Perspectivas de futuro

La gestión de residuos, como actividad económica y productiva, presenta actualmente un gran potencial de crecimiento para los próximos años. Por motivos que ya se han visto a lo largo del temario, pero que se van a resumir a continuación:

1. La creciente escasez de materias primas debido al incremento de la población mundial y a los productos con obsolescencia programada (de usar y tirar) y percibida (sujetos a la moda).

2. El aumento progresivo de la dificultad para encontrar nuevos espacios de vertido para depositar residuos, especialmente en el entorno metropolitano de las grandes ciudades.

3. Las mejoras tecnológicas en el sector que posibilitan una mejor gestión a un menor coste, lo que se traduce en un aumento continuado de la eficiencia de los modelos a implantar.

4. El incremento continuo y generalizado de los objetivos mínimos obligatorios para el tratamiento de residuos, por parte de las administraciones públicas.

5. La continua producción normativa de leyes y reglamentos que obligan a empresas y particulares, a gestionar de una manera cada vez más eficiente los residuos que producen, previendo sanciones cada vez más duras para los incumplidores.

6. La consolidación de la concienciación ambiental en gran parte de la población y el cambio de hábitos de consumo que favorecen la buena gestión (productos reciclados y reutilizables, alimentos ecológicos, etc.).

De este modo, esos modelos de gestión eficiente que se van a instaurar en los próximos años tendrán que adaptarse a las condiciones concretas de la ciudad, industria o explotación en que se vayan a implantar. Pero casi todos previsiblemente van a tener las siguientes notas comunes:

1. Se tratará de sistemas integrados de gestión, que harán de las operaciones que componen el proceso (clasificación, almacenamiento, transporte, preparación, valorización y eliminación) un todo único, en el que un ente organizador (ya sea la propia administración pública o la empresa privada) controlará que no haya desajustes entre una fase y la siguiente.

2. Estarán apoyados en equipos y aparatos cada vez más sofisticados, por el avance imparable de la tecnología, lo cual hará que las operaciones de gestión estén cada vez más automatizadas y sean, a la par, más controlables (recogida neumática de residuos, sistemas de cribas eléctricas, hornos de incineración autoalimentables…).

3. Prevalecerá cada vez más la reducción en la generación de residuos sobre cualquier otra práctica, las organizaciones y administraciones públicas redoblarán esfuerzos para implantar modelos de gestión que minimicen la producción de residuos, estableciendo sistemas de recogida e intercambio de bienes y materiales entre los diferentes agentes sociales (subasta de medicamentos, recogida de ropa usada, fomento de la producción de envases retornables…).

4. La búsqueda de fuentes de energía alternativas a los combustibles fósiles, hará de la valorización energética de residuos una actividad económica con grandes posibilidades de desarrollo, siempre que la legislación local de cada país favorezca esta práctica con exenciones fiscales o algún sistema de incentivos viable.

5. La eliminación por depósito en vertedero se verá continuamente reducida en cuanto a volumen y cantidad, por la falta de suelo disponible (que obligará a restaurar incluso espacios denostados por vertidos realizados en épocas anteriores) y por el creciente valor que alcanzarán ciertos materiales en el mercado debido a su escasez progresiva. Antes de desechar definitivamente cualquier residuo, los sistemas de gestión se encargarán de sacar provecho a la mayor parte posible de los mismos, pues las circunstancias así lo van a exigir.

De cualquier modo, las previsiones realizadas en este tema son tan sólo proyecciones a futuro basadas en la situación actual, el ciclo de materias y energía que conforman las actividades productivas de nuestra sociedad, las cuales pueden sufrir cambios sustanciales en los próximos años debido a los avances metodológicos, técnicos, tecnológicos, laborales… que están por venir, motivados probablemente, y entre otros factores (económicos, sociales, culturales…), por las grandes modificaciones que va a sufrir nuestro medio ambiente (especialmente en el urbano) en las próximas décadas.

En cualquier caso, no parece que a corto plazo se vaya a descubrir ningún método para transformar los residuos en materias primas simplemente disolviéndolos o exponiéndolos a algún tipo de radiación (esto queda para la ciencia ficción), con lo que es de suponer que la actividad de gestionar los desechos para aprovechar lo que se pueda y eliminar la fracción restante en condiciones de seguridad, será un sector en auge durante los próximos años.

 

Antonio Martín Velázquez
Director Técnico de Medio Ambiente 
alfil@alfilformacion.com
www.alfilformacion.com

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