Hemos comentado como la
Fidelidad dependía de tres factores fundamentales. la satisfacción
del cliente, las barreras para el cambio y la percepción
de la deseabilidad de las ofertas de la competencia.
Y esa satisfacción
que comentamos como primer factor fundamental depende a su vez
de la comparación que realiza cada cliente entre las expectativas
que tenía antes de consumir y la percepción post-compra.
El consumidor compara lo que esperaba antes de comer en un restaurante
con lo que percibe después de comer en el restaurante.
Son por tanto valoraciones subjetivas relacionadas con lo que
espera recibir antes de ser atendido con lo que creo después
de la compra. Tal como explican en la empresa Xerox "la fidelidad
de los clientes absolutamente satisfechos es seis veces superior
a la de los solamente satisfechos"
Las barreras de salida son el segundo
aspecto fundamental en la retención de clientes.
Pensemos simplemente en lo sencillo que resulta adquirir una línea
telefónica y lo complicado que resulta darla de baja. La
fidelidad también depende de las barreras o costes del
cambio. No se trata de una fidelidad tan auténtica cuando
el cliente se mantiene con nosotros por los altos costes de cambio.
El tercer factor fundamental en la fidelidad
de los clientes es el valor percibido de las ofertas de la competencia.
El consumidor valora distintas opciones que le ofrecen las empresas
competidoras. Un cliente fidelizado mantiene la relación
con nuestra empresa sin evaluar cada vez que compra todas las
posibles opciones que ofrece la competencia. En el momento que
la competencia consiga que el cliente fidelizado evalúe
alternativas, su satisfacción con mi empresa más
el coste de cambiar debe ser mayor que la valoración de
la competencia para mantenerlo fiel. Si cierro mi bar por vacaciones
durante unos días, los clientes seguramente probarán
bares de la competencia y al final de las vacaciones evaluarán
si mantenerse fieles a mi negocio.
Debemos mantener una vigilancia sobre las ofertas de la competencia,
analizando sus puntos fuertes y débiles. Y diferenciar
nuestra oferta de la oferta de los competidores. Si nuestro producto
se percibe por parte de los consumidores como absolutamente igual
al de la competencia, entraremos en una competencia por el precio.
Es importante que el consumidor perciba nuestro producto o servicio
como distinto de la competencia si no queremos competir por precio.
En los servicios bancarios la reputación, la imagen de
marca y los servicios difíciles de copiar nos permiten
diferenciarnos de la competencia. Una estrategia típica
de diferenciación es añadir servicios adicionales
y proporcionar ciertos servicios mejor que la competencia.
Eso en lo que somos mejores que la competencia,
ese esfuerzo marginal que realizamos debe ser resaltado para que
se transforme en una fuente de ventaja competitiva sostenible.
El director de oficina que realiza las declaraciones de hacienda
a los mejores clientes está fidelizando a la clientela
con un servicio adicional que a los competidores les resulta difícil
de copiar. Estos clientes fidelizados son menos sensibles al precio,
se les puede cobrar más y proporcionan un mejor margen
durante mayor tiempo.
Tal como explica Francisco Elvira "la clave de la fidelización
consiste en ofrecer más al cliente por lo que paga y sobre
todo, que lo perciba"