Decálogo de la persona voluntaria

A continuación podéis encontrar las diez ideas que deben rondar en la cabeza de toda persona voluntaria mientras realiza su acción.
 
1. Nadie es perfecto.
Ni te pedirán que lo seas. Tú tienes tus defectos y virtudes, como todas las personas. Pero tu solidaridad es mayor a la de muchas otras personas.
 
2. Solo con voluntad no es suficiente.
Es el punto de partida, luego tenemos que participar en una entidad de voluntariado que se ocupará de formarnos y en la que formaremos parte de un equipo de voluntariado de una organización que te dará apoyo, y en la que nuestra acción ganará eficacia y no se perderá.
 
3. No puedes hacerlo tú solo/a.
Cargarse en exceso agota. Cuando una persona ha tirado demasiado del carro se queda sin fuerzas y abandona. Por esta razón es muy importante formar parte de un equipo de personas voluntarias de una organización que te dé apoyo y en la que las diversas funciones se repartan de forma equilibrada.
 
4. Trabajo en equipo.
Un equipo de voluntariado llega allí donde no creíais posible llegar y encuentra las fuerzas para continuar en el momento que llega la desmotivación y el desánimo. Es apoyarse, es compartir y es aprender del que trabaja a tu lado.
 
5. Tú no eres el/la protagonista de la acción voluntaria.
La protagonista es la persona hacia la cual dirigimos nuestra acción: el menor, la persona mayor, la persona que padece una enfermedad, la persona con discapacidad...
 
6. Si lo haces es porque quieres hacerlo.
No tienes que esperar que nadie te dé las gracias. Si eres voluntario/a es porque crees en lo que haces y no esperas más recompensa que la de ver los resultados de tu trabajo.
 
7. Que nada ni nadie te desanime.
Los cambios necesitan mucho tiempo para que se produzcan, y no debemos desesperarnos ni darnos por vencidos/as. Algunas cosas saldrán bien y otras mal, y de éstas últimas es de las que hay que aprender para hacerlas mejor en la siguiente oportunidad.
 
8. Sonríe.
Afrontar la tarea de voluntariado con alegría y buen humor es fundamental. Nuestra actitud influye más de lo que pensamos en las personas con las que nos relacionamos y trabajamos.
sonrisa
 
 
9. Una cosa es lo que te gustaría hacer y otra es lo que es necesario hacer.
Recuerda que lo importante es la ayuda a las personas, apoyarlas en su proceso de mejora y trabajar juntos/as para lograr las soluciones. Nunca debemos imponer nuestras soluciones, ideas o visiones.
 
10. Comprométete.
Ahora cuentan contigo las personas beneficiarias, tu grupo de voluntariado, la organización con la que colaboras... una vez has dicho que sí, no les digas que no. El compromiso debe ser sincero, auténtico y real. No es necesario que le dediques todo tu tiempo, pero el que dediques, hazlo de verdad, con continuidad, alegría y creatividad.
 
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Conoce al autor

Laura Cristina Del Pino García

Licenciada en Administración y Dirección de Empresas y Derecho y Máster en Cooperación Internacional para el Desarrollo

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