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El mercado de bienes es aquel en el que
se compran y venden bienes y servicios. Este mercado nos
va a permitir analizar como se determina en una economía el nivel
de producción de equilibrio en el corto plazo.
En este corto plazo supondremos que el
nivel de producción de equilibrio viene determinado por la demanda:
es decir, las empresas producirán todo aquellos que les sean demandado
(es la hipótesis que utiliza una de las principales escuelas de
economía, la escuela Keynesiana).
La demanda agregada (equivalente al PIB)
se define:
Y = C + I + G + MN
Vamos a analizar ahora cómo se comportan los
distintos componentes:
1. Consumo
El consumo depende de diferentes factores,
pero su dependencia principal es con el nivel de renta:
Si la renta aumenta el consumo
aumenta y si la renta baja el consumo baja. Parece lógico
que si las personas tienen más dinero para gastar, consuman
más, y si tienen menos consuman menos (¿a quién no le ocurre
esto?).

A partir de esta relación podemos expresar la
función de consumo que es la que determina el volumen de consumo
para cada nivel de renta disponible:
C = Co + a * Y
Donde:
"C"
es el consumo realizado.
"Co"
es el consumo autónomo, aquel que se realiza aunque no
haya ingresos: es el consumo de supervivencia (algo hay que
comer, alguna ropa hay que tener...) que se financia con ahorros
o con ayudas.
"a"
es la pendiente de la curva. Se le denomina propensión
marginal a consumir (PMC) e indica el porcentaje que se
destina al consumo cuando aumenta la renta.
"a" toma valores entre 0 y 1: cuando
aumenta la renta, una parte se destina a consumo y otra parte
al ahorro.
"a" sería igual a 0 si cualquier
incremento de renta se destinara en su totalidad al ahorro,
y tomaría valor 1 si dicho incremento se destinara en su totalidad
al consumo.
"Y"
es la demanda agregada o renta disponible
2. Inversión
La inversión incluye tanto la compra
de nuevos elementos para incorporar a la estructura productiva
de las empresa (maquinarias, ordenadores, automóviles, instalaciones...),
como los incrementos de las existencias en el almacén (inversión
en stock).
La inversión está relacionada
fundamentalmente con dos variables:
El nivel de renta.
Si aumenta la renta aumenta la inversión (se dispone
de mayor capacidad para financiar nuevos proyectos) y si disminuye
la renta también disminuye la inversión.
El tipo de interés.
La relación es inversa: si aumentan los tipos disminuye
la inversión (resulta más caro financiar los nuevos proyectos,
por lo que se descartarán los que ofrezcan menores rentabilidades);
es decir, disminuirá el número de proyectos de inversión cuya
rentabilidad sea lo suficientemente atractiva como para llevarlos
a cabo. Y si disminuyen los tipos aumenta la inversión (es más
barato endeudarse para acometer nuevos proyectos).
También influye en gran medida un factor de carácter psicológico,
las expectativas empresariales,
aunque es difícilmente cuantificable.


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