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Disfruta el viaje

Primera jornada: Disfruta el viaje.

El genuino viaje del descubrimiento no consiste en buscar nuevas tierras, sino en mirar con nuevos ojos.  Marcel Proust

 

Refugio

 

Estás en el punto donde comienza el viaje por los territorios de la Creatividad. Quizá tu vista se haya quedado prendida de las cumbres que despuntan en la Cordillera de la Genialidad. Es normal. Hay que reconocer que su belleza cautiva. Pero llegar hasta allí no es tarea fácil. En medio se extienden territorios llenos de complejidades y desafíos.

Disfruta el viaje2

Y al mismo tiempo, pletóricos de enseñanzas y experiencias enriquecedoras que te ayudarán en tu camino, más allá de los retos futuros que decidas emprender... ¡No tengas prisa! En primer lugar, debes tener una idea global del terreno. Es hora de consultar brújula y mapa, de determinar las coordenadas que te proporcionen una primera referencia del terreno que vas a pisar (Kilómetro 1: «La Rosa de los Vientos»).

Múltiples itinerarios se presentan ante ti. Hay caminos bien marcados, confortables y seguros. ¿Pero son realmente tu camino? Los senderos se bifurcan y se conectan una y otra vez. Un camino de ida, puede serlo al mismo tiempo de vuelta. No se trata de llegar lo más alto y en el menor tiempo, sino más bien, de recorrer todos los lugares posibles, observarlos con detenimiento e incorporar el mayor número de experiencias provechosas. El objetivo no es otro que el de “aprehender” el máximo, con el mayor disfrute posible (Kilómetro 2: «La meta es el camino»). No necesitas ser un explorador experto ni un gran atleta. Aunque el reto es exigente, estás capacitado para enfrentarte a él (Kilómetro 3: «¿Genio viene de genes?»). Siempre y cuando tengas puesto en marcha el motor de la voluntad y el deseo de ir más allá (Kilómetro 4: «No te conformes»).

 

Kilómetro 1: La rosa de los vientos.

Hasta el más grande de los viajes empieza dando un paso. Benjamin Franklin

 

¿Qué es la creatividad?

Con mayor o menor nitidez, todos tenemos una idea a cerca de este término. Al menos, cuando lo utilizamos de forma adjetiva. Así, tildamos de creativo algo que aparece como original, destacable, relevante, diferente. Frecuentemente asociamos creatividad a resultados excepcionales en el ámbito del arte, la ciencia y la tecnología. A las personas que consiguen estos logros los reconocemos como investidos de talento y genialidad.

La cuestión se complica cuando abordamos su sustancia; una creencia generalizada otorga a la creatividad una naturaleza esotérica o un don con el que algunos resultan agraciados. En la literatura sobre creatividad existe un amplio conjunto de definiciones. Podríamos comenzar ofreciendo una o varias de ellas. Sin embargo, consideramos que una propuesta que delimite, concrete o precise significados es contraproducente en estos momentos. Mucho más interesante es que realices esa definición tú mismo, una vez que hayas abordado e integrado toda la temática en tu red de significados. Lo importante no es lo que múltiples autores entiendan o hayan entendido por creatividad, sino lo que signifique para ti. Por lo tanto, aplazamos ahora esta tarea. Al final del libro, encontrarás una amplia relación de definiciones.

 

Producto, persona, proceso y ambiente.

Lo que sí queremos ofrecerte en este punto, son unas coordenadas que te ayuden a situar tan rica y compleja temática. En este sentido, vamos a hacer referencia a una clásica división en cuatro categorías o enfoques: [1]

- Producto: esto es, el resultado de nuestras ideas, una vez elaboradas y materializadas.

- Persona: se refiere a las características observadas en los sujetos que han desarrollado productos que consideramos especialmente creativos. Estas características hacen referencia no sólo a capacidades, sino también a actitudes, formas de enfrentarse a los problemas y hábitos de vida.

- Proceso: conocer los pasos que damos cuando generamos ideas es muy importante a la hora de crear herramientas que faciliten y enriquezcan el trabajo creador.

- Ambiente: el ámbito humano en el que nos movemos condiciona de forma decisiva la labor creadora. Desde la familia y el colegio hasta la empresa, el municipio y la nación.

Nos referiremos a ellos en diferentes momentos.

 

Detengámonos ahora en la primera coordenada:

Producto: el objeto creativo.

Resumidamente, el objeto de tu creatividad puede ir dirigido a:

- Un producto material o inmaterial: una obra de arte, un libro, una patente, un invento o la mejora de un proceso o de una tecnología.

