Finales de Torres. La Regla de Tarrasch

(65) Finales de torres
La Regla de Tarrasch
(Comentarios de Horacio Sistac)

Ajedrez

El principio básico de ésta regla reza de la siguiente manera: "mantener la torre siempre detrás del peón libre, dándole soporte si se trata de un peón propio o atacándolo si se trata de un peón rival".

Esta regla, también enuncia que -salvando ciertas particularidades- el primero de los casos conlleva generalmente a la victoria y el segundo comúnmente a las tablas.

Como cierre, pues, veremos los análisis paralelos, es decir aquellos en los que siempre se sospecharon tablas pero que maniobras más finas revelan que el resultado puede ser otro, y seguidamente las verdaderas excepciones a la Regla de Tarrasch, tal como el mismo supo advertirlas.

La posición del diagrama muestra una situación que teóricamente son de tablas pero que presentan particularidades que pueden deparar otro resultado. 1.Rd4! la clave: abandonar el peón de "f" para liberar la acción de su propia torre. (M. Dvoretsky nos indica que el análisis que hiciera Kantorovich hacia 1988 lo conducía irremediablemente a tablas.

En efecto, su pensamiento no incluía prescindir del peón "f" atacado por la torre negra, de modo que a  1.Ta8 Rf5 y en consecuencia, un empate cantado. Sin embargo Steckner propuso una mejora en el año 2003 que, con mucha precisión, conduce a las blancas a la victoria, y es con la jugada de la variante principal 1.Rd4!) 1...Txf2 2.Tc7 Ta2 3.a7 Rf5 4.Rc4!! (Los análisis de Kantorovich, que también habían rumbeado por estos senderos, proseguían con  4.Txf7+ pérdida de tiempo de las blancas que, si bien recuperan el peón, permiten la infiltración del rey negro a g4, tras lo cual el que deberá preocuparse para obtener tablas es el primer jugador.) 4...Rg4 5.Rb3 Ta6 6.Tc4+ Rxg3 7.Ta4 Y ahora las blancas han logrado poner su torre detrás de su propio peón siguiendo los postulados de Tarrasch.

Pero falta aún. 7...Txa7 8.Txa7 Rxh4 9.Rc3 (La posición de este final es sumamente compleja, tanto que una equívoca movida de las blancas acercaría las tablas.

Por ejemplo, si  9.Txf7 entonces  9...Rg5 prácticamente confirmaría ese diagnóstico. Precisión es, pues, lo requerido de parte del primer jugador.) 9...Rg3 10.Rd2 h4 11.Re2 Rg2 12.Txf7 h3 13.Tf2+! Rg3 (Sin dudas no sirve 13...Rg1 a causa del mate que sobreviene tras la siguiente secuencia: 14.Rf3 h2 15.Tg2+ Rf1 (si 15...Rh1 entonces seguiría  16.Te2 Rg1 (si  16...g5 entonces las blancas dan mate con  17.Te1 mate) y ahora  17.Te1 mate) 16.Txh2+- ganando la partida) 14.Tf6! y con esta movida, la partida puede darse por concluida y la victoria blanca asegurada.

Aún podría continuarse con: 14...g5 dando la posibilidad a que el monarca blanco se mueva hacia  15.Rf1 y el intento de ahogo con  15...Rh2 es infructífero a causa de 16.Rf2! g4 (o también  16...Rh1 prosiguiendo entonces  17.Rg3 Rg1 18.Rxh3 y ambos peones caen.) 17.Tg6 Rh1 18.Ta6 anunciando jaque mate en tres jugadas más 18...Rh2 19.Ta3 Rh1 20.Rg3 y ahora después de  20...h2 las blancas dan jaque mate continuando 21.Ta1 y mate.

Las excepciones a ésta regla, en general, se deben a que el rey propio se interpone en el camino del peón libre, cuando éste es peón de torre, sin la posibilidad de moverse a la columna "b" o "g", según sea el caso, por cuanto la torre rival le corta el camino.

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