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lunes, 18 diciembre 2017 español
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¿Cómo Funciona AulaFácil?

Irraciona

Décima jornada: “Irraciona”.

Las soluciones definitivas a los problemas son racionales; el proceso de encontrarlas no lo es. William Gordon.

Volcán Irazú

A través de los sentidos, has llegado a sumergirte en silos profundos, donde quizás hayas descubierto o comenzado a intuir fenómenos sorprendentes.

Podemos comparar al cerebro con una radio que emite y recibe frecuencias. A través de los sentidos, captamos del exterior una gran cantidad de estímulos..

Irraciona

Los cuales son filtrados y procesados, en función del material que tenemos previamente guardado en el almacén de nuestra memoria. A su vez, el cerebro emite ondas al exterior. Y es en los descansos, tanto activos (kilómetro 40: «Un hada anida en tu almohada») como profundos (kilómetro 41: «Hazte dueño de tus sueños»), cuando las galerías más oscuras se iluminan.

Otras vías y pasadizos conectan a su vez, estas remotas profundidades con el mundo exterior, a través de las galerías de las emociones. Todas ellas, incluso las más desagradables, pueden ser aprovechadas en nuestro beneficio (kilómetro 42: «Los efectos de los afectos»). Sin embargo, el sentido del humor y la risa como expresión externa, son vías especialmente útiles para trabajar la alquimia de nuestras emociones y conseguir ponerlas al servicio de nuestro bienestar, desarrollo y creación personal (kilómetro 43: «El humor es un valor muy serio»).

Es el momento de hacer un descanso en el Oasis del Recreo. Ya vendrán otros momentos de duro trabajo... ¡Disfrútalo!

 

 

Kilómetro 40: Un hada anida en tu almohada.

La discontinuidad más que ninguna otra cosa, aporta nuevo contenido, libera poderes encerrados y abre las mayores tareas. Harald Hoffding

 

El papel de la incubación.

Quizás, hayas recurrido en alguna ocasión a “consultar con la almohada”. Numerosos científicos, investigadores y artistas informan que sus mejores ideas han surgido en un momento en el que estaban desconectados del trabajo, bien paseando, descansando o durmiendo.

El más conocido es el caso del sabio griego Arquímedes, quien cuando reposaba en la bañera, contempló como el agua se desbordaba por la acción de su propio cuerpo, encontrando la fórmula para adivinar la pureza del metal contenida en una aleación. De ahí que gritara aquel famoso “eureka”, exclamación que se ha convertido en la expresión clásica para ilustrar el momento de la «iluminación».

Pero, ¿qué grado de veracidad hay en todo ello?, ¿se esconde algo realmente sólido detrás de la almohada o es puro mito? Aunque como en la mayoría de estos debates, hay opiniones encontradas, los principales estudiosos del proceso de la creación, coinciden en reconocer la importancia del papel de la incubación.

En 1926, Graham Wallas, describió el proceso creativo de forma global, diferenciando cuatro etapas sucesivas: preparación, incubación, iluminación y verificación. Se basó en las experiencias del matemático Henry Poincaré, quien relató cómo había llegado a efectuar el descubrimiento de las funciones fuchsianas.

 

Fases en el proceso creativo.

1.- Preparación: constituye el trabajo preliminar. En esta etapa se recaba la información. Incluye la clarificación y definición del problema, la consideración de las exigencias del mismo para una buena solución y la recogida y análisis de los datos relevantes. La persona creadora efectúa toda esta labor previa con gran riqueza: piensa con toda libertad, colecciona, busca, escucha sugerencias y deja vagabundear su espíritu. 

2.- Incubación: es el período en el que el problema es relegado, el sujeto se ocupa de otras actividades o descansa. Sin embargo, de una forma no consciente continúa la actividad mental que trata de organizar el material y ponerlo en relación de estructuras más amplias de significados. La duración de este proceso puede ser corta (al "echar una cabezada" o dar un paseo) o por el contrario, extenderse por un período largo de tiempo.

3.- Iluminación: tras ese período, puede aparecer el encendido súbito de la bombilla. Momento feliz, casi mágico, al cual múltiples sabios, inventores y artistas atribuyen sus logros o descubrimientos más geniales: la respuesta aparece de repente, hay un período breve de "clarividencia", en el cual se producen a su vez asociaciones y elaboraciones múltiples.

La explicación del porqué surge este estado de iluminación después de la incubación, tal vez resida en el hecho de que, al dejar de trabajar en el problema, el pensamiento se libera del análisis lógico, produciendo desbloqueo y descondicionamiento frente a las interferencias o sobre saturación estimular.

4.- Verificación: constituye la fase final del proceso, en la que se comprueba la solución. Se evalúa la utilidad temporal del objeto o proceso de creación. 

