Los equipos de trabajo pueden
plantear problemas de encaje dentro de la organización.
Las empresas
están organizadas en niveles jerárquicos, con estructuras muy
definidas y con áreas de trabajo compartamentalizadas. Los
equipos de trabajo rompen con estas estructuras jerárquicas.
En el equipo participan miembros
de áreas diversas que reportan por tanto a jefes diferentes
pero que dentro del equipo se ponen bajo el mando de un mismo
coordinador.
Por otra parte, en el desarrollo del
proyecto el equipo puede realizar tareas que afectan a áreas
diferentes y que en teoría corresponderían a distintos departamentos
de la organización.
Es frecuente también que los miembros
del equipo tengan que compaginar su presencia en el mismo
con su trabajo habitual, lo que puede originar problemas
de coordinación.
El líder del equipo procede de un
área determinada de la empresa lo que puede generar celos
departamentales ya que se pone al frente de personas de
otras unidades.
Por otra parte, en muchas empresas
sigue prevaleciendo el trabajo individual, donde el equipo
de trabajo no deja de ser algo novedoso en lo que no tienen experiencia
y de lo que inicialmente desconfían.
Algunos directivos
llegan a pensar que estos equipos suponene una pérdida de tiempo.
"Siempre hemos funcionado así y nos ha dio bien, ¿por qué cambiar?".
Por ello, hay que evitar a toda costa que el equipo se desarrolle
como algo ajeno a la organización, algo exótico, diferente.
El equipo debe desarrollar una buena
comunicación con el resto de la empresa, integrarse en la
misma y no quedar como un mundo aparte.
Además, algunos directivos pueden
ver en los equipos de trabajo una amenaza a su posición: invaden
sus áreas de competencia, emplean a miembros de sus departamentos,
etc.
Por ello, pueden
tratar de boicotearlos o al menos de no prestarles el apoyo
necesario.
Puede que no
se trate de un rechazo directo, evidente, pero sí de un enfrentamiento
silencioso, sutil, que puede resultar muy dañino (no facilitándole
la información necesaria, no dándole el apoyo necesario, etc.).
Todo lo anterior explica que en muchas
empresas los equipos de trabajo no cuenten de entrada con la simpatía
de parte de la organización lo que exige que se les apoye
desde la dirección, si no es posible que se queden empantanados
ante la hostilidad o vacío que encuentran.
La introducción
del equipo de trabajo en la empresa debe contar con un apoyo
visible de los niveles superiores.
Que todo el mundo tenga claro que
no son el resultado del capricho de un jefe cualquiera sino
que responden a una nueva visión de la organización del trabajo
dentro de la empresa.
Estos apoyos de los niveles superiores
permiten que el resto de la plantilla se convenza de que hay
que apoyarlos, que no pueden boicotear su labor.
Para evitar posibles malentendidos la
dirección debe fijar claramente el cometido del equipo