Inmovilizado material (II) continuación

Pérdida de valor del inmovilizado material

Los elementos del inmovilizado material pueden perder valor, por lo que aplicando el principio de prudencia esta pérdida hay que recogerla contablemente.

La pérdida de valor puede responder a diversas causas:

Pérdida progresiva con el transcurso del tiempo: el bien se va desgastando, se va quedando obsoleto, etc.

Pérdida inesperada de carácter reversible: en un momento determinado el precio de mercado del bien puede caer, pero con el tiempo también puede recuperase.

Pérdida inesperada e irreversible, ya sea total o parcial: el bien se rompe, se deteriora, se destruye, se pierde, etc.

Según sea la causa que origina este pérdida su contabilización será diferente:

a) Pérdida progresiva

Todos los años se irá registrando el importe estimado de esta pérdida mediante la dotación de amortizaciones.

Con la amortización se pretende que la cuenta de pérdidas y ganancias de cada ejercicio recoja como un coste más la pérdida de valor que sufre el inmovilizado por su uso y por el transcurso del tiempo.

La pérdida sistemática que sufren todos los elementos del inmovilizado material (a excepción de los terrenos) tiene que ser estimada. Para su estimación hay que conocer (o estimar igualmente) los siguientes valores:

Coste de adquisición (o de construcción).

Valor residual: es decir, el valor que tendrá el bien (al que se podrá vender) cuando finalice su vida útil.

Vida util estimada: número de años que estará en activo.

Durante la vida útil del bien hay que amortizar su pérdida de valor:

Pérdida de valor = Coste de adquisición - Valor residual

Existen diversos métodos de amortización, entre los que destacamos:

Amortización lineal: todos los años se amortiza la misma cantidad.

Amortización progresiva: se va amortizando más con el transcurso de los años.

Amortización regresiva: se amortiza más al principio y ésta va disminuyendo con el paso de los años.

Veamos como se calcula la cuota de amortización anual con cada uno de ellos.

a) Amortización Lineal:

La amortización anual (igual en todos los años) se calcula dividiendo la pérdida de valor entre el número de años de vida útil.

b) Amortización progresiva:

Hay distintas posibilidades.

Por ejemplo: amortizar el primer año un 5% de la pérdida estimada de valor, el 2º año un 10%, el 3º año un 15%, etc. hasta completar el 100%.

Un método que se suele utilizar es el siguiente: (vamos a verlo con un ejemplo).

Un bien se va a amortiza en 5 años:

El 1er año se amortiza 1 / (1+2+3+4+5) parte de la pérdida de valor

El 2º año se amortizan 2 / (1+2+3+4+5) partes de la pérdida de valor

El 3ª año se amortizan 3 / (1+2+3+4+5) partes de la pérdida de valor

El 4º año se amortizan 4 / (1+2+3+4+5) partes de la pérdida de valor

El 5º año se amortizan 5 / (1+2+3+4+5) partes de la pérdida de valor

Si se suman las amortizaciones de los 5 años se puede comprobar como en este periodo se habría amortizado el 100% de la pérdida de valor.

c) Amortización regresiva:

Al igual que en el caso anterior hay distintas posibilidades.

Por ejemplo: amortizar el primer año un 25%, el 2º año un 20%, el 3º año un 15%, etc., hasta completar el 100%.

Un método que también se utiliza es el contrario al que vimos anteriormente: (utilizaremos el mismo ejemplo).

Un bien se va a amortiza en 5 años:

El 1er año se amortizan 5 / (1+2+3+4+5) partes de la pérdida de valor

El 2º año se amortizan 4 / (1+2+3+4+5) partes de la pérdida de valor

El 3ª año se amortizan 3 / (1+2+3+4+5) partes de la pérdida de valor

El 4º año se amortizan 2 / (1+2+3+4+5) partes de la pérdida de valor

El 5º año se amortiza 1 / (1+2+3+4+5) parte de la pérdida de valor

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