Uno de los ejemplos más famosos fue el descubrimiento de la estructura anular del benceno, debido a F. A. von Kekulé. Este anillo está constituido por seis átomos de carbono, los cuales ocupan los vértices de un hexágono, estando unidos cada uno de ellos con los próximos. Kekulé relata como llegó a este descubrimiento en un sueño, tras haber estado trabajando en el problema:(1)

«Volví mi butaca hacia el fuego y me adormecí. De nuevo, los átomos caracoleaban y danzaban ante mis ojos. Esta vez, los grupos atómicos más pequeños se mantenían, modestamente, en segundo plano. El ojo de mi mente, al que repetidas visiones de esta naturaleza habían dado mayor agudeza, era capaz de distinguir ahora estructuras mayores, de múltiples configuraciones: largas hileras, a veces más íntimamente ceñidas unas a otras; todas ellas, enroscadas y entretejidas entre sí, serpeando a modo de culebras. Mas, ¡atención! ¿Qué es esto? Una de las culebras se había mordido su propia cola y la figura que formaba giraba sobre sí misma, burlonamente, ante mis ojos. Como por el chispazo de un relámpago me desperté».



(1) En Weisberg, R.W. (1986). Creatividad: el genio y otros mitos. Barcelona, Labor, 1987).

 

 

Durante el sueño, el cerebro sigue trabajando.

Algunos investigadores, como Robert W. Weisberg, han puesto en cuestión que estas revelaciones se produzcan realmente cuando se está completamente dormido. Tal vez se den con más frecuencia cuando estamos en un estado de relajación profunda, pero en el que de alguna forma, continuamos conectados al problema.

Sin embargo, múltiples investigaciones han demostrado que cuando descansamos e incluso dormimos, nuestro cerebro puede seguir trabajando (2).

 

“Ondas alfa”.

De forma resumida, podemos decir que nuestro cerebro funciona mediante impulsos bio-químico-eléctricos. Esto posibilita que desde el interior de éste se emitan una serie de ondas electromagnéticas, las cuales fueron descubiertas poco después de la segunda guerra mundial por el psiquiatra alemán Hans Berger. Cada tipo de onda produce un estado neurológico y psicológico diferente, ya que son vertidas diferentes substancias neuroquímicas y hormonales al conducto sanguíneo. La presencia de dichas substancias interacciona con nuestro estado de ánimo predominante, produciendo así las sensaciones y reacciones finales. Aunque las primeras en descubrirse fueron las ondas Alfa y Zeta, más tarde fueron descubiertas otras tres. Veamos ahora aquellas que actúan en estado de vigilia.

A) Gamma: tienen una frecuencia de 30 a 40 ciclos por segundo. Son las propias de estados de agitación profunda y ansiedad desbordada.

B) Beta: en la mayor parte de nuestros estados de vigilia, funcionamos en esta frecuencia; entre 14 y 30 ciclos.

C) En el estado alfa entramos cuando el cerebro funciona entre los 7,5 a 14 c/sg. Nos encontramos entonces, en la frontera de lo consciente y lo inconsciente. Por lo tanto, aún manteniendo la conciencia, tenemos acceso a cierto material, guardado en los estratos más bajos de ésta. Podemos aprovechar estos momentos para sacar el “agua del pozo”. Sentimos bienestar, paz interior y relajación profunda. También somos más receptivos y vulnerables a la sugestión, al tener más relajados los mecanismos de la razón y el juicio.

Si lo utilizamos de forma inteligente, podemos mediante la autosugestión, "programarnos" mentalmente aquello que deseamos conseguir. En un amplio espectro: mejora de la memoria, el rendimiento intelectual y la creatividad, mayor tranquilidad y manejo del estrés, además de otras importantes mejoras en el plano fisiológico (mejora del sistema inmunológico), físico (por ejemplo, en el deporte) o afectivo (mejor estado de ánimo, mejora de las relaciones interpersonales y de la actividad sexual).

 

¿Cómo explotar Alfa?

A pesar de que el efecto de estas ondas fue reconocido muy recientemente por la ciencia, desde antaño se ha intentado aprovechar sus beneficios. Mediante diferentes acciones y recursos, algunos de ellos íntimamente ligados al hecho religioso o espiritual: inciensos y oraciones, mantras, canciones monocordes (gregoriano), música de ciertos instrumentos como el órgano o las trompetas budistas, el yoga, la meditación zen, símbolos o iconos especiales como los mandalas. Pero también hay formas más sencillas y espontáneas como la contemplación de la naturaleza, determinadas voces humanas, algunos tipos de pintura, etc.

