Tradicionalmente los
intermediarios han tenido mala fama entre buena parte de la
población. No se comprende que el kilo de patata que el agricultor
vende por 20 al consumidor le cueste 50.
El
gran aumento de precios que experimentan ciertos productos puede ser
motivado por la existencia de sistemas de distribución poco
eficientes. En algunos mercados por razones legales, económicas,
sociales o sindicales se produce una falta de competencia que
aprovechan los intermediarios para enriquecerse.
Por
ejemplo en España sólo se pueden vender medicamentos en las
Farmacias. Para poder abrir una Farmacia es necesario estudiar
la licenciatura de Farmacéutico y conseguir una licencia de apertura.
Las Licencias las concede el sindicato de Farmacéuticos -Colegio de
Farmacéuticos- que han conseguido una reglamentación que hace casi
imposible obtener la licencia.
Pero
la existencia de una diferencia significativa entre el precio de venta
del agricultor y lo que le cuesta al consumidor final, puede estar
motivadas por los costes del sistema de distribución. Para la
mayoría de los productos los costes de almacenamiento, transporte y
gestión del sistema de distribución son una parte muy importante del
coste total. Incluso para algunos productos es menor el coste de
producirlo o cultivarlo que el del proceso de llevarlo desde el campo
o la fábrica al consumidor.
TEORIA
SOBRE LOS INTERMEDIARIOS.
La
pregunta que se hacen los economistas es por qué existen
intermediarios y no son los propios fabricantes los que llevan el
producto al consumidor directamente. La respuesta se fundamenta
en varias características:
-
La
disminución de los contactos.
Para conectar cada fabricante con todos los consumidores se necesitaría
una inmensa cantidad de contactos.
-
La
Especialización
Los fabricantes disponen de los recursos y conocimientos para ser
especialistas en la gestión de la producción pero la distribución
requiere unos recursos y conocimientos especializados.