Fases de la preparación sociológica del atleta de alto rendimiento

Como se ha visto en las lecciones anteriores, el atleta de alto rendimiento en el deporte se encuentra "físicamente agredido" por la alta carga de su necesario entrenamiento para obtener los resultados que se esperan. Ello conlleva a que ese proceso gradual y general de su preparación tecnológica ya descrito anteriormente, se encuentre planificado por ciclos, desde el mismo inicio del entrenamiento deportivo hasta sus finales con la competencia fundamental, de manera que no se entrecrucen los objetivos propuestos a alcanzar para cada uno de los plazos. En la actualidad, el recurso más utilizado por los expertos para la preparación del deportista de alto rendimiento es el llamado plan de ATR por sus siglas: Acumulación, Transformación, Realización. Como se puede apreciar, son fases de intervención, por así llamarle. Es por ello que la preparación sociológica del entrenamiento deportivo y acorde con estas reglas generales establecidas, tiene que ser adecuada a esos fines, de aquí que posee la determinación de sus fases que contrario sensus de lo que pudiera decirse no interfieren dichos periodos de acumulación, transformación y realización, sino que transversaliza cada uno. Estos son:

  • Fase de Diagnóstico. Es la fase que comprobará en los atletas de alto rendimiento la existencia de algunos de los problemas antes mencionados o de relación social. Es consustancial para todos los ciclos de entrenamiento y se imbrica en los principios de la multilateralidad y especificidad del entrenamiento deportivo. El test utilizado para el diagnóstico debe ir desde los aspectos históricos del atleta hasta los puramente sociales. Los atletas correspondientes a un mismo equipo deportivo, poseen diferentes status de ascensión social por lo que para relacionarlos como grupo social tienes que dominar los aspectos básicos de esa teoría. 
  • Fase del Proceso Relacional. El plan se propone según los aspectos cuanti-cualitativos que surgieron como resultado del diagnóstico y que requieren relacionamiento grupal o individual. Es un proceso complejo, en el cual esta fase aporta el seguimiento a los principios del entrenamiento deportivo de continuidad, adaptación y progresión. Estos principios, así como los ciclos, fases o aspectos que los llevan a la práctica social deportiva, no pueden darse separados unos de otros, sino como segmentos de un mismo sistema, cuya finalidad es el mejoramiento personal del atleta y deportivo del equipo en su conjunto. En ocasiones este principio dialéctico se obvia, lo cual trae aparejado que cada una de las acciones no se vean como entrelazadas unas a otras, sino apenas como remiendos de un entramado social, que resulta nefasto a la propia preparación del atleta.
  • Fase de Control. La fase tiene la finalidad de acreditar el plan aplicado al atleta, así como su efectividad, eficacia y eficiencia. Esta fase se sitúa en todas las funciones de la dirección del entrenamiento, dado que transversaliza el proceso direccional de su preparación (planificación, organización, dirección, ejecución y control), sin embargo, no se descubre nada nuevo si se expresa que son las acciones de control, precisamente las que resultan ser las más desfavorecidas entre todas las funciones como tal. Eso explica un tanto las irregularidades que tienen lugar en los determinados procesos sociales y este el de la preparación del entrenamiento del atleta para la alta competencia no lo es menos. Lo que pasa que aquí como que se juega con un ser humano en vivo y en directo, el cual puede ser sometido a cargas posteriores para las cuales no está acostumbrado, debido a la carencias en el control, se debe ser serio y riguroso por el personal sociotécnico, por cuanto pueden sobrevenir en el mejor de los casos, las lesiones de los atletas que suelen ocurrir tanto en las competiciones y otras fallas y errores.
  • Fase de Continuidad. El plan propuesto no debe concluir en el control, y mucho menos sin resolver el problema sociológico que se vaticinó y adelantó mediante la fase de diagnóstico; de ahí que se requiere la debida secuencia y encadenamiento de los métodos y procedimientos sociológicos aplicados.La continuidad no es solo un principio del entrenamiento deportivo, sino que resulta también una fase en la preparación sociológica del entrenamiento deportivo. Es posible que no se obtenga la respuesta completa hacia la solución del problema encontrado, pero tanto el atleta como su entrenador deben sentir, comprobar, apreciar que se avanza en la dirección adecuada y que su problemática, está siendo objeto de atención con seriedad y rigurosidad por el equipo multidisciplinario encargado. Es por eso que esta parte no puede ser separada de los resultados óptimos a alcanzar antes y después de la competencia, sino que se precisa tomarlo en cuenta de manera congruente para que sea la serenidad y no el desasosiego, la herramienta que arme al atleta en la búsqueda de los resultados que se esperan en la alta competición.

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Conoce al autor

Lazaro Raul Acosta González

Doctor en Ciencias Filosóficas por la Universidad de La Habana

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