Asimismo, puedes aprender a alcanzar voluntariamente este estado, mediante la práctica de la relajación.

 

Entrenamiento en relajación profunda.

La relajación produce grandes beneficios físicos y psicológicos. Existen diversos métodos que varían en función del énfasis que ponen en los aspectos cognitivos (pensamientos), fisiológicos (respiración) y motores (tensión muscular). Te ofrecemos a continuación un método sencillo, basado en la relajación progresiva de Jackobson.

El objetivo es que consigas un dominio extensivo de las técnicas hasta que logres automatizarlas. El lugar donde la practiques debe ser tranquilo, sin ruidos exteriores ni interrupciones, tenuamente iluminado.

Como permanecerás tumbado boca arriba, debes asegurarte una superficie confortable, pero al mismo tiempo sólida: puede ser la cama, en caso de que el somier sea lo suficientemente rígido, un diván o incluso el suelo, si éste está cubierto de moqueta o alfombra, de tal forma que te aísle del frío. Ponte ropa cómoda (pijama, chándal), pero ten cuidado de no coger frío, ya que durante la relajación, la temperatura corporal desciende.

También puedes acompañarte de audiciones que te vayan guiando en las diferentes fases del proceso, ayudándote a evocar situaciones relajantes. O bien, escuchar música clásica o sonidos de la naturaleza.

Practica la relajación profunda durante una semana. Cuando hayas adquirido cierta competencia en el control de estas sensaciones, conseguirás relajarte más rápido, pudiendo recurrir a ella para hacer frente a situaciones que te generen ansiedad, justo en el momento en que éstas se produzcan.

En la siguiente ficha te ofrecemos una descripción de la técnica de Jackobson.



(2) Por ejemplo, Pierre Marquet y Perrine Ruby de la Universidad de Lieja, como resultado de sus investigaciones concluyen que aquellos sujetos a los que se habían suministrado previamente una tarea y más tarde se les había concedido un período de descanso, obtenían mejores resultados. «Parece haberse reorganizado durante el sueño, que eventualmente les ha llevado a ser conscientes del método oculto a la mañana siguiente». Otros experimentos, como los realizados por Ullrich Wagner, de la Universidad de Lübeck, apuntan en esta línea, al encontrar que en la resolución de un problema matemático, el dormir conociendo previamente el problema, duplicaba la probabilidad de encontrar la solución.

 

Ficha de trabajo 40.- Relajación.

Fase de tensión-distensión.

- Tumbado boca arriba. Al mismo tiempo que llenas tus pulmones de aire, levanta una pierna, contrayendo al máximo todos los músculos; extiende el pie hacia fuera con los dedos hacia dentro, para que queden bien tensas todas las partes de la pierna. Mantén la tensión durante cinco segundos, reteniendo el aire en los pulmones.

A continuación, soltando el aire, deja caer de golpe la pierna, intentando aflojar todos los músculos lo máximo posible.

Concéntrate en esas sensaciones, durante al menos treinta segundos. Compara la diferencia entre el estado de tensión previo y en el que te encuentras ahora. Haz un repaso mental de tu pierna: pie, pantorrilla, muslo, glúteo. Intenta relajarlos aún más si puedes.

A continuación, repite el mismo proceso con la otra pierna.

- Ahora pasamos a los brazos.

Al mismo tiempo que tomas aire, aprieta el puño izquierdo con todas tus fuerzas; mantén unos segundos y a continuación suelta el aire, relajando el brazo.

Seguidamente, vuelve a coger aire al tiempo que flexionas el antebrazo a la altura del codo, logrando una fuerte contracción del bíceps. Espira y vuelve a la posición normal.

Vuelve a coger aire y con la palma de la mano abierta, intenta alargar el brazo al máximo; mantén la respiración unos segundos, relaja y expira. Concéntrate durante un minuto en todas las sensaciones, haciendo un repaso mental por todo tu brazo, tomando conciencia de las señales de distensión.

Repite el mismo proceso con el brazo derecho.

- Ahora vamos a trabajar el pecho y el abdomen.

Acompañándote de la inspiración, cruza los brazos con energía, contrayendo los músculos del pecho, al mismo tiempo que intentas meter el estómago lo máximo posible. Suelta el aire, relaja y concéntrate en las sensaciones.

- A continuación, trabajaremos los hombros y la espalda.

Toma aire, extiende los brazos en cruz y levántalos verticalmente hasta que se toquen las palmas. Al mismo tiempo, arquea fuertemente la espalda. Mantén unos segundos y relaja soltando el aire.

- Nuca: aprieta la nuca contra el suelo (si la superficie es dura, pon algo que amortigüe el contacto, pero sin elevar excesivamente la posición de la cabeza respecto al cuerpo). Afloja y suelta el aire.