- El desarrollo de las actitudes y capacidades creativas en los demás: familia, pareja, amigos; alumnos, compañeros de trabajo, colaboradores, clientes...

- Tú mismo: desarrollando las actitudes y capacidades que facilitan el actor creador, consigues romper el círculo vicioso que frecuentemente nos atenaza y nos impide evolucionar. Entrando así en una espiral de “flujo”[2], donde la confianza permite la exploración y ésta el descubrimiento de nuevos elementos o combinaciones.

Estos hallazgos producen con frecuencia, una satisfacción que permite disfrutar plenamente de la tarea y sentir confianza en uno mismo. Todo ello te predispondrá a emprender nuevos desafíos retadores. En definitiva, la singladura que ahora comienzas no te garantiza llegar a puertos donde serás recibido con laureles y pétalos de rosas. Lo que sí propone es que disfrutes de las placenteras sensaciones y de los saludables efectos que proporciona el surcar nuevos mares rumbo a lo desconocido.

 

Descubrimiento, invento y creación.

J. Bronowski introduce una distinción entre creación y dos conceptos próximos: descubrimiento e invención. La ilustró con el siguiente ejemplo: «Cristóbal Colón descubrió América, Graham Bell inventó el teléfono y Shakespeare creó la pieza teatral "Otelo"». Aunque las tres contienen como característica común la creatividad, encontramos entre ellas diferentes matices:[3]

- Descubrimiento: la principal diferencia con la invención y la creación, es que el objeto descubierto tiene una existencia previa e independiente del sujeto descubridor (así, América pudo ser un descubrimiento para Cristóbal Colón, pero este continente existía previamente al año 1492). El descubrimiento se vincula al hallazgo de nuevas entidades y fenómenos; nuevas relaciones entre éstos, así como entre variables o factores que no habían sido considerados en un mapa de acontecimientos; nuevas formas de enfocar una situación, utilidades o aplicaciones. El descubrimiento puede ser fruto de una acción sistemática, pero también del azar o incluso de desviaciones o errores.

- El invento no tiene una existencia previa al acto de creación. Una invención es originada a partir de un conjunto limitado de elementos y presenta unos criterios definidos y objetivos de valoración. (En términos de funcionamiento y adecuación a las necesidades que resuelve).

- Finalmente, el concepto crear tiene un sentido menos restrictivo. En general, cuando hablamos de creación hacemos referencia a las obras pertenecientes a cualquier dominio de las Artes o las Ciencias.

Como veremos en los próximos capítulos, los tres conceptos tienen cabida en nuestro viaje. Y en las dos dimensiones propuestas, tanto la externa como la interior. Es importante crear. Pero saber crearnos a nosotros mismos es clave para disfrutar de una vida plena. Ser los primeros en descubrir algo excepcional puede resultar fascinante. Quizás suceda alguna vez en nuestra vida, tal vez no. Mas, el día a día guarda de forma sutil, fenómenos, acontecimientos y objetos que reserva a quien sabe dirigirles la atención adecuada. Y el mayor provecho siempre radica en ser capaces de descubrir a los otros y en los otros. Y... ¡en descubrirnos o redescubrirnos a nosotros mismos! La invención es siempre valiosa y gratificante. Ser conscientes de que en cada momento somos capaces de inventar o reinventarnos a nosotros mismos, nos conduce a un estilo de vida libre y responsable, en el que sentimos que tenemos las claves de nuestro propio bienestar personal.



[1] Diferenciación propuesta por Rhodes, J.M. (1957).

[2] Flujo: Mihaly Csikszentmihalyi denomina flujo a un estado de conciencia que consume poco esfuerzo, estando altamente enfocado. Cuando se alcanza este estado, aparecen ciertos elementos clave: existencia de metas claras en cada paso del camino, feedback inmediato a las propias acciones, balance entre los desafíos y las habilidades, la acción y la conciencia están unidas, las distracciones son excluidas, no existe miedo al fracaso, la autoconciencia disminuye, se distorsiona el sentido del tiempo y la actividad se vuelve un fin en sí misma.

[3] La Real Academia Española de la Lengua, en la Vigésima Primera Edición de su diccionario, ofrece las siguientes definiciones: Descubrir: (Del latín discooperïre): manifestar, hacer patente.|| Destapar lo que está tapado o cubierto. || Hallar lo que estaba ignorado o escondido. Crear: (Del latín, creare): traer algo de la nada. Creación: (Del latín, creatio - onis): acto de criar o sacar Dios una cosa de la nada. Creatividad: Facultad de crear. || Capacidad de creación. Invento: (del latín inventum): hallar o descubrir una cosa nueva o no conocida.

