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Decir "NO" a veces resulta difícil,
requiere cierta dosis de valor y tener las ideas muy claras.
En ocasiones
es más fácil asentir, aún no estando de acuerdo, con
objeto de evitar un conflicto.
No obstante, este
tipo de cesiones al final se suelen terminar pagando.
Es frecuente encontrar dos tipos
de personas.
Aquellas
a las que les cuesta decir "NO", les resulta especialmente
violento y prefieren evitarlo, cediendo si hace falta.
Otras que
dicen "NO" de manera prepotente, brusca, sin importarles
el impacto negativo que pueda tener en la otra persona.
La asertividad define la capacidad
de decir "NO" de manera natural, espontánea, sin generar tensión
y sin deteriorar la relación con la otra parte.
Estas personas saben decir "NO" cuando
entienden que hay que decirlo, pero sin brusquedades,
sencillamente, sin que ello les suponga ninguna dificultad especial.
Son personas asertivas por naturaleza.
Aquellas personas que no gozan de
esta habilidad pueden llegar a aprenderla con una buena práctica.
Para un buen negociador la capacidad
de decir "NO" cuando sea necesario resulta fundamental,
no sentirse cohibido si hay que contradecir al oponente.
Es preferible
decir "NO" en un primer momento que dejar que las negociaciones
sigan avanzando y en el último momento desdecirse de las opiniones
emitidas.
El buen fin
de la negociación depende en gran medida de saber
comunicar claramente lo que uno piensa, asintiendo cuando
se esté de acuerdo y diciendo "NO" en caso contrario.
Por último, señalar que es preferible
no llegar a ningún acuerdo que cerrar uno que no convenga.

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