Lección nº 2

 

 

       

 

Tipos de residuos

 

Atendiendo a su naturaleza existen diferentes clasificaciones de residuos, a continuación se van a estudiar una de las más extendidas, la que distingue entre urbanos, especiales y peligrosos.

1. Residuos Urbanos: Actualmente todavía hay quien habla de residuos sólidos urbanos (RSU), pero este término está cayendo en desuso porque los residuos líquidos se conocen como vertidos y los gaseosos como emisiones, y han sido objeto de estudio independiente. Hay casos en los que estos productos gaseosos o líquidos se encuentran envasados, en los que ni el vertido ni la emisión llega a producirse, en tal caso se gestionan como residuos pero es porque se encuentran en el interior de un continente sólido. También se usa a menudo la expresión residuos domésticos.

En cualquier caso se pueden considerar como expresiones equivalentes y son aquellos desechos sólidos que se originan en las viviendas como consecuencia de las actividades domésticas o en comercios e industrias, asimilables por su naturaleza a los anteriores, así como los procedentes de la limpieza de la vía pública. Según su composición los tipos principales de residuos urbanos son de papel y cartón, vidrio, envases (metálicos y plásticos) y materia orgánica. Tras ellos existen otros residuos de menor importancia, en cuanto a cantidades producidas se refiere, como los procedentes de medicamentos, consumibles de impresoras y fotocopiadoras, o de ropa usada, que sin embargo no dejan de exigir un control sobre su producción y gestión.

En aquellas localidades donde existen instalaciones de clasificación y tratamiento de residuos urbanos, es básico para el buen funcionamiento de estas, implantar sistemas de recogida selectiva que posibiliten que los residuos lleguen separados a las plantas que los gestionan y esto pude hacerse de varias formas. En Europa por ejemplo el sistema más extendido consiste en identificar con colores los contenedores según el tipo de residuo que vayan a acoger:

 



Por ejemplo en Sevilla el contenedor verde es para el vidrio, el amarillo para envases, el gris para materia orgánica y el azul para papel y cartón.

En Japón sin embargo la recogida se realiza separada en el tiempo, por ejemplo en Tokyo se retiran los desechos de materia orgánica tres días en semana, y los residuos de plástico, papel y vidrio dos días en semana, y cuidado con no respetar el calendario porque acarrea sanción.

2. Residuos Especiales: Es una categoría que abarca todos aquellos residuos que no presentan características para ser considerados peligrosos, pero que sin embargo su naturaleza no aconseja su tratamiento como urbanos. Normalmente se crean normas específicas que establecen como deben ser gestionados y los más importantes son:

a. Residuos de construcción y demolición (RCD).
b. Residuos clínicos o sanitarios.
c. Vehículos y neumáticos fuera de uso.
d. Lodos de depuradoras.
e. Residuos agrarios.
f. Residuos forestales.
g. Residuos mineros.
h. Otros residuos industriales no peligrosos.

La experiencia demuestra, que para cada tipo de residuos especiales es necesario establecer sistemas de gestión independientes y autosuficientes, pues las características de los desechos exigen que se deba procurar el mejor tratamiento posible para ellos (que debe comenzar con una clasificación diferenciada de los materiales), a objeto de recuperar la mayor parte o de garantizar su eliminación en condiciones de seguridad.

3. Residuos Peligrosos: Son aquellos desechos cuya naturaleza puede provocar daños graves sobre el medio ambiente o sobre la salud de las personas a ellos expuestos. Según la Directiva Europea de Residuos del año 2008, se considera que son peligrosos aquellos residuos que sean explosivos, oxidantes, inflamables, nocivos, irritantes, tóxicos, cancerígenos, mutagénicos, sensibilizantes o ecotóxicos.

Son muchas las actividades que generan este tipo de residuos, y van desde las industriales (por ejemplo las taladrinas usadas como refrigerante o lubricante de las cuchillas de corte de metales) hasta las domésticas (como el filtro de aceite de un vehículo). Por eso es importante identificar a los productores, a los gestores intermedios y a los gestores finales de estos desechos, para repartir responsabilidades a lo largo del proceso y asegurar un correcto tratamiento de los residuos peligrosos.

Bajo un principio fundamental del derecho internacional “quién contamina paga” la legislación vigente en la materia responsabiliza al productor de la correcta gestión de los residuos peligrosos y para ello se establece, con diferentes criterios según el país, registros de gestores autorizados a los que el ciudadano o la empresa productora puede acudir para la cesión los mismos. Una vez en manos del gestor debidamente autorizado, y ya sea este intermedio (abarca desde un simple transportista hasta uno que lleve a cabo una transformación no definitiva de los materiales) o final (responsable del tratamiento último), el ciudadano queda libre de su responsabilidad que pasa ahora a aquellos que aceptan los residuos.

Es fundamental que los gobiernos adopten políticas para la reducción en origen de este tipo de residuos y para ello son deseables medidas que minimicen la puesta en el mercado de productos que contengan sustancias peligrosas, especialmente si tienen una vida útil muy corta.

Volviendo sobre el principio del tema, es importante no perder de vista la regla de las tres erres, ningún sistema de reciclaje de residuos por muy específico que sea o aunque use la mejor tecnología disponible, va a ser tan efectivo como las medidas de prevención en la generación de los desechos. Evitar el problema siempre es mejor que tener que solucionarlo.