 

Ficha de trabajo 1.- Hábitos creativos.

Esta es una reflexión previa al comienzo de tu periplo. Se trata de fijar una línea base. Es decir, hallar el punto donde te encuentras en este momento. A continuación, encontrarás una serie de frases que hacen referencia a tus hábitos de vida o a la forma en la que enfrentas diferentes situaciones cotidianas. Intenta que tus respuestas reflejen lo más nítidamente posible lo que te sucede en realidad.

Marca una cruz debajo de las casillas 1 al 4, en las que se subdivide la columna “Ahora”, eligiendo la numeración que mejor se ajuste al enunciado de la fila correspondiente. Los significados de los números son: 1 (nunca o casi nunca); 2 (algunas veces, aunque pocas); 3 (frecuentemente); 4 (siempre o casi siempre).

Ficha 1

Interpretación: suma la puntuación y anótala en el total de la columna «Ahora». De momento, vale con esta reflexión. No te preocupes por el número de puntos que hayas obtenido. Lo importante es que un tiempo después de finalizar el libro, de realizar todos los ejercicios y llevar a la práctica lo aprendido, vuelvas a cumplimentar este mismo cuestionario y analices las diferencias. Ello te dará un indicio de lo que te ha aportado el presente trabajo.

 

 

Kilómetro 2: La meta es el camino.

Si tuviera la verdad en mi mano la dejaría escapar por el puro placer de buscarla. Ralph Emerson

 

Interés por la creatividad.

De forma resumida, podemos situar el comienzo del interés por la creatividad a mediados del siglo XX. Al menos en lo que se refiere a un tipo de creatividad que H. Gardner y M. Csikszentmihalyi denominan «creatividad con c mayúscula». Es decir, aquella que tiene que ver con la invención de un producto o servicio sobresaliente, con algo que supone un salto o un gran avance o que de alguna forma, es juzgado como además de original, valioso, útil o atrayente.

Como adelantábamos en la introducción, entre las principales razones que ayudaron a despertar este interés, figuran motivaciones de carácter estratégico y empresarial. En este caso, el foco de atención estaba puesto en logros y resultados.

Otro campo que ha sido objeto de atención ha sido el estudio de personalidades sobresalientes en los campos de la producción artística y científica. Sus resultados han arrojado mucha luz sobre las competencias y estilos de conducta que subyacen al genio creador. Muchas de estas características tienen un amplio margen de desarrollo a través del hábito y la práctica, por lo que constituyen unas buenas referencias para dirigir nuestros esfuerzos.

Eso es precisamente lo que nos interesa ahora. La creatividad tiene otra dimensión que la vincula con el reconocimiento e identificación del impulso creador que cada uno de nosotros llevamos dentro. Y de su utilización para nuestro recreo, desarrollo y satisfacción personal. Como ya advertimos, el pretender encaramarse precipitadamente a las cumbres del éxito puede llevarnos a perder el camino y a, cuando menos, andar erráticos por los “páramos de la decepción”.

 

Creatividad interior, creatividad externa.

Este es un reto que consideramos tan importante o más que el que representa la consecución de resultados sobresalientes o exitosos. Por lo tanto, nos parece poco apropiado referirnos como «creatividad con c minúscula». Preferiremos denominarla «creatividad interior», como contraposición a la «creatividad externa», basada esta última, en el reconocimiento de un ámbito o grupo social.

La creatividad externa tiene mucho que ver con el éxito y con éste comparte sus beneficios, así como sus riesgos. Como éste, depende de factores que no siempre son controlables en su totalidad. Por ejemplo: dominar plenamente un campo de conocimiento, tener acceso a un ámbito y a unos recursos, cierta fortuna, así como habilidad para conectar o adecuarse a las corrientes actuales. Por el contrario, la tarea de desarrollar nuestra creatividad interior cae totalmente bajo nuestro control.

Sin embargo, ambas dimensiones no son compartimentos estancos, ni menos aún excluyentes, sino que se relacionan estrechamente y se alimentan de forma mutua; la persona que reconoce y estimula su creatividad, que desarrolla comportamientos creadores en un campo, tiene muchas más probabilidades de generar algo valioso, pudiendo alcanzar así, éxito y prestigio.

