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Todo equipo necesita un jefe,
una persona que lo dirija, que se ponga al frente del mismo. Al
igual que todo equipo de fútbol necesita un entrenador o que toda
orquesta necesita un director.
El jefe puede ser simplemente eso,
un jefe, o puede ser algo más, un auténtico líder.
Hay jefes
que no son líderes y también puede haber líderes que
no son jefes.
La diferencia básica entre ambos
conceptos radica en el origen de la autoridad que ejercen.
El jefe recibe
su autoridad de la posición jerárquica que ocupa: la empresa
lo ha colocado al frente del equipo.
El líder recibe su autoridad del
propio equipo: diversos factores (carisma, personalidad,
entrega, energía, etc.) le permiten ganarse el apoyo de sus
colaboradores.
El desempeño de un equipo de trabajo
puede mejorar notablemente cuando al frente del mismo se encuentra
un auténtico líder.
Un jefe podrá
dirigir el equipo en base a la autoridad que su cargo conlleva
pero puede que no sea capaz de motivarlo, de obtener su máximo
rendimiento.
Por otra parte, si dentro de un equipo
el jefe y el líder son distintas personas se puede producir una
dualidad de mandos, cada uno caminando en una dirección diferente.
Aunque el jefe no sea un líder
al menos debe contar con una serie de cualidades muy significativas
para poder dirigir eficazmente un equipo de trabajo:
Debe ser una
persona justa, que sepa
exigir pero también recompensar, que no haga discriminaciones
arbitrarias, sino que trate a todos por igual.
Una persona
muy trabajadora, que de ejemplo: si exige a los demás,
él por delante.
Una persona
exigente pero humana, que busque y persiga la excelencia
pero que sepa reconocer el esfuerzo y la entrega. Una cualidad
importante es ser comprensivo ante el fallo del colaborador.
Muchos jefes
adoptan frente a sus colaboradores una actitud fría, distante,
de superioridad, confundiendo altivez con autoridad. Una persona
que no sea capaz de relacionarse con su gente difícilmente
va a ser capaz de liderar un equipo humano
Respetuosa:
que el mismo respeto que muestre hacia sus superiores lo muestre
también hacia sus colaboradores. Pero que sepa mantener la disciplina,
que sepa decir NO cuando sea necesario.
Un defensor
de su equipo, que no tolere ataques externos. Si
hay que tomar medidas las tomará él dentro del equipo, pero
no permitirá que desde fuera se ataque a ninguno de sus colaboradores.
Una persona
que se preocupe por el bienestar de su gente, que
nunca les deje en la estacada. Si se produce un fallo él lo
asumirá de cara al exterior, nunca echará las culpa a un colaborador
(internamente si pedirá responsabilidades). Que se preocupe
de que todos se sientan a gusto en el equipo, integrados, de
que todos participen activamente.
Un organizador
nato: consigue que el equipo funcione, que vaya avanzando,
que se vayan cumpliendo los plazos.
Una persona
decidida, que sepa tomar decisiones por difíciles
que sean. No se esconde ni pasa el "marrón" a algún colaborador.
El jefe debe
confiar en su equipo ya que esto el equipo lo percibe.
Por otra parte, hay que tener en cuenta
que los posibles defectos del jefe se suelen transmitir al
resto del equipo ya que su comportamiento tiende a ser imitado.
¿Cuáles son los principales cometidos
del jefe del equipo?
Organizar
el equipo: quién se va a ocupar de cada aspecto,
normas de funcionamiento (nivel de autonomía de cada miembro,
coordinación del equipo, reuniones, evaluaciones, etc.).
Procurar
al equipo los recursos necesarios para realizar su
labor, (técnicos, materiales, humanos, etc.).
Tratar de
lograr un equipo cohesionado, eficiente.
Vigilar el
cumplimiento de los objetivos y plazos del proyecto,
verificar que se va avanzando en la dirección adecuada tomando
en caso contrario las medidas oportunas.
Supervisar
el trabajo del equipo antes de presentar los resultados
al órgano supervisor.
Centralizar
la relación del equipo con el resto de la organización,
especialmente con los niveles superiores.

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