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El día del acto el orador debe procurar
encontrarse en plena forma.
La noche anterior
debe dormir las horas necesarias. Hay que llegar al discurso
fresco, con la mente despejada, al 100% de capacidad.
Debe ser un día relajado.
Hay que evitar
actividades que resulten cansadas o que puedan generar nerviosismo.
Hay que procurar tener una agenda
despejada: nada de numerosas reuniones, comités, presentación
de resultados, comida de trabajo, etc. Uno llegaría al acto
prácticamente "deshecho".
Se comentó en la lección anterior que
el día de la intervención no se debe ensayar.
En las horas
previas al discurso es conveniente estar relajado, como mucho
se puede echar un vistazo rápido al guión o a las notas de apoyo.
Es conveniente comer varias horas
antes de la intervención, con el fin de realizar tranquilamente
la digestión.
La comida debe
ser ligera, que no produzca pesadez.
Se debe evitar abusar del café (aumenta
el nerviosismo) o del alcohol (aturde), ni tampoco se tomarán
pastillas tranquilizantes (adormecen). Cualquiera de estas sustancias
puede provocar reacciones inesperadas una vez en el escenario.
También se deben evitar, si es
posible, desplazamientos fuera de la ciudad, no vaya a
ser que atascos de última hora, averías del coche..., puedan dar
lugar a situaciones de infarto.
Si la intervención tiene lugar
en una localidad distante es preferible desplazarse
el día anterior con el fin de amanecer ya en dicho lugar y
poder descansar hasta el momento de la intervención.
Si se viaja
el mismo día pueden surgir imprevistos de difícil solución (el
avión se retrasa, se pierde el tren, el coche no funciona, etc.).
Si no hay más remedio, se viajará
con tiempo suficiente (nada de apurar hasta el último momento)
y si se puede, se evitará conducir (produce cansancio).
Es conveniente acercarse al lugar
del acto con tiempo de sobra, evitando prisas de última hora
(no se encuentra taxi, la calle está atascada, etc.).
Uno puede emplear
estos minutos en comprobar que todo está en orden (atril, proyector,
micrófono, luces, etc.).
Por último, señalar que puede resultar
muy beneficioso realizar unas horas antes de la intervención alguna
actividad física (correr, jugar al tenis, etc.), ya que
contribuye a quemar energías y a calmar los nervios.

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