- Para relajar la cara y el cuello, puedes realizar distintos tipos de muecas: alterna movimientos de levantar las cejas, con una oclusión fuerte de los ojos.

Aprieta fuertemente los labios, uno contra otro. Deja ahora la boca suelta, semiabierta. Aprieta la lengua contra el velo del paladar, tensando así, la lengua y la garganta. Relaja. Tensa la mandíbula para conseguir la máxima crispación de los músculos maxilares. Relaja.

 

Fase de control respiratorio y mental.

- A continuación, pasarás a fijar tu mente en el estado global de tu cuerpo. Busca la siguiente sensación: te encuentras flojo, pesado, el cuerpo te empieza a pesar cada vez más. Imagínate que tus brazos y tus piernas son de acero y que apenas los puedes mover. Aunque te encuentras relajado, intenta soltarte aún más. Es muy importante que obtengas un buen control sobre estas sensaciones. Quizás notes una especie de hormigueo o sensación de frío en los músculos. Es indicio de un buen nivel de relajación.

Te sientes muy pesado y al mismo tiempo profundamente sereno. Nada te agobia, nada te perturba. Deshecha cualquier pensamiento que te asalte.

Concéntrate en tu respiración; ahora vas a trabajar con ella. Procura llenarte de aire completamente, invirtiendo en el proceso el mayor tiempo posible. Comienza contrayendo el abdomen, empezando ahí el proceso respiratorio. Muy despacio, el aire va hinchando el estómago y los pulmones. Cuando te llenes, mantén durante tres o cuatro segundos y a continuación realiza una espiración, también muy lenta, vaciándote el máximo posible. Mantente vacío unos segundos y repite la operación diez veces, intentando no perder la concentración.

Cuando hayas terminado, vuelve a centrarte en las sensaciones de tu cuerpo y de tu mente. Imagina que ésta es una pantalla en blanco por la que van entrando todos los pensamientos. Y según entran, se van marchando, como si se deslizaran en la superficie de la pantalla. No te dejes llevar por ningún pensamiento. Intenta mantener durante unos minutos la imagen de la pantalla blanca.

Posteriormente, puedes comenzar a imaginar situaciones placenteras, como por ejemplo, que vas flotando en una nube. Intenta concentrarte en todo lo que vas divisando: los árboles, los pájaros, el campo, los pueblos, los ríos. Imagínate el campo muy verde, el sol acariciándote tibiamente, el sonido de la brisa y el canto de los pájaros. Siente como todo ello va ayudando a que tu relajación sea cada vez más profunda.

- Cuando quieras poner fin al proceso, cuenta despacio hasta diez, intentando relajarte aún más con cada número que cuentes.

- Abre los ojos, realiza unos estiramientos de brazos y piernas e incorpórate despacio, descansando antes un minuto en posición fetal.

 

 

 

Kilómetro 41: Hazte dueño de tus sueños.

 ¿No cabe acaso emplear también los sueños para resolver los problemas fundamentales de la vida?, André Breton.

 

La explotación del “pozo de los sueños” se ha llevado a cabo desde tiempos remotos. En ciertos momentos, considerando que encerraban claves para desentrañar el futuro. Recordemos el sueño de José de las siete vacas gordas y siete vacas flacas. En otros, otorgándoles un papel de mensajeros del más allá o de las regiones divinas. (El arcángel Gabriel se aparece en sueños a María).

Sigmund Freud revoluciona a comienzos de siglo, la consideración de los sueños, al interpretarlos como manifestaciones más o menos encriptadas de diferentes materiales que guardamos en nuestro subconsciente. Mediante procesos de condensación y desplazamiento, aparecen en formas de imágenes aquellos contenidos que no son aceptados de forma consciente o que podrían dañarnos por la carga afectiva que contienen. Los sueños, por tanto, encerrarían claves importantes para comprender el origen de los problemas psicológicos.

A pesar de que el potencial creativo de los sueños ha sido reconocido en la historia del arte en diferentes momentos, será el movimiento surrealista, influido por estos descubrimientos del psicoanálisis, el que preste especial atención a todo aquello que queda fuera de la realidad consciente, utilizando deliberadamente el material de los sueños para la creación artística.

 

Las ondas Zeta.

Si seguimos descendiendo nuestros registros de conciencia, encontraremos en primer lugar, las ondas Zeta, cuya frecuencia fluctúa entre 3,5 y 7,5 c/sg. Es el camino que lleva del sueño superficial al profundo. Normalmente se produce durante el periodo que precede al sueño nocturno y poco antes de despertar. Sus características son muy parecidas a la frecuencia Alfa, pero más pronunciadas, con sensaciones de profunda relajación física y mental.

