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4.4.- Implantación del plan de calidad
La implantación de un plan de
calidad, consiste en un conjunto de principios, métodos
y recursos organizados estratégicamente para movilizar
a toda la empresa, con el fin de satisfacer las necesidades del
cliente al mínimo coste.
La puesta en práctica del plan de calidad se desarrolla
en una serie de etapas e implica la coordinación de numerosas
actividades y personas:
1.- Diagnosis del problema.
Partimos del análisis de las tareas críticas y de
los elementos generadores de errores.
2.- Participación del personal.
Las aportaciones de todos son importantes. Desde la necesaria
implicación de la dirección a la participación
de todos los niveles jerárquicos.
3.- Fijación de Objetivos.
Es preciso definir claramente, de forma precisa y numérica
los objetivos. Por ejemplo el tiempo máximo para atender
a los clientes.
4.- Control y evaluación.
Se establece un sistema de medición para comprobar regularmente
el cumplimiento de los objetivos.
Es por tanto, preciso medir regularmente la calidad del servicio,
para comprobar el cumplimiento del plan y en su caso tomar medidas
correctoras. El proceso de medición
de la calidad del servicio suele incorporar varios elementos:
· Establecer las principales
dimensiones del servicio.
· Medir las expectativas
· Medir las percepciones del cliente
· Evaluar la importancia que los clientes asignan a cada
atributo.
· Analizar la percepción de los clientes respecto
a empresas competidoras.
Se trata por tanto, de establecer una lista de los principales
atributos que los consumidores relacionan con la calidad del servicio
y realizar una medición regular. Por ejemplo, Mc Donals
tiene identificadas varias áreas relacionadas con la calidad
percibida: El aspecto del establecimiento, la limpieza, el producto,
el servicio atento, la ausencia de errores en el proceso de servicio.
Regularmente realiza encuestas a sus clientes para comprobar el
cumplimiento de los parámetros de calidad.
Del mismo modo las entidades financieras realizan periódicamente
encuestas entre sus clientes para medir la calidad y el grado
de satisfacción con el servicio. Por ejemplo, Ibercaja
mide mediante encuestas telefónicas la satisfacción
del cliente en diez atributos concretos:
1.Cortesía y amabilidad de los empleados
2.Los tiempos de espera
3.La dedicación del tiempo necesario al cliente
4.La disposición por resolver sus problemas
5.La eficacia en la resolución de las gestiones
6.El asesoramiento que le proporcionan
7.La rapidez con que realizan sus encargos.
8.La claridad de la explicaciones que le dispensan
9.El trato personalizado que le dispensan
10.La respuesta a sus quejas
Ibercaja ha suministrado a todos sus empleados un manual de estilo
que recoge, los criterios generales de atención al cliente
y las normas de excelencia exigibles a toda la plantilla. Este
documento establece las normas de atención al público
en los distintos escenarios: desde la atención telefónica
o la solución de quejas y reclamaciones, hasta la gestión
de la imagen de la oficina, el cuidado de los cajeros o la gestión
de los tiempos de espera.

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