Hay que reconocer, que este reconocimiento refuerza en gran medida, la confianza en nuestras propias capacidades y facilita la fluidez de nuestras respuestas creadoras.

Ficha de trabajo 2.- Valorando los aspectos de la creatividad.

Te pedimos en este momento, otra pequeña reflexión. Puntúa de uno a cinco la importancia que tienen para ti los siguientes aspectos (1 mínima importancia; 5 máxima importancia).

Ficha 2

Si la puntuación que has obtenido es alta en valor absoluto (superior a 45) o es significativamente mayor que la de las casillas pares (creatividad interior), es señal de que tienes una fuerte motivación para el “logro creativo”. Te recomendamos que prestes especial atención a las unidades K y L.

Interpretación: recuenta los números de las casillas pares y de las impares. El total de las casillas impares te dará una orientación de la importancia que concedes a la creatividad externa.

 

 

Kilómetro 3: ¿Genio viene de "genes"?

El descubrimiento es una relación aparejada de análisis y síntesis. Jacob Bronowsky

 

El sujeto creador.

La vieja disputa sobre la naturaleza hereditaria o ambiental de la creatividad parece hoy superada. En ésta, como en cualquier otra capacidad, existe un componente innato, fundamentalmente en forma de predisposición. Pero tanto el ambiente en el que nos movemos como el entrenamiento consciente, pueden favorecer en gran medida el desarrollo de la misma. Para incrementar al máximo esta capacidad, conviene comenzar conociendo cómo se desarrollan los procesos del pensamiento creador.

 

Pensamiento convergente/pensamiento divergente.

Observa el siguiente cuadro: trata de decir lo más rápidamente posible el color con que están escritas las siguientes palabras (el color, no la palabra).

colores

 

Seguramente notarás que te cuesta trabajo enunciarlas con fluidez. Esto se debe a la interferencia de los dos tipos de pensamiento predominantes: el lingüístico y el visual.

J.P. Guilford en 1951, distinguió dos clases de pensamiento productivo:

- El pensamiento convergente, el cual trabaja buscando una respuesta determinada y encuentra una única solución a los problemas.

- El pensamiento divergente por el contrario, se mueve en varias direcciones en busca de la mejor solución para resolver problemas a los que enfrenta como nuevos y para los que no tiene patrones únicos de resolución, pudiéndose así dar una vasta cantidad de soluciones apropiadas más que una sola correcta.

 

Pensamiento vertical/pensamiento lateral.

Una diferenciación semejante es aportada por E. De Bono, en 1970, quien acuña el término «Pensamiento Lateral» para diferenciarlo del pensamiento lógico, al que a su vez denominó «Pensamiento Vertical». De Bono encuentra en el pensamiento lógico una gran limitación de posibilidades cuando se trata de buscar soluciones a problemas nuevos, los cuales requieren nuevas ideas y enfoques.

Mientras que el pensamiento vertical o lógico se caracteriza por el análisis y el razonamiento y utiliza la información para llegar a una solución mediante su inclusión en modelos existentes, el pensamiento lateral emplea la información para romper las viejas ideas y esquemas, permitiéndonos así, pensar con mayor libertad. Ayuda a producir por tanto, nuevas ideas y está muy relacionado con la perspicacia, la creatividad y el ingenio. Propone así, utilizar el pensamiento lateral de manera consciente y deliberada, dando origen a un conjunto de métodos y técnicas, algunos de los cuales veremos más adelante.

Posteriores investigaciones sobre el funcionamiento de nuestra mente han evidenciado la existencia de estos dos distintos tipos de pensamiento:

- El primero tiene un carácter secuencial, analítico y verbal, con asiento anatómico en la parte izquierda del cerebro.

- Complementariamente a éste, aparece el pensamiento vivencial, espacial, visual, intuitivo y holístico[1], el cual tiene su "residencia" en el hemisferio derecho y podemos relacionarlo, de una forma simplificada, con el pensamiento creador.

Los dos hemisferios

Los dos hemisferios cerebrales.

 

Cada tipo de pensamiento tiene un papel que desempeñar en los procesos que llevamos a cabo para resolver problemas, generar soluciones, desarrollar inventos o crear obras de arte.

Por último, haremos mención a Koestler (1949) quien de una forma semejante introdujo el concepto de «bisociación» como contrapunto al pensamiento lógico. Mientras este último opera en un solo plano, el pensamiento bisociativo lo hace en múltiples. Su funcionamiento posibilita la percepción de una situación o acontecimiento en el contexto de otros que anteriormente no existían; o bien, consigue la asociación mental simultánea de una idea u objeto con dos campos ordinariamente no vistos como relacionados.

