|
Como vemos, la elaboración varía según los tipos de vinos a
obtener.
En el caso de los finos, olorosos y amontillados, en Jerez
la variedad utilizada es la Palomino. Hasta la obtención
del mosto (así se denomina al vino joven recien fermentado)
es un proceso análogo al de la obtención de cualquier vino
blanco.
Una vez obtenido este vino, que normalmente tiene un contenido
alcoholico en torno a 10.5º, en la clasificación se elige a
que tipo de vino vamos a encaminar la elaboración.
Si se cumplen unas condiciones mínimas
de "finura", y después de separar las lías o sedimentos
formados en el depósito de fermentación, el vino se encabeza
(se le añade alcohol vínico) a 15-15.5º, si no se destina
a otros vinos de menor calidad.
El vino encabezado pasa a botas de roble americano. El
hecho de encabezarlo se debe a que queremos eliminar con esta
adición de alcohol (recordemos que ejerce un efecto antiséptico)
a todo microorganismo presente en el mosto que pueda interferir
la actuación de las levaduras de flor que son las que van a producir
las buenas características cualitativas de este vino.
Estas levaduras necesitan del aire oara actuar por lo que estas
botas se llenan solo en sus 5/6 partes, quedando una cámara de
aire que permitirá la formación de un velo blanquecino
(son las citadas levaduras que suben a la superficie ) que cubrirá
toda la superficie del vino, aislándolo del aire.
El vino estará en esta fase, llamada de "sobretablas", unos
o dos años, momento en el que se realizará una segunda
clasificación. Los avezados catadores de Jerez decidirán
en este momento si el vino se destinará a
fino o a oloroso.
Si el vino es de aroma suave, pero
punzante, con sabor seco pero sútil, y con dejo a almendra,
se eligirá para fino, pasando
a continuación al sistema de envejecimiento de los vinos de
Jerez que no es otro que el famoso sistema de soleras y criaderas.
Si el vino no tiene las anteriores
características se encabeza hasta 18º con lo que
se consigue eliminar tambien las levaduras de flor (el velo)
y provocar una crianza exclusivamente oxidativa que dará lugar
a los olorosos.
Si a lo largo del proceso de crianza del fino se observa que
su evolución no es la esperada, se encabezará hasta
un determinado grado alcohólico para eliminar las levaduras de
flor y que continúe envejeciendo, a partir de ese momento,
por una fase oxidativa, entoces obtendremos el amontillado.
El sistema de criaderas y soleras tradicional de Jerez
tiene por objeto ofrecer vinos de Jerez en sus diferentes tipos
con unas caracterísitcas constantes año tras año, uniformes,
que las distintas partidas que salen al mercado cada año sean
lo más parecida posibles.
Las botas de 500 l. están dispuestas unas sobre
otras, alineadas en tres o cuatro filas. La escala más
baja se denomina solera y es la que contiene el vino más viejo.
De ésta se realizan extracciones o sacas parciales de vino
que van a embotellarse para venderse. Este volumen de la saca
hay que reemplazarlo por otro volumen igual de vino procedente
de la escala inmediatamente superior, denominada primera criadera,
haciéndolo a las botas de la solera, lo que se llama el
rociado.
A su vez la primera criadera se rellena con la superuior o segunda
criadera y así sucesivamente hasta que la última criadera,
la más alta, se rellena con vino procedente de la fase de sobretablas.
Después de acabar el envejecimiento por el sistema de
criaderas y soleras, que durará dependiendo del numero
de sacas que se hacen al año, ya tenemos el vino, cuyas características
de los diferentes tipos son:
Fino: vino de color oro
pajizo, pálido, de aroma punzante y delicado, ligero, seco y
poco ácido, y con un contenido alcohólico en torno a 15-15.5º.
Amontillado: color ámbar,
aroma punzante atenuado, suave y lleno el paladar, seco y con
un contenido entre 16º y 18º/20º.
Oloroso: vino de color
oscuro, muy aromático, de mucho cuerpo, seco o ligeramente abocado
y con un contenido de 18 a 20º.
Palo cortado: es un tipo
intermedio entre amontillado y oloroso.
Raya: es similar al oloroso,
pero con aroma algo menos delicado.
A continuación, nada más que sale el vino de las soleras,
se pasa a cabecearlo: esto es mezclar
soleras diferentes, rectificación
del grado alcohólico, y adición
de los vinos de color,
vino dulce, dulce pasa, Pedro Ximénez, y Moscatel, al vino
sacado de la solera.
Las tres operaciones son optativas, si se realiza la
adición, los tipos que se pueden obtener (preferentemente dedicados
a los mercados extranjeros y donde tienen gran aceptación) son
de menor a mayor contenido en azúcares los siguientes:
Pale-Dry, Old East India, Medium Dry,
Medium, Mediun Sweet, Golden, Cream, Brown.
Tras el cabeceo, si es que se ha optado por éste, se
clarifica, estabiliza y filtra el vino antes de su embotellado
y posterior puesta en el mercado.
La Manzanilla
Es un vino cuya elaboración es similar a la del fino,
pero tiene características finales distintas a este. La
variedad de uva es la misma, la Palomino. La diferencia se debe
fundamentalmente a que las uvas estan situadas cerca de Sanlúcar
de Barrameda, junto al Océano Atlántico y en la desembocadura
del río Guadalquivir.
Es determinante la influencia de las brisas marinas (que
afecta tanto a la uva en el campo, como al vino en las bodegas),
que le transmiten al vino una raíz más yodada, salina.
Las características del velo formado son distintas, es un velo
que resiste todo el año, a diferencia del del Jerez que en invierno
y verano prácticamente desaparece, los rociados y sacas
por año son más numerosos en Sanlucar, que además dispone de más
escalas en las criaderas y soleras.
Otros vinos generosos andaluces
Montilla-Moriles: se elaboran
finos, amontillados, olorosos, y dulces Pedro Ximénez.
Las diferentes características climáticas respecto a Jerez también
se transmiten al carácter de sus vinos, a veces no necesitan
ni encabezarse con alcohol vínico. La variedad Pedro Ximénez
es la principal.
Condado de Huelva: se elaboran,
entre otros, finos y olorosos, que en esta D.O. se denominan
Pálidos y Viejos respectivamente. La variedad principal es la
Zalema.
Málaga: esta D.O. abarca
en su mayoría todo tipo de vinos dulces, siendo bastante importante
la variedad Pedro Ximénez y la Moscatel. Son unos vinos
muy peculiares, admirados en gran parte del mundo en épocas
anteriores y que en la actualidad están intentando recuperar
parte del prestigio perdido.

Temario |
|