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BLANCOS JOVENES
Color: por lo general,
tendencia a amarillos tono paja o verdoso, más o menos
ligero, tienden a amarillos pálidos o dorados en los blancos
con envejecimiento, que no es lo mismo que el color parduzco
de algunos blancos, que son consecuencia de una mala conservación
o que están pasados. Suelen ser brillantes, debido sobre
todo a la acidez.
Aroma: pueden ser muy variados,
aunque los que se dan con más frecuencia son los de frutas
(melocotón, manzana, pera, limón, etc.) y florales, aunque
se pueden dar también aromas a frutos secos (avellana,
almendra), vegetales, ó especias.
Boca: las sensaciones gustativas
básicas son cuatro: ácido, salado, amargo
y dulce. En los blancos, predominan las sensaciones ácidas,
que dan lugar a una sensación de frescor en estos vinos, factor
que se refuerza tomando el vino a baja temperatura, de 6-10
Cº. Suelen ser vinos fluidos, con un buen paso de boca, no untuosos.
TINTOS JOVENES
Color: rojo-violáceo
o púrpura, intenso.
Aroma: fundamentalmente
afrutado, sobre todo frutos silvestres tipo grosella o frambuesa,
aunque se pueden dar olores de casi todas las gamas (especiada,
flores, especias, etc.).
Boca: generalmente suave,
no cálido, con cuerpo moderado y sabroso.
Para que sean equilibrados, no debe predominar el sabor dulce
y cálido del alcohol sobre los sabores característicos de los
tintos que son los sabores ácido, astringente y amargos (estos
dos últimos los da el proceso de maceración), ni éstos,
sobre todo el sabor astringente (comunica al labio y paladar
una sensación de pegajosidad) sobre los sabores que comunica
el alcohol. Hay que evitar pues, una acidez y tanicidad alta,
estos dos factores conjuntados dan lugar a vinos duros y astringentes,
difíciles de consumir.
TINTOS CRIANZA
Color: tendencia al color
rojo rubí o teja (colores debidos a la crianza
por un proceso de condensación de taninos).
Aroma: resalta la madera
(de roble normalmente, americano ó francés), y los aromas
de oxidación-redución (los primeros debidos a la fase de
madera o barrica y los segundos debidos a la fase de envejecimiento
en botella), ambos aromas pueden ser muy complejos, encontrándose
frecuentemente aromas tostados, a especias, de la serie animal,
frutos secos, etc.
Algunos tintos de crianza (sobre todo los grandes reservas)
desarrollan aromas únicos, originales o de gran calidad, es
lo que se suele denominar el "bouquet".
Boca: sensación de fuerza,
complejidad, cuerpo, persistencia, muy
agradables al paladar. La complejidad aromática de los
vinos es infinitamente extensa.
Se han descrito más de 500 compuestos químicos aromáticos
en él, siendo ciertos tipos de compuestos los que ocasionan
los mejores o más frecuentes olores del vino. Estos son: aldehídos,
alcoholes, ésteres, terpenos, ac. grasos, etc.
Estos compuestos químicos ya se encuentran presente en la uva,
o se forman durante el proceso de elaboración y maduración del
vino.
Algunos ejemplos:
PIRAZINAS.- Dan lugar
a aroma a pimiento verde, muy típico de la variedad Cabernet-sauvignon.
ETILCAPRILATO.- Da lugar
a olor a piña en la variedad Chardonnay.
TERPENOS.- Olores delicados
e intensos en las variedades como Moscatel, Riesling, Pedro
Ximenex, etc.
ALDEHIDO VANILLICO.-
Olor a vainilla, típico del roble usado en la crianza en madera.
ALDEHIDO BENZOICO.- Olor
a almendra amarga, muy típico de muchos vinos blancos.
CUMARINAS.- Olor a heno
cortado.

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