si por ejemplo le llamas para decirle que tienes entradas gratis para el cine, has pensado invitarle, le preguntas cuándo quiere quedar y te dice que no sabe o que ya os encontraréis, pasa de él y ve tú solo o llama a otra persona que quiera ir contigo. No le vuelvas a invitar a nada ni a llamarle para nada, y si un día te invita para quedar, puedes contestarle lo mismo. Aunque esto puede parecer un castigo no es más que una lección que el evitador deberá aprender, y si no decide aprenderla por ti, se le presentará una ocasión tras otra en la que perderá oportunidades por haber evitado tomar decisiones. Puede que sólo así un buen día se de cuenta de todo lo que se está perdiendo por no tomar las riendas de su vida.

Si es una persona con la que convives y cuyas decisiones afectan a la vida de ambos, deja que empiece a decidir advirtiéndole que no moverás un dedo hasta que decida algo. Así se verá sin más salida que la de decidir algo. Muchas veces la persona evitadora esperará y esperará hasta que tú decidas, en caso de que se salga con la suya puedes advertirle de que si tomas tu la decisión no te puede culpar de nada, y si te hace sentir culpable porque gracias a una decisión que tú tomaste las cosas no salieron bien, dile que si no está conforme con la decisión que tomaste que empiece a decidir ella.

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