Definiendo la palabra "estereotipo"

La Real Academia de la Lengua define la palabra “estereotipo” como la “imagen o idea aceptada comúnmente por un grupo o sociedad con carácter inmutable” (RAE, 2001). Lo “inmutable” hace referencia a una realidad “que no se puede cambiar” (RAE, 2001). Sin embargo, como veremos a lo largo de los siguientes temas, los estereotipos sí pueden modificarse, aunque una de sus características sea su resistencia a los cambios.

Su carácter no es, por tanto, “inmutable” ya que solo tenemos que echar una mirada a los estereotipos que pretendían representar a las mujeres siglos a tras para saber que no eran los mismo que los que representan en la actualidad. Tanto la imagen de las mujeres como la de los hombres en sus diferentes representaciones se ha visto modificada con el tiempo y ha sido alterada al son de los diferentes cambios sociales. Por tanto, lo primero que debemos tener en cuenta es que los imaginarios y los estereotipos sociales –a pesar de su resistencia- pueden modificarse a través de nuestras acciones.

Además de esto, el término nos habla de que los estereotipos son “aceptados comúnmente”. Si pensamos, es precisamente esta aceptación sin reservas y, a menudo, sin reflexión profunda detrás, la que le da a los diferente estereotipos ese “carácter inmutable” o esa “apariencia de inmutabilidad”. Esto es así porque no existen unas realidades más reales que otras ya que el concepto “realidad” es un acuerdo común que suele ser aceptado por la mayoría. En ese sentido, los estereotipos no son más que realidades que una vez se aceptaron y que han sobrevivo con el paso del tiempo; permaneciendo en el imaginario colectivo y en las afirmaciones generales. Podemos decir que son “ideas históricamente aceptadas” y que es esa aceptación lo que nos ha hecho creer que no se pueden modificar o que son totalmente ciertas y reales.

Por ejemplo, existe el estereotipo general de que los hombres son más fuertes que las mujeres pero, ¿hemos pensado realmente en qué significa esto? Para empezar, deberíamos definir primero qué estamos entendiendo por “fuerza”: ¿resistencia? ¿capacidad de adaptación a los cambios? ¿masa muscular?...

En caso de decidir que estamos hablado de “masa muscular”, el siguiente paso sería pensar si conocemos a mujeres con mayor masa muscular que algunos hombres que también conocemos. Seguramente sea así. Sin embargo, si trasladáramos en una plaza esta misma pregunta, más del 90% de las personas nos diría que “los hombres son más fuertes que las mujeres” sin hacer absolutamente ninguna reflexión al respecto. Esto es porque estamos ante un estereotipo que hemos aceptado incluso mucho antes de conocer o investigar al respecto. Así, los estereotipos se ven beneficiados por la actitud general de no descubrir el mundo a través de nuestra propia iniciativa.

CLAVES DEL TEMA: La definición del estereotipo nos traslada la idea de que éstos tienen un carácter inmutable. Sin embargo, los estereotipos (también los sexistas) se modifican; empezando por la propia acción individual de querer profundizar sobre todas las afirmaciones y no aceptarlas tal cual como nos viene arrojadas desde el mundo normativo y aceptado en masa de las ideas dominantes. Será nuestra reflexión la que evite que caigamos en una idea del mundo excesivamente limitada y binómica (negro/blanco) para adentrarnos en la riqueza de los matices.

 

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Conoce al autor

Mar Gallego Espejito

Licenciada en Periodismo | Máster en Género, Identidad y Ciudadanía

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