Las piezas menores

Analizaremos brevemente el juego de las llamadas piezas menores, principalmente el caballo y el alfil con algunos ejemplos básicos a continuación.

El Alfil y su juego.

Para que el alfil pueda desarrollar su máximo potencial debe tener las diagonales libres. Es ahí en donde su poderío tiene su mayor esplendor.

En la apertura las jugadas 1.d4 y 1.e4 abren las diagonales, aunque hay que decir que son únicamente maneras de colocar en juego a los alfiles. Ya en el medio juego es en donde se lleva a cabo la lucha por la apertura de las diagonales, desde donde el alfil pueda ejercer presión al bando enemigo.

En la partida del diagrama 10, el gran campeón del mundo, Alejandro Alekhine nos muestra como el habilitar una diagonal de ataque puede conducir a una decisión inmediata.

 

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1. e4-e5!!

Alekhine se encuentra desarrollando su plan, en el cual debe abrirse paso el alfil de c2, y para ello sacrifica su peón de rey, pero esto es solo el inicio de la debacle de las negras.

1…dxe5; 2. d6!

Se sacrifica otro peón, con la vista puesta en abrir todas las diagonales posibles para el alfil.

2…c5; 3. Ae4, Dd7; 4. Dh6

Si las negras responden con 4…Rf7; 5. Ad5+.

La posición es desesperada para las negras, y optan por rendirse.

Como puede suponerse, un alfil bien situado es un factor estratégico sumamente importante, además, un alfil que se encuentra limitado en su movimiento por sus propios peones o los contrarios, puede ser también un factor que decida la partida, estratégicamente hablando.

Entonces, la dificultad se encuentra en comprender si el alfil que se posee es bueno o malo, y la mejor manera de utilizarlo para beneficio de la partida.

Existen múltiples ejemplos en los cuales un alfil denominado “malo” resulta ser trascendental para obtener una victoria. Por lo tanto, lo que usted debe hacer es evaluar la posición y determinar la mejor manera de llevar a la acción a su alfil. 

 

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Como se puede observar en el diagrama 11 las negras tienen ventaja material, pero se encuentran impotentes ante el irresistible ataque de las piezas blancas, por ejemplo:

 

1... Rh8 2. De5 Tg8 3. g6 -+

1... Dd7 2. De5 f6 3. gxf6 Af7 4. fxg7 Tfe8 5. Dg3 -+

 

En ninguna de las variantes encuentran salvación, y si observan detenidamente la posición, el alfil blanco se encuentra enfilado contra el enroque de las negras, en tanto que el alfil negrojuega un papel casi como si de un peón más se tratara.

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