Tener en cuenta la información previa. Las fuentes

Después de haber hecho un repaso visual por los diferentes elementos, pasemos a algunos puntos que deben ser tenidos en cuenta a la hora de redactar nuestras informaciones:

La redacción del cuerpo de la información varía según se trate de una información u otra. Ésto depende del género que estemos abordando.

No es lo mismo redactar una noticia que una entrevista o un reportaje, ya que unos géneros permiten una mayor libertad creativa que otros.

 

Aquí haremos únicamente alusión a las informaciones con un estilo informativo y a géneros informativos (no abordaremos los géneros de opinión). Daremos a conocer cómo es el estilo informativo y cuáles son las pautas de estos géneros: concretamente de la noticia, el reportaje y la entrevista.

 

A la hora de elaborar el cuerpo de la noticia que, como decimos, es la primera información que se realiza, lo primero que debemos saber es qué vamos a trasladar o qué queremos trasladar.

Para ello, debemos tener en cuenta que la redacción periodística se caracteriza por contar con unos datos previos (sobre los que se indaga) que, como decimos, debemos pasar al público lector.

Las personas que se dedican a esta profesión son meras contadoras de lo que ocurre o de las informaciones que consideramos pertinente rescatar.

Por ello, lo primero que debemos hacer es tener todas las informaciones claras desde el principio para poder tener una buena base estructural de lo que contaré.

Las formas de recuperar estas informaciones son muy diferentes. Podemos elaborar informaciones periodísticas desde diferentes fuentes, que pueden ser de todo tipo (documentales, provenientes de otros medios de comunicación, recogidas después de la realización de una entrevista, etc.).

En las teorías periodísticas existen muchas formas de dividir las fuentes en diferentes clasificaciones pero lo único que necesitamos saber en este curso es que la información que recopilemos debe estar clara y corroborada desde el principio para poder proceder a la redacción de la información.

Por tanto (a no ser que queramos causar una mala imagen al público lector), los diferentes cauces desde los que recojamos nuestra información deben ser fiables (como en el mundo refranero se dice “deben venir de buena tinta”).

Poniendo un ejemplo, si imaginamos que trabajamos para una entidad investigadora, nuestras fuentes podrán ser las personas que lleven la gestión o dirección de la empresa, los documentos oficiales que la propia entidad traslade, las propias reuniones de trabajo, etc.

Trasladado tanto la información de los documentos como las otras informaciones de las personas implicadas, podremos dar una información completa sobre el tema en cuestión que queremos publicar.

 

Mar Gallego Espejito

Licenciada en Periodismo | Máster en Género, Identidad y Ciudadanía

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