Por diversos motivos de índole social y cultural, tradicionalmente nuestra educación ha puesto el énfasis en el pensamiento convergente, descuidando y relegando al pensamiento creador. Pero ambos pueden ser desarrollados si los trabajamos adecuadamente.

Es importante velar para que ambos tipos de pensamiento no se interfieran de forma destructiva, sino que por el contrario, actúen de forma armónica y sinérgica, dando así, sus mejores frutos.



[1] El término «holismo» deriva de la palabra griega holos, que significa entero. Este concepto fue acuñado por Jan Smuts para describir la tendencia de la naturaleza a crear conjuntos mediante la ordenación o agrupación de muchas unidades. Según Smuts, las realidades básicas naturales son conductos irreductibles que no es posible separar para analizarlos según sus componentes, sin perder su cualidad.

 

Ficha de trabajo 3.- Trabajando el pensamiento lateral.

Entrena tu pensamiento lateral, intentando resolver los siguientes ejercicios:

Ficha de trabajo 3

(Soluciones en la lección 14)

 

 

Kilómetro 4: ¡No te conformes!

Ningún descubrimiento se haría ya si nos contentásemos con lo que sabemos. Lucius Annaeus Séneca

 

Inconformismo creador.

Las personas creativas son fundamentalmente inconformistas. El inconformismo creador va más allá de lo aceptado, busca nuevos caminos y nuevas metas, alcanza nuevos horizontes, mejora las condiciones existentes, sustituye lo que ya no vale…

Es indudable que esta actitud ha sido un motor clave para el desarrollo de la humanidad. Sin embargo, representa una gran paradoja: reconocemos sus beneficios pero hacemos poco por desarrollar esa actitud en nosotros y menos aún, en los demás.

¿Cuáles son las causas que nos hacen ser conformistas? Muchas y poderosas. Unas son externas, vienen dadas por el entorno, tienen una naturaleza social y cultural. Hace ya tiempo el investigador Torrance, destacó el conformismo impuesto por los grupos, especialmente a través de los roles sociales atribuidos. Cada uno de nosotros desempeñamos un papel en los diferentes ámbitos de actuación (trabajo, familia, amigos) y lo que los demás esperan es que nos ajustemos al guión. El jefe debe ser jefe, el subordinado cumplir con su papel sin cuestionar las normas, el experto dominar su campo y ser autosuficiente.

Tal vez el peso del condicionante social en nuestras acciones sea muy poderoso. Como consecuencia, es probable que se hiciera mucho más por desarrollar nuestra creatividad personal si se cambiaran las condiciones en la familia, en la escuela, en el trabajo, en la sociedad. Pero lo que aquí nos interesa es lo que podemos hacer ahora y desde nosotros mismos. Para ello, tenemos que comenzar por observar cómo dichos condicionantes actúan sobre nosotros.

Cuando vemos que una conducta, un hábito o un procedimiento de trabajo cumplen con su función, con demasiada frecuencia nos relajamos, permitimos que se activen de forma automática los mismos patrones de respuesta y nos olvidamos... sin cuestionarnos su vigencia, la adecuación para la situación actual o su posibilidad de mejora.

Podemos vivir así en una zona de confort aparente. Pero este conformismo conlleva un riesgo: tarde o temprano vendrán a visitarnos la pereza, la apatía, el aburrimiento, la sensación de despersonalización y... ¡se querrán quedar a vivir con nosotros!

Por otra parte, el actuar de forma reactiva nos lleva frecuentemente a darnos cuenta demasiado tarde de la necesidad de cambiar, por lo que nos vemos obligados a asumir estos cambios de forma urgente y apresurada, a veces en el momento menos adecuado y sin el tiempo suficiente para consolidar y naturalizar los nuevos aprendizajes.

En más de una ocasión habrás podido experimentar sensaciones positivas cuando realizas algo según tus propios criterios. Probablemente te habrás sentido más creador, más "tu mismo"; en definitiva, te habrás encontrado mejor...

Sin embargo, en muchas ocasiones se dan una serie de condicionamientos que actúan como obstáculos o barreras y que tienen que ver a veces con la pereza, pero otras también con determinados miedos e inseguridades. Identificar las causas subyacentes a los mismos, es el primer paso para superarlos.

Ficha de trabajo 4.- Detectando condicionantes.

Ficha 4

 

 

Mapa mental primera jornada: disfruta el viaje.

Mapa mental 1

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