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El proceso principal por el cual se transforma
el mosto en vino es la fermentación alcohólica:
Consiste en la transformación de los
azúcares (glucosa y fructosa) contenidos en la uva en
alcohol etílico y anhídrido carbónico.

Aproximadamente se produce 1 grado alcohólico
por cada 17 gramos de azúcar contenidos en el mosto:
Así, un mosto con 221 gramos/litro daría
lugar a un vino con 13 grados ( 13º ).
En este proceso se produce también anhídrido
carbónico en estado gaseoso, lo que provoca el burbujeo, la
ebullición y el aroma característico de una cuba de mosto en fermentación.
Esta formación de carbónico va a ser importante para la extracción
de sustancias contenidas en los hollejos y en proporcionar
una atmósfera protectora de la oxidación de las uvas
que es beneficiosa para la obtención de vinos de calidad, sobre
todo en el caso de los tintos.
¿Quién realiza este proceso? Son las
levaduras adheridas al hollejo de la uva (mediante una
capa cerosa denominada pruina) las que, para satisfacer sus necesidades
de crecimiento, favorecen el proceso.
Son levaduras del género Sacharomyces
las que suelen desempeñar la parte más importante del proceso.
Son las auténticas "obreras del vino."
El final del proceso fermentativo es cuando
ya se han desdoblado prácticamente todos los azúcares
y cesa la ebullición. En bodegas esto se determina con los
clásicos pesamostos o densímetros.
Es importante, como veremos en la elaboración de
cada tipo de vino en particular, controlar la temperatura de
fermentación continuamente durante todo el proceso: cada vino
requiere unos márgenes de temperatura determinados.
Una vez finalizada la fermentación alcohólica ya
tenemos el vino nuevo, que tras un periodo de algunos meses termina
de fermentar los pocos azúcares que siempre quedan tras la fermentación
principal. Finalmente se termina de hacer este vino nuevo con
el desarrollo de una segunda fermentación: la fermentación
maloláctica.
La fermentación maloláctica es fundamental
para la calidad del vino, especialmente en los vinos
tintos (se tratará con más detalle en el capítulo de
elaboración de vinos tintos).
Básicamente consiste en la transformación
de todo o parte del ácido málico procedente de la uva en ácido
láctico y anhídrido carbónico.

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