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Los proyectos asignados a los
equipos de trabajo suelen tener cierta complejidad.
Por ejemplo,
desarrollar un producto, elaborar un plan estratégico, hacer
frente a un problema de cierta gravedad, etc.
El equipo tiene que tener muy claro
cuál va a ser su función, qué objetivos se le demandan.
Estos deben ser:
Motivadores,
atractivos, que impliquen un desafío. Sus miembros
tan sólo darán lo mejor de si mismo si el trabajo que se les
encomienda les realiza profesionalmente. No tiene sentido montar
un equipo de trabajo con gente preparada para luego no darle
contenido o asignarle tareas rutinarias.
Exigentes
pero alcanzables. Tan negativo resultan los objetivos
poco exigentes (el equipo no se esforzará, perderá motivación),
como objetivos inalcanzables, absurdos (el equipo renunciará
desde un principio a intentar lograrlos y si lo intenta cundirá
la frustración).
El equipo debe disponer de los medios
necesarios (técnicos y humanos) para desarrollar eficazmente
la tarea encomendada.
No se le
puede asignar a un equipo un cometido y no proveerle de los
medios necesarios.
Si el equipo detecta que necesita
algún apoyo adicional debería ponerlo inmediatamente en conocimiento
de la organización con vista a cubrir esta carencia lo antes
posible y que su desempeño no se vea afectado.
Los plazos asignados a los proyectos
suelen ser muy exigentes pero salvo que el asunto realmente
lo requiera no se debe caer por sistema en situaciones absurdas
(gente trabajando sábados y domingos).
No se puede
"quemar" a los empleados salvo que sea absolutamente necesario
y en este caso se les deberá compensar económicamente.
Cuando se trata de un proyecto a largo
plazo es conveniente fijar metas intermedias para que el
equipo sienta la inmediatez y luche por alcanzar estos objetivos
a corto plazo.
Con ello se
evita por una parte que el largo plazo pueda hacer que
el equipo se confíe ("como tenemos tanto tiempo....").
Además el poder alcanzar unas metas,
aunque sean menores, contribuye a aumentar enormemente su motivación
al ver como avanza en la dirección correcta.
Es fundamental también comunicar al
equipo cuales son aquellos indicadores se van a considerar
para evaluar su desempeño.
Con ello se
busca que el equipo sepa cuales son los aspectos críticos
del proyecto. ¿Qué es lo principal? cumplir los plazos,
no desviarse de los costes estimados, la calidad del trabajo,
etc.
Se trata de evitar que el equipo centre
sus esfuerzos en un aspecto determinado (por ejemplo, cumplir
los plazos) cuando lo realmente importante sea otro (por ejemplo,
no desviarse del presupuesto).
Periódicamente la organización debe
realizar una valoración del desempeño del equipo con vista
a detectar aquellos posibles puntos débiles que convenga corregir
lo antes posible.

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