Su
nivel de producción será mayor que si actuaran coordinadamente,
mientras que el precio será menor. No obstante no se
alcanzará el mismo nivel de actividad que en un mercado
competitivo.
Si
no hay acuerdo cada participe actuará pensando exclusivamente
en sus propios intereses pero será consciente de que su
actuación repercutirá en los demás participes que podrían
tomar represalias si se sintieran perjudicados.
Sabe
que si aumenta notablemente su producción los demás reaccionarían
probablemente de igual manera hundiendo el precio, por ello
actuará con cierta cautela anticipando la posible reacción
de las otras empresas.
Esto
llevará a un nivel de producción mayor que el de un mercado
monopolístico pero inferior al de un mercado competitivo.
El
beneficio total que obtiene la sociedad en un mercado oligopolista
es inferior al que genera un mercado competitivo ya que
su nivel de actividad es menor.
En
cambio, el precio será más elevado que en un mercado
competitivo lo que implica que el oligopolio se beneficia
a costa de los consumidores.
Los
dos efectos anteriores justifican la intervención del Estado
que tratará de evitar que surjan oligopolios, o al menos
que no haya acuerdos entre sus integrantes.