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LECCIÓN 14: FALACIAS NO FORMALES QUE SON FALACIAS NO
FORMALES. Hasta ahora hemos planteado problemas lógicos que tienen que
ver directamente con la forma del razonamiento, en el sentido de su
corrección en sí mismo. Pero también es posible cometer otra clase de errores
al razonar que no corresponden al mal uso de los recursos formales, sino que
son más dependientes del lenguaje corriente. Estas son las falacias formales.
Tomaremos la clasificación de Copi, que las divide en “falacias de Atingencia
o de Atinencia” y en “falacias de Ambigüedad”. FALACIAS DE ATINENCIA O ATIGENCIA.
La palabra “atinencia” significa conexión o relación de una cosa con
otra. Las “falacias de atinencia” son aquellas en que de algún modo falta la
relación lógica entre los elementos del razonamiento. Según Copi, el rasgo
común de todos los razonamientos que cometen falacias de atingencia es que
sus premisas carecen de atingencia lógica con respecto a la verdad o falsedad
de las conclusiones que pretende establecer. La inatingencia es aquí lógica y
no psicolológica, pues sin relación psicológica entre los elementos del
razonamiento sería imposible convencer por medio de la falacia y tampoco
podría aparentarse corrección lógica. Es posible llegar a esta confusión
porque el lenguaje no es sólo para informar, sino también para dar órdenes o
para expresarse. ARGUMENTUM AD BACULUM. El
“argumentum ad baculum”, conocido también como “apelación a la fuerza”, se
comete cuando se apela a la fuerza o a la amenaza de fuerza para provocar la
aceptación de una conclusión. Usualmente sólo se recurre a ella cuando fracasan
las pruebas o argumentos racionales. El “ad báculum” se puede resumir en el
dicho: “La fuerza hace el derecho”. El uso y la amenaza de los métodos de “mano fuerte” para doblegar a los
opositores políticos suministra ejemplos contemporáneos de esta falacia. ARGUMETUM AD HOMINEM
(OFENSIVO). El “argumentum ad hóminem” es el argumento contra el hombre.
El tipo ofensivo se da cuando en vez de rebatir la verdad de lo que se afirma
se ataca al hombre que hace la afirmación. La razón de la falacia está en que
el carácter personal de un hombre carece de importancia lógica para
determinar la verdad o falsedad de lo que dice o la corrección o incorrección
de su razonamiento. ARGUMENTUM AD HOMINEM
(CIRUNSTANCIAL). El tipo circunstancial del “argumentum ad hominem”
corresponde a la relación entre las creencias de una persona y las
circunstancias que la rodean. Consiste en ignorar la cuestión relativa a la
verdad o falsedad de sus propias afirmaciones y tratar de probar, en cambio,
que su antagonista debe aceptarlas debido a especiales circunstancias en las
que éste pueda hallarse. También se lo usa como base para rechazar la
conclusión defendida por un adversario, por ejemplo cuando se arguye que las
conclusiones a las que llega el oponente están dictadas por las
circunstancias especiales que los rodean, en lugar de basarse en la razón o
en pruebas.
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