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LECCIÓN 6: LAS
MODALIDADES O ENFOQUES DE SISTEMATIZACION.
Para Oscar Jara (1994), un
dilema tiene que ver con escoger el enfoque o las modalidades con las que
vamos a hacer una sistematización.
Este es otro dilema complejo, pues existe una enorme variedad de
posibilidades, no hay una sola manera de hacer sistematización de
experiencias.
En la
convocatoria de este evento se hablaba de cuatro posibilidades:
- Desde los actores, en forma participativa.
- Sistematización formal al concluir la
experiencia.
- Una sistematización que se hace sobre la marcha.
- Una sistematización con miras al mercado.
Sin embargo, Jara aclara que no
podríamos usar estas categorías como el único criterio de clasificación,
porque hay modalidades que combinarían varios de ellos y hay, seguramente,
muchas otras posibilidades más:
regular o irregularmente, una sola experiencia o varias a la vez, en
función de crear una nueva estrategia o para mejorar la existente, etc., etc.
Este dilema sólo lo podemos enfrentar con una gran
capacidad creadora y no esperando ninguna receta: significa que tenemos que
tomar opciones ante una gran variedad de modalidades posibles. La única “receta” es que la modalidad
depende de las circunstancias, el tipo de institución, el objetivo específico
que queremos alcanzar, el tipo de experiencia que queremos sistematizar, el
nivel de participación de los diferentes actores involucrados, etc. Se trata, pues, de tomar opciones y
de impulsar un estilo propio de sistematizar adecuado a las condiciones
reales.
El autor Alfredo Ghiso (1992) hace una diferenciación entre las distintas propuestas de
sistematización. Establece que “si reconocemos que existen diversidad de
sujetos y por consiguiente de lógicas y racionalidades, culturas y discursos
que mueven a la reflexión y expresión del saber construido en relación a las prácticas, podemos, entonces, suponer que existen diferentes respaldos epistemológicos.
Estos podrían ser:
- Enfoque histórico - dialéctico: En el que las experiencias hacen parte
de una práctica social e histórica general e igualmente dinámica, compleja y contradictoria que
pueden ser leídas y comprendidas, de manera dialéctica entendiéndolas como
una unidad rica y contradictoria, plena de elementos constitutivos que
se hallan en movimiento propio y constante. Estas prácticas están en
relación con otras similares
en contextos que permite explicarlas.
- Enfoque dialógico e
interactivo: En el que las experiencias son entendidas como espacios de
interacción, comunicación y de relación; pudiendo ser leídas desde el
lenguaje que se habla y en las relaciones sociales que se establecen en
estos contextos. Tiene importancia, en este enfoque el construir
conocimiento a partir de los referentes externos e internos que permiten tematizar las áreas problemáticas
expresadas en los procesos conversacionales que se dan en toda práctica social. Las claves son:
reconocer toda acción como un espacio dialógico, relacionar diálogo y contexto, o
sea introducir el problema del poder y de los dispositivos comunicativos
de control, reconociendo en
las diferentes situaciones los elementos que organizan, coordinan y
condicionan la interacción.
En sistematizaciones desarrolladas desde esta perspectiva suelen
utilizarse, también categorías como : unidades de contexto, núcleos
temáticos, perspectivas del
actor, categorías de actor, unidades de sentido, mediaciones cognitivas
y estructurales.
- Enfoque hermenéutico: Aquí se pone en consideración la necesidad de entender
a los actores de los proyectos socioculturales y educativos en el desarrollo de razones
prácticas reflexivas,
mediante una serie de procesos que permiten hacer explícitos y ponen en
claro: intencionalidades, predisposiciones, hipótesis, sentidos y
valoraciones que subyacen en la acción. Es, desde este enfoque, que la sistematización se
entiende como una labor interpretativa de todos los que participaron,
develando los juegos de sentido y las dinámicas que permiten reconstruir las relaciones que
se dan entre los actores , los saberes y los procesos de legitimidad,
esto es dar cuenta de la densidad cultural de la experiencia. Desde este enfoque se afirma: "sistematizamos experiencias,
esto es interpretaciones de un acontecimiento, desde el espesor
sociocultural de cada uno de los participantes".
- Enfoque de la reflexividad y la construcción de la experiencia
humana: Estos enfoques asumen la
implícita epistemología de la practica, basada en la observación y el
análisis de los problemas que no tienen cabida en el cuerpo teórico
aprendido o aplicado. La sistematización está vinculada aquí a la
resolución de problemas
permitiendo hacer frente a los nuevos desafíos que les presenta
el contexto. La sistematización busca entonces recuperar el saber
tácito, que está implícito en las pautas de acción, en la percepción del
problema que se afrontó. Se
reconoce y valora el saber, los juicios y destrezas que están
invisibilizadas en la acción. En este tipo de procesos se descubre que, al recuperar y reflexionar
la experiencia, el sujeto
se reconoce observando, hablando y actuando y esto le permite el
deslinde de la experiencia de su lógica de explicación, en el mismo acto
de comprenderla y explicarla.
- Enfoque deconstructivo: Desde este enfoque podría entenderse la
sistematización como una intervención que permite entrar en la voz, en
la autoconciencia de lo institucional, en los imaginarios y en aquellos
campos donde existen formas institucionalizadas de ejercicio del poder. Es un oír las márgenes de la
maquinaria institucional, sospechando de todo aquello que se afirma que
está funcionando bien. Se construye conocimiento al reconocer las huellas que deja la acción y
los orígenes de la misma, ya que éstos nunca desaparecen. Desde esta
perspectiva la condición epistemológica es la de la incertidumbre que
propicia a lo largo
del proceso de sistematización la generación de preguntas
que colocan a los actores
en la posibilidad de abandonar lo que se es, para colocarse en un horizonte
de construcción de lo que puede ser”.
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