Los peones y su configuración (IV)

LOS PEONES DOBLADOS.

Cuando disputamos una partida de ajedrez, a menudo una pieza que tenemos protegida por un peón es cambiada por otra, obteniendo con esta acción dos peones de un mismo bando que quedan colocados en una columna, y existe la creencia que estos peones doblados constituyen una debilidad. Veámoslo con un ejemplo.

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El diagrama 47 presenta una posición en donde el bando blanco posee peones doblados en la columna b. Todo ajedrecista sabe que dichos peones son débiles, pero conocer la forma de explotarlos y cómo convertirlos en ventaja estratégica es de suma trascendencia para todo ajedrecista.

La posición para las blancas en el diagrama 47 es totalmente desesperada, ya que sus peones doblados en el flanco de dama no pueden conseguir un avance provechoso, en tanto que los peones negros en el flanco del rey crearán pronto un peón pasado.

En consecuencia, la victoria obligada de las negras se debe en su totalidad a los peones doblados que hacen de la posición, un final en el que las blancas tienen “casi” un peón menos, pero si el peón de b3 estuviera en c3, la partida estaría equilibrada.

Ojo, que si cambiamos un poco la posición, y agregamos un peón a las blancas en f2 y otro a las negras en c7, cambia por completo el panorama y la partida entones sería tablas (Ver diagrama 47 a).

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Los peones doblados no son entonces una desventaja si éstos logran impedir el avance de los peones contrarios con la misma eficacia si estuvieran desdoblados.

Entonces, su debilidad principal radica en la ofensiva, cuando el avanzarlos tropieza con dificultades en el frente. Pero, en la defensa, si se trata de impedir el avance de los peones contrarios, pueden igualarse a dos peones normales.

Quizás el caso más desfavorable de los peones doblados surge cuando ellos se encuentran situados en columnas abiertas. Un peón doblado es una desventaja, pero peones doblados y aislados son aún peor, y al intentar moverlos hacia adelante es difícil defenderles.

Por lo tanto, solamente la superioridad en cuanto a movilidad y un enérgico poder en cada una de nuestras piezas del tablero puede compensar ésta debilidad estratégica.

Otra posición común de peón doblado se observa en el diagrama 48:

 

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En esta posición, el peón negro de c6 controla la casilla d5, y logra evitar cualquier operación que las blancas quieran efectuar en la columna d. En dicha posición, es usual que las negras intenten colocar un caballo en e5 y si las blancas lo intentan desalojar con f4, el peón blanco de e4 puede sufrir presión por parte de las negras.

Además, la posición presenta otra ventaja para las negras, ya que la columna b se encuentra abierta y pueden realizar operaciones tomando como base dicha columna.

En consecuencia, sabiendo analizar y jugar bien nuestras piezas, los peones doblados de c no constituyen ninguna desventaja para las negras. El modo más usual de proceder de las blancas contra este tipo de formación negra es, por ejemplo, avanzando e5 o c4-c5; y a las negras no les conviene realizar el cambio, ya que entonces, sus peones quedarían doblados y aislados.

Finalizamos nuestro estudio de los peones doblados con este último ejemplo:

 

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En la posición del diagrama 49, las blancas intentaran realizar las jugadas e4 y f4-f5, preparando el ataque en el ala del rey. Las negras intentarán explotar la debilidad que representan los peones doblados. Pero si las negras juegan c5, las blancas podrían responder con d5, y así la posición resultante neutraliza en parte la desventaja de tener peones doblados. Entonces, el plan del bando negro se resumiría así:

  • En primer lugar, renunciar a jugar e5.
  • Bloquear los peones doblados de la columna “c” jugando c5.
  • Atacar los peones doblados mediante la secuencia b6, Aa6 y Ca5; considerando también las amenazas de incrementar la presión mediante Tc8.
  • Hacer frente al ataque de las blancas contra el flanco de rey de las siguientes maneras: después de enrocar corto, juegan e5 y f5, o simplemente efectúan el enroque largo.

A partir de lo dicho, la formación de peones blancos es desfavorable en el diagrama 49, y deben buscar contrajuego con las piezas. También pueden sacrificar las blancas a su peón de c4, obteniendo así tiempo para su ataque con el cual se puede sorprender a las negras, pues ellas se encuentran concentradas atacando el punto c5 de su rival.

 

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