¿Dónde va la coma? Los signos de puntuación

Continuemos con la expresión escrita de nuestro trabajo recopilando algunas de las cosas que hemos visto hasta ahora. A saber, que en todo momento hay que buscar la sencillez y que el orden de la frase que más ayuda a conseguirla es La de SUJETO + VERBO + COMPLEMENTOS.

Hemos aprendido además que no hay que abusar de la voz pasiva ni de las frases negativas y que muchas veces la clave es no intentar mostrar una escritura compleja, máxime cuando esta no se maneja.

A continuación y una vez hecho nuestro recordatorio pasaremos por uno de los puntos que más dolores de cabeza suele general: los signos de puntuación.

Cuándo se usan y dónde debo colocarlos son algunas de las preguntas más frecuentes de algunas de las personas que todavía no los dominan. Una vez más, recordamos aquí que, para hacerlo, la clave está en leer poniendo atención a cuestiones como la ortografía.

En este caso, hacer lecturas críticas fijando mi vista en el lugar donde estos signos suelen ir situados y en la entonación que el texto consigue con los mismos. Si aprendemos, no solo a leer, sino a ver el estilo de cada texto de forma crítica, habremos avanzando mucho.

A grandes rasgos, podemos decir que la puntuación es como el tempo en una partitura.  El tempo se define como la velocidad con la que se interpreta una obra o pieza musical. Así, los signos de puntuación nos ayudarán a interpretar bien nuestro texto, a darle el ritmo que requiera y a comprender también de esta forma la expresividad de los textos ajenos; por esto son tan inmensamente importantes.

No saber dominarlos puede hacer que un trabajo caiga en el caos y que el entusiasmo por la lectura se pierda. Dominarlos, dará el respiro necesario a quienes “nos leen”, marcándoles y diferenciando los momentos de explicación más pausada, los de mayor emoción, etc.

En parte, los signos de puntuación son una buena porción de lo que queremos expresar en nuestro texto y es lo que hace que nuestro estilo sea un estilo rápido, intermedio o lento.

Pongamos un ejemplo leyendo en alto los siguientes fragmentos y haciendo pausas más largas donde haya un punto y pausas mucho más cortas donde veamos una coma:

Qué hicimos cuando vivimos ese instante. Si era un instante alto, si era importante, si cambiaría nuestras vidas o no, es algo que no nos pertenecía. Solo era un instante sin adjetivos, sin nombres, sin proyección… Solo era un instante más y nosotras seres que se perdían en el tiempo.

Qué hicimos cuando vivimos ese instante. Si era un instante alto. Si era importante. Si cambiaría nuestras vidas o no. Es algo que no nos pertenecía. Solo era un instante sin adjetivos. Sin nombres. Sin proyección. Solo era un instante más. Y nosotras seres que se perdían en el tiempo.

Si hemos leído con las pautas señaladas, nos habremos percatado de que  la segunda lectura es mucho más calmada, más lenta que la primera y que los dos textos adquieren, únicamente bajo la colocación de diferentes signos de puntuación, dramatizaciones distintas. Centrémonos en esta idea y abordemos más profundamente este tema en la siguiente lección.

CLAVES DE LA LECCIÓN: Los signos de puntuación son como el tempo en la música. No saber dominarlos es arriesgarnos a que nuestro texto no sea interpretado de forma correcta.

Mar Gallego Espejito

Licenciada en Periodismo | Máster en Género, Identidad y Ciudadanía

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