Qué dices y cómo lo dices

Y ya vamos a empezar a introducirnos de lleno a cuestiones muy prácticas que debes cultivar para que tu marca personal funcione. Una vez que ya has sentado las bases, estudiado el entorno y elaborado un planning de contenidos y una hoja de ruta concreta, lo que te vamos a dar es una serie de consejos prácticos para poner en marcha tu branding personal.

El primero de ellos es éste: cada intervención que realices vale oro.

Y estamos hablando desde una intervención en una mesa redonda o conferencia hasta un comentario en el muro de otro compañero profesional al hilo de un tema o conversación. Cuida no sólo qué dices sino cómo lo dices. Si te empiezas a hacer visible por el buen tono de tus mensajes y la calidad de lo que expresas (esto es algo que conseguirás estudiando absolutamente todo lo que venga a tus manos de tu campo de acción), empezarás a “conquistar corazones”.

En otras palabras, de entre todas las formas que tienes de decir las cosas, usa la más conciliadora. No por ser una persona más combativa eres mejor.

 

Usa estos consejos a la hora de hacer tus comentarios -ya sean hablados o escritos- ante “muros ajenos”.

  • No te cabrees. No merece la pena. Así de sencillo. No muestres enojo ni lleves nada al terreno personal: argumenta y argumenta. Nunca pierdas las formas.
  • Evita expresiones totalizadoras como “eso es mentira”. Parte de la base de que todo tiene que ver con puntos de vista subjetivos y que lo que es realidad o no es muy relativo.
  • Comienza con una frase conciliadora. Tanto si estás de acuerdo como si no, siempre es mejor mostrar que hay “algo que nos une”. Seguramente siempre hay algo que lo haga. ¡Destácalo en primer lugar! Por ejemplo, “quisiera empezar destacando lo interesante que me resulta su aportación en torno al periodismo de análisis. Sin embargo, hay algunas observaciones que me gustaría trasladarle al respecto…”.
  • Menciona el nombre de la persona al dirigirte a ella cuando estés ante comunicaciones informales: humaniza la relación. Por ejemplo: “Muy bueno tu análisis José Antonio, me parece muy acertado. Mi enhorabuena”.
  • Sé crítica o crítico cuando tengas que serlo y felicita cuando tengas que hacerlo. Al hilo del ejemplo anterior, dar la enhorabuena y reconocer los méritos ajenos es, además de efectivo, sano. No barras siempre para tu tejado. Todas las personas tenemos algo que aprender. Destacamos además que ser una persona crítica no es sinónimo de ser agresiva o maleducada.
  • No seas pedante y evita el yoísmo. Si vas a hacer una recomendación en Linkedin por ejemplo sobre un compañero, no hables de ti. Por ejemplo: “Recuerdo a Ana como una gran investigadora y la investigación es algo que me apasiona”. Es sencillo: no todos los momentos son tu momento.

no todos los momentos son tu momento

 

  • Construye en vez de destruir. Empatiza. Aporta en vez de criticar.
  • No estés para espantar moscas. ¿Qué quiere decir esto? Que no todas las batallas son las tuyas y que no merece la pena entrar en comentarios con gente que no está dispuesta a escuchar o a entablar ninguna conversación, o con gente que está deseando montártela. Eso es perder el tiempo y tú no estás para espantar moscas. Así de sencillo.
 
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Conoce al autor

Mar Gallego Espejito

Licenciada en Periodismo | Máster en Género, Identidad y Ciudadanía

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