En el análisis del balance y de
la cuenta de resultados se emplean ratios o indicadores, entre
los que podemos destacar los siguientes:
Solvencia: fondos propios / total
pasivo
Mientras mas elevado sea este ratio mayor es la solvencia
de la empresa, por tanto, más preparada está
para poder atravesar situaciones de dificultad sin comprometer
su viabilidad.
No obstante, unos fondos propios excesivamente elevados penalizan
sus ratios de rentabilidad, ya que habría que distribuir
los beneficios entre un mayor volumen de fondos propios. El
mercado penaliza esta situación.
Nivel de endeudamiento: endeudamiento
bancario / total pasivo
Mientras más elevado sea este ratio más inestable
es la estructura finaciera de la empresa. El endeudamiento
bancario tiene un coste, y si este endeudamiento es muy elevado,
la empresa puede tener problemas para atender su pago en momentos
de caída de ventas.
Además, la empresa será muy dependiente de
la decisión de los bancos de renovar o no a su vencimiento
los créditos concedidos. Si un banco decidiera no renovar,
la empresa podría tener serios problemas de financiación.
Además, hay que tener en cuenta que la banca suele
retirar su apoyo en momentos de dificultades, justamente cuando
más necesitada está la empresa de financiación.
Liquidez: activo circulante / pasivo
circulante
Activo circulante: parte del
activo que va rotando (existencias, clientes, disponible,
etc.), generando liquidez con la que la empresa puede atender
sus pagos.
Pasivo circulante: deudas
de la empresa que vencen antes de 1 año.
La liquidez determina la capacidad que tiene la empresa de
poder atender sus pagos.
Si una empresa tuviera problemas de liquidez, podría
no ser capaz de hacer frente a sus deudas, lo que le llevaría
a la suspensión de pagos.
Este ratio debe ser mayor que uno (el activo circulante mayor
que el pasivo circulante), e, incluso, la empresa debe disponer
de algún margen de seguridad (valor del ratio de 1,5
o 2).
Rotación de mercaderías:
Coste de las ventas / existencias medias
Coste de las ventas: es el
coste de las existencias vendidas (este dato figura en la
cuenta de resultados).
Existencias medias: es el
volumen medio de existencias que mantiene la empresa a lo
largo del año. Como este dato no se conoce hay que
estimarlo:
Si sólo se disponen de datos
de fin de año, se calcularía sumando
las existencias en balance al cierre del año anterior
y las existencias en balance al cierre de este año,
y dividiendo la suma entre dos.
Habría que tener cuidado
con la posible estacionalidad, ya que si, por ejemplo,
las ventas de la empresa se concetran en el 1º trimestre,
entonces es previsible que a diciembre tenga los almacenes
repletos de existencias, por lo que al aplicar esta fórmula
se obtendría un volumen de existencias medias muy
elevado, que no se correspondería con la realidad.
Mientras mayor sea este ratio, más eficazmente gestiona
la empresa sus existencias. No hay que olvidar que las existencias
tienen un coste de financiación, luego, mientras más
rápido roten más ajustado será el stock
que se tiene que financiar.
No obstante, un almacén excesivamente bajo implica
el riesgo de que la empresa reciba un pedido de un cliente
y no sea capaz de atenderlo con la rapidez necesaria, perdiendo
el pedido y, probablemente, el cliente.
Plazo de cobro: ( saldo medio de
clientes / cifra de ventas ) * 365
El saldo medio
de clientes se calcula de la misma manera que las existencias
medias, sumando los importes de esta partida de balance al
cierre del año anterior y de este año, y divididendo
la suma entre dos.
Hay que tener presente que lo importante no es sólo
vender, sino que hay que cobrar esas ventas. Es frecuente
el caso de empresas que han desaparecido por incrementar mucho
sus ventas y tardar en cobrarlas.
No se olvide qe cualquier partida del Activo tiene un coste
de financiación, por lo que un importe elevado de clientes
implica un notable coste para la empresa.
Por tanto, mientras más corto sea el plazo de pago
de nuestros clientes menor será el coste de su financiación.
Plazo de pago: ( saldo medio de
proveedores / compras del año ) * 365
La situación aquí es justo la contraria que
en el caso anterior: los proveedores son una fuente de financiación
(financian las materias primas y productos adquiridos), normalmente
más barata que otras, por lo que mientras más
se tarde en pagarles, mayor será su saldo y, por tanto,
la empresa se beneficiará en mayor medida de esta financiación.
No obstante, el retardo en el pago tiene un límite:
Por una parte, un retraso en el pago a los proveedores
puede ser un indicio de que la empresa tiene problemas
de liquidez que le lleva a retrasar sus pagos.
Por otra parte, un retraso excesivo en el pago a proveedores
podría llevar a éstos a dejar
de suministrar a la empresa.