Se producen en ocasiones estados alucinatorios, que pueden tener una carga creativa, así como claves más o menos nítidas para la resolución de problemas. Es la onda de la imaginación y la puerta abierta a la investigación de las capas más profundas de nuestro ser. De forma deliberada, se puede alcanzar esta frecuencia a través de ciertas actividades místicas y religiosas, meditaciones, cantos y oraciones, así como por medio del trance hipnótico.

 

Las ondas Delta.

Cuando llegamos a nuestro sueño más profundo, emitimos asimismo unas ondas, aunque con una frecuencia muy baja (de 0 a 3,5 c/sg.). Esta fase de nuestro sueño dura aproximadamente hora y media y es la más reparadora, al producir el mayor descanso físico y mental. Sin embargo, siguen activas las partes más internas y profundas del cerebro.

 

Explotando el pozo de los sueños.

¿Cómo extraer el agua del pozo del subconsciente? No necesariamente tiene que ser a través del sueño. También podemos hacerlo despiertos, recurriendo a la asociación libre de estímulos o al registro automático de palabras, pensamientos, emociones, o mediante dibujos automáticos. Sin embargo, el aprovechamiento de los sueños es un vehículo excepcional de desarrollo creativo y de superación personal. Aunque diferentes autores han propuesto significados universales de diferentes sueños arquetípicos, lo más interesante es reflexionar sobre lo que nuestros sueños pueden representar para nosotros mismos. Es muy interesante hacer un registro diario y una reflexión sobre su posible significado.

- Antes de quedarte dormido, repite varias veces, “esta noche voy a soñar, cuando me levante recordaré mis sueños”.

- Nada más despertarte, deja la mente quieta, sin abrir los ojos, con el fin de facilitar el recuerdo de los últimos sueños. Practicando, serás capaz de visualizar cada vez más detalles. Un cuaderno en la mesilla te ayudará a registrar el mayor material posible. Puedes hacer un esbozo o verbalizar todo lo que recuerdes en una grabadora, para posteriormente llevarlo al diario. Es mejor que el registro sea lo más completo posible, sin interpretaciones y anotando los sentimientos que tuviste durante cada sueño.

- Complétalo con dibujos, ponle título, anota la fecha, así como las circunstancias vividas la noche anterior al sueño y deja un espacio en blanco para completarlo posteriormente.

Glouberman (1989) propone otra técnica semejante, “trabajando con sueños e imágenes”, que fue originalmente desarrollada para asegurarnos que un sueño permanezca en nuestra memoria y pueda ser utilizado posteriormente. El proceso es el siguiente:

1.- Localiza el sueño e identifica el sentimiento que te produce.

2.- Descubre el sueño, volando a vista de pájaro y repara en lo que ves. Mira al sueño desde diferentes ángulos, derecha, izquierda, adelante, hacia atrás, siente lo que viene a tu mente. Imagina que el sueño está encerrado en una habitación física y que te desplazas a su alrededor.

3.- Desarrolla las imágenes, reflexionando sobre las mismas, sus características, así como lo que crees que te quieren decir.

4.- Combina los diferentes puntos de vista. 

 

Ficha de trabajo 41.- Registro de sueños.

Lo importante es anotarlos lo antes posible y reflexionar brevemente qué te sugieren.

Ficha 41

 

 

Kilómetro 42.- Los efectos de los afectos.

Dos excesos: excluir la razón y no admitir más que la razón. Blaise Pascal

 

 

Desde la emoción a la creación.

La actividad creadora no es sólo el resultado de un determinado modo de pensar, sino que constituye una expresión de nuestra personalidad plena. Y el plano afectivo juega un papel al menos tan importante como el intelectual.

Podemos decir que las emociones[1] constituyen una capa intermedia entre nuestras vivencias y experiencias y la elaboración racional que hacemos de las mismas.

Son anteriores al pensamiento racional y han tenido un papel clave en la supervivencia de nuestra especie. La fisiología y neurobiología modernas, han demostrado que existen múltiples y directas conexiones neuronales entre las partes del cerebro más instintivas y emocionales y el neocórtex o la parte más actual de nuestro cerebro.

La mayor parte de nuestras emociones tienen o han tenido un carácter funcional y pueden asimismo, ser canalizadas hacia el plano creador. Incluidas aquellas que consideramos destructivas, que nos hacen sufrir o de alguna forma nos producen perjuicio a nosotros mismos o a nuestros semejantes: ansiedad, ira, angustia, tristeza…

 

Las emociones negativas.

Son las emociones más arcaicas (miedo, ira, asco, tristeza, etc.) y han ido asociadas a respuestas específicas útiles para la supervivencia.

Así, ante la percepción de una amenaza a la que no se puede hacer frente, el organismo puede reaccionar con una activación bioquímica y neurofisiológica que facilite la huida. Aumenta la tasa cardiaca, el corazón bombea más sangre a las piernas... 

Lo mismo podría decirse de otras respuestas como la agresión, la inhibición, etc. El problema es que la mayor parte de las amenazas o los problemas que tenemos que hacer frente hoy en día, exigen otro tipo de respuestas más racionales y menos intensas. Y el exceso de carga emocional en muchas ocasiones no sólo no ayuda a la resolución eficiente, sino que puede generar un malestar de carácter más o menos permanente cuando la intensidad, frecuencia y duración excede a lo requerido por la situación.

En todo caso, cuando por alguna razón nos vemos inmersos en estos estados, tenemos varias opciones para librarnos de ellos y evitar su malestar. Algunas tan pintorescas como esta que acabo de escuchar en la radio: parece que está teniendo éxito una “actividad deportiva” consistente en destrozar determinados aparatos y objetos a mazazos. Los participantes aseguran que así logran descargar adrenalina y sentirse mejor. No está mal. Puede ser divertido. Y hay que reconocer la imaginación de los que han conseguido hacer negocio con semejante propuesta.

Hay sin embargo, otras alternativas que se basan no en la destrucción, sino en la construcción. En efecto, podemos intentar aplicar esas emociones, por muy negativas e intensas que sean, a la producción creadora como si fueran nuestro material de construcción. Es una sana forma de exorcizar dichas emociones, la cual, como señalábamos en la introducción, ha sido empleada por una pléyade de artistas y genios creadores, quienes han logrado encauzar su malestar, transformándolo en obras de arte de gran belleza y valor. Y consiguiendo al mismo tiempo, mantener un cierto equilibrio psíquico.

El escritor Truman Capote describía así este proceso: «Lo que sucede en la infancia del artista en potencia (nunca comprendí el término “persona creadora”, pues todo el mundo es creador) es algo similar a lo que ocurre en la ostra que contiene una perla. Un grano de arena extraño invade la ostra, y una vez allí irrita a su ocupante y lo incomoda hasta que se produce una perla. El talento y también el genio son como ese grano de arena moviéndose en el espíritu creador: algo atormentadoramente valioso».

 

Emociones positivas.

Mientras que las emociones negativas están relacionadas con la supervivencia inmediata, las emociones positivas tendrían un papel más a largo plazo, pero no menos importante: las relacionadas con el desarrollo personal y la cohesión social. Tal y como señalan Malatesta y Wilson (1998), mientras las negativas propician formas de pensar que reducen el rango de respuestas posibles, las segundas propician formas de pensar más amplias. Es decir: cuando no existe el riesgo o la amenaza inmediata, podemos experimentar nuevas respuestas y estrategias. Esto se lleva a cabo habitualmente a través del juego y de las situaciones de interacción social, por lo que este entrenamiento será valioso para la mejora de los resultados futuros. Podemos resumir diciendo que mientras las emociones negativas trabajan lo urgente, las positivas lo hacen con lo importante. Las primeras son útiles a corto plazo. Las segundas, llevan a la evolución y mejora en el medio y largo plazo.

Por lo tanto, no es extraño que las emociones positivas mejoren la forma de pensar, al proporcionar una forma de organización cognitiva más abierta, flexible y compleja, la cual permite integrar distintos tipos de información, todo lo cual favorece la creatividad y la toma de decisiones más acertadas[2].

 

Descendiendo al cráter del volcán.

Según R. Wessler y R. L. Wessler experimentamos unos sentimientos con mayor frecuencia que otros, tendiendo a buscar estados afectivos que nos recuerdan a los vividos en nuestra infancia, principalmente en nuestras relaciones familiares. A menudo sin conocimiento consciente, perseguimos la seguridad que nos ofrecen estos afectos, impidiéndonos experimentar otros estados emocionales. Existiría una especie de punto fijo de nuestros afectos que actuaría regulando las experiencias emocionales, de tal forma que cuando éstas se desvían de un determinado rango, comienza a generarse un proceso que empuja a volver a aquellas “emociones centrales”; es decir, aquellas que nos son más familiares.

Podemos trabajar para contraponer esta “fuerza centrípeta” para conquistar e incorporar nuevas tonalidades afectivas, lo cual nos enriquecerá en diferentes planos de nuestra vida. Y especialmente, en la dimensión creadora.

Cuando cambiamos bruscamente de estado emocional, introducimos unos desajustes que se trasmiten a aquello que estamos haciendo o pensando. Por ejemplo, si en un ataque de ira, tengo la idea de hacer algo que creo que no debo, probablemente reprima mi conducta. Como sucede en los movimientos sísmicos, se producen sucesivos movimientos de ajuste y reajuste. Al cambiar estos planos emocionales, pueden salir a la luz o aparecer a la superficie pensamientos, sensaciones o sentimientos que estaban flotando en el subconsciente y que tal vez, teníamos encerrados bajo llave. Lo importante es hacer conscientes los estados de ánimo, reconocerlos y a partir de ahí, poderlos controlar. Bien para dominarlos y sustituirlos por otros. Bien para estrujarlos y hacer que generen algo positivo. Para lograr este control, podemos inducirnos determinados estados emocionales. Por ejemplo, auto exponiéndonos a estímulos que normalmente nos provocan diferentes reacciones.

 

Listado de estímulos afectivos.

Elabora una serie de listas que recojan aquellas palabras estímulo que te desencadenen diferentes reacciones emotivas, tanto placenteras como desagradables. Incluye objetos, situaciones, personas, sucesos o experiencias. Debe ser personal y reflejar realmente cada una de tus diferentes emociones. Por ejemplo: “la cerveza que no está suficientemente fría me produce decepción”, “los chistes de mi jefe me producen vergüenza ajena”...

En la siguiente ficha de trabajo especificamos una lista de diferentes estados de ánimo y emociones. Complétala, identificando ejemplos de cada una de ellas. Es conveniente actualizarla de forma periódica, ya que suele producirse un efecto de saciedad y la carga emocional de algunos estímulos tiende a decaer con la habituación. Cuando la hayas completado, elige una emoción. A ser posible, aquella con la que te encuentres menos identificado en ese momento. Medita sobre los estímulos y la sensación. Exagéralos y céntrate en ellos. Cuando sientas que tienen la suficiente carga emocional, pasa a la acción: escribe, dibuja, pinta, compón una melodía, moldea algo que te sugiera... No te preocupes por las formas o posibles significados. Déjate llevar por lo que estás sintiendo. Cuando finalices, contempla lo que has elaborado. ¿Qué es?, ¿qué significado puede tener?, ¿cómo se relaciona con tu estado de ánimo, con tu vida, tus ideas, tu trabajo o tus obras de creación?, ¿qué ideas aporta a priori?, ¿podrías desarrollarlo más?, ¿mejorarlo?, ¿asociarlo o combinarlo con algo que estés desarrollando actualmente?



 [1] En la literatura divulgativa, se hace referencia a los afectos como emociones. Por ello, a partir de ahora nos vamos a servir de esta denominación como sinónimo de afectos. Sin embargo, queremos aclarar que no son exactamente lo mismo, sino que el concepto afectividad es más genérico. Podemos diferenciar tres tipos de afectos, en función de la relación que guardan con el plano racional: las pasiones desbordan cualquier intento de racionalización, las emociones están subordinadas a los aspectos cognitivos. Y finalmente, los sentimientos están en sintonía con la razón.

[2] En apoyo de esta tesis, María Luisa Vecina cita los trabajos de diferentes autores: Derryberry y Tucker, 1994; Isen, 1987, 1990, 2000; Isen y Daubman, 1984; Isen, Daubman y Nowicki, 1987; Isen, Johnson, Mertz y Robinson, 1985; Isen, Niedenthal y Cantor, 1992; Isen, Roenzweig y Young, 1991. Carnevale y Isen, 1986; Isen, 1993; Isen, Nygren y Ashby, 1988; Lyubomirsky, King y Diener, 2005 (Vecina, M. L. (2006) «Emociones positivas». Papeles del psicólogo, vol. 27(1), pp.9-17.).

 

 

 

Ficha de trabajo 42.- Explota todas tus emociones.

ANOTA aquellos estímulos que te producen...

Ficha42

 

 

Kilómetro 43: El humor es un valor muy serio.

He echado la seriedad por la borda. Si hay algo que dé unidad a mi vida es que no he querido jamás vivir seriamente. Jean Paul Sartre

 

Reír merece la pena.

La risa es un reflejo innato que tiene efectos sumamente positivos. Numerosos estudios demuestran que mejora la salud integral y la calidad de vida. La risa hace que el sistema endocrino ordene al cerebro la secreción de diferentes sustancias [1]que favorecen los procesos de los sistemas inmunológico, respiratorio y digestivo, así como la circulación de la sangre, el control del dolor, el hambre y la ansiedad. Además, elimina toxinas, masajea todo el cuerpo, aleja temores y pensamientos negativos, ayuda a minimizar los problemas, combate el insomnio y eleva la autoestima y confianza, la imaginación y la agilidad mental.

Sin embargo, no solemos ser conscientes de estos beneficios. Según avanzamos en edad, tendemos a reprimir la risa y el humor en general: la mayoría de los niños, ríen en promedio entre 300 y 400 veces por día, mientras que los adultos sólo lo hacen unas diez veces, por término medio.

Afortunadamente, cada vez se toma más seriamente en consideración el efecto terapéutico de la risa[2].

 

Humor y creatividad.

Según los neurocientíficos, el humor es un estímulo cognitivo y lingüístico evolucionado a partir del primitivo acto de la risa. La risa no es exclusiva del hombre pero el humor, sí parece serlo.

El humor es uno de los mecanismos más eficaces para defendernos de nuestras frustraciones, liberarnos de tensiones negativas, ver las cosas desde otras perspectivas, transformar nuestras emociones y llegar a estados productivos. No en balde, sus mecanismos guardan mucha relación con los procesos creativos. Como indica Erika Landau, «es el resultado de una actividad bipolar. Y como cualquier otro acto creativo se mide por los criterios de novedad (el final sorprendente), relevancia (los chistes más logrados son los que llegan a propósito) y ensanchamiento del mundo experimental (el humor abre nuevos aspectos, libera)».

Nos ayuda así, a modificar los esquemas y salir de la estructura lógica y rígida del pensamiento convencional. No es por tanto extraño, que sea otra de las características que aparezca con mayor nitidez en las personas creativas.

 

¿Qué nos hace tanta gracia?

La etiología de la risa ha sido abordada desde diversas perspectivas y disciplinas: antropología, medicina, psicoanálisis, filosofía, etc. Veamos algunas muestras:

Para Darwin, la risa era un tipo de vocalización que compartiríamos con los grandes simios. Representaría una descarga de energía acumulada para la defensa. La sonrisa procedería de la evolución del gesto de relajación de la mandíbula, después de haber sido contraída amenazadoramente al sentir un peligro y percibir posteriormente que éste era irrelevante.

Sigmund Freud continúa con esta línea de considerar el humor como un resultado de la economía de energía (o economía libidinal). Por ejemplo, cuando hablamos de “la cuesta de eneuro”, para referirnos a las dificultades económicas que tenemos que hacer frente tras los gastos navideños, estamos produciendo un ahorro de palabras y conceptos que se traduce en una economía en la atención del receptor.

Asimismo, atribuyó a las carcajadas el beneficio de liberar al organismo de energía negativa, algo que ha sido neurológicamente contrastado al descubrir que el córtex cerebral genera impulsos eléctricos negativos, un segundo después de comenzar a reír.

Hobbes extendió su concepción pesimista de los actos humanos a la motivación del humor. Consideraba así, que la razón última es la satisfacción de percibir que alguien queda en algún momento, situación o aspecto, en inferioridad respecto a nosotros. Por ejemplo, cuando se comete una torpeza, se tropieza y se cae al suelo.

Henri Bergson interpretaría esta caída como un ejemplo de su teoría: la risa se produce al percibir algo orgánico funcionando como si fuera inorgánico: una persona resbala y cae al suelo mecánicamente, como si fuera un objeto inanimado.

 

Estamos de acuerdo con Landau, en que el sentido del humor es algo que todos podemos desarrollar y que a todos nos conviene hacerlo: «es simplemente un prejuicio creer que o se nace ya con un sentido del humor o que uno está ya condenado a vivir hasta el fin de sus días sin un sentido humorístico. Somos nosotros los que nos creamos nuestro humor mediante nuestra actitud creativa a la hora de afrontar un problema, estudiarlo desde todos los lados, tener la valentía de escucharnos a nosotros mismos, burlarnos de nuestra autocompasión; y entonces surge de repente la vivencia distinta que es la vivencia humorística».

El ser consciente de los beneficios del humor y de sus mecanismos, te ayudará a sacar el máximo provecho. Trabaja el humor. El esfuerzo merece la pena...



[1] Entre otras: endorfinas, adrenalina, dopamina y serotonina. Parece que eleva además, la producción de células T, las cuales combaten infecciones y tumores.

[2] La “Risoterapia” ya está siendo incorporada en tratamientos médicos y hospitalarios con muy buenos resultados, especialmente en el caso de niños y personas con enfermedades graves: el tratamiento mejora notablemente, acortándose los tiempos de hospitalización. Los pacientes comen mejor y aumenta de forma significativa su autoestima y capacidad de recuperación.

 

Ficha de trabajo 43.A.- Los mecanismos del humor.

Ficha 43A

 

Ficha de trabajo 43.B.- Risómetro.

Aumenta tus cotas de risa. ¿Cuánto te ríes? Anota las veces que lo haces en una semana.

Ficha 43B

 

 

Mapa mental décima jornada: "Irraciona".Mapa conceptual Irraciona

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