Lección 1ª

 


 

 

 

 

 

 

 

LECCIÓN 1: ¿QUÉ ENTENDEMOS POR SISTEMATIZACIÓN?

 

Un experto en este campo, me refiero al autor Oscar Jara (1994), manifiesta que la   palabra sistematización en   determinadas   disciplinas   se   refiere,   principalmente,   a   clasificar, catalogar,  ordenar  datos e  informaciones,  a  “ponerlos  en sistema”.  Ese  es el sentido más común, más utilizado y totalmente válido de la noción o del concepto “sistematización”: sistematizar datos o informaciones. Además, afirma Jara que nosotros, desde la educación popular y los proyectos sociales, utilizamos el mismo término, pero lo aplicamos   no   sólo  a   datos   e   informaciones,  sino   a   experiencias;  por   eso  no   hablamos   sólo  de “sistematización”, a secas, sino de “sistematización de experiencias”. Otro concepto a aclarar es el de las experiencias.

 

Continuando con O. Jara, dice que ¿qué   queremos  decir  por   “experiencias”?.   Las   experiencias  son  procesos  socio-históricos dinámicos y  complejos, individuales y colectivos que  son  vividas por  personas concretas. No  son simplemente   hechos   o   acontecimientos   puntuales,   ni   meramente   datos.   Las   experiencias,   son esencialmente  procesos vitales que  están  en permanente  movimiento y  combinan un conjunto  de dimensiones objetivas y subjetivas de la realidad histórico-social

 

Jara propone los siguientes ejemplos:

 

a) condiciones del contexto: toda experiencia se hace siempre en determinadas condiciones de un contexto económico, social y político a nivel local, regional,   nacional o mundial. El momento histórico es  la condición de posibilidad de cada experiencia, fuera del cual no es factible entenderla, pues es parte integrante de   su realización. En este sentido, el “contexto” no es algo totalmente exterior a la experiencia, sino una dimensión de la misma, ya que ella no sería, no estaría siendo o no habría sido, si no es en ese contexto y por ese contexto.

 

b) situaciones particulares: ninguna experiencia se puede llevar a cabo fuera de una determinada conjunción de situaciones específicas, que pueden ser institucionales, organizacionales, grupales o personales; es decir, unas circunstancias, un espacio y un lugar, en los cuales se vive una experiencia y que le dan características propias e irrepetibles.

 

c) Por otro lado, una experiencia siempre está constituida por acciones; es decir, por cosas que hacemos (o dejamos de hacer) las personas. De forma intencionada o inintencionada; planificada o imprevista; dándonos cuenta de su realización o sin reconocerla  mientras las realizamos.

d) Pero también  en toda  experiencia  se manifiestan las percepciones, sensaciones, emociones e interpretaciones de  cada una de las personas que viven esas experiencias, es decir de los hombres y mujeres protagonistas de las mismas.

 

e) Además,   las  experiencias  incluyen,  al  realizarse,   determinados resultados  o   efectos que modifican en todo o en parte los elementos o factores existentes anteriormente.

 

f) La interrelación de todos estos factores generan reacciones en las personas que intervienen, las cuales construyen relaciones entre ellas. Estas relaciones personales y sociales –por una parte-   han sido mediadas por todos los elementos anteriores y –por otra- son factores desencadenados por lo que aconteció durante la experiencia.

 

Entonces, en este entramado vivo, complejo, multidimensional y pluridireccional de   factores objetivos y subjetivos que constituye lo que llamamos “experiencia”, no hay simplemente hechos y cosas que suceden; hay personas que pensamos, que sentimos, que vivimos; personas que hacemos que esos hechos acontezcan en contextos y situaciones determinadas y que al hacerlo construyen nuevos contextos, situaciones y relaciones.

 

También aclara O. Jara (1994) que una experiencia está marcada fundamentalmente por las   características, sensibilidades, pensamientos y emociones de los sujetos, los hombres y las mujeres que las viven. Así, las personas vivimos las experiencias con expectativas, sueños, temores, esperanzas, ilusiones, ideas e intuiciones. Las personas somos las que hacemos que ocurran esos procesos complejos y dinámicos; esos procesos, a su vez, nos marcan, nos impactan, nos condicionan, nos exigen, nos hacen ser. Las experiencias,  son individuales y colectivas a la vez; las vivimos y nos hacen vivir; en definitiva, somos seres humanos en cuanto vivimos cotidiana y socialmente experiencias.

 

Por todo ello, culmina afirmando O. Jara (1994), que cuando hablamos de la sistematización   de experiencias, estamos hablando de procesos históricos en los que se van   concatenando todos esos diferentes elementos, en un movimiento e interrelación  permanentes, produciendo continuamente cambios y transformaciones en la medida que cada aspecto se constituye respecto al todo y el todo se redefine en su vinculación con cada aspecto.

 

Para el autor Joao Francisco de Souza “los seres humanos, en cuanto inconclusos, son animales que, creando y transformando culturas, intentan apropiarse de esas experiencias, produciendo explicaciones, interpretaciones y comprensiones atribuyéndoles significados y sentidos, proyectándolas y reorientándolas para afirmar su dignidad, su valor, su poder y su comunidad. En esa dinámica se vuelven humanos o se deshumanizan. Se diferencian, así, de los animales.

 

 

 

 

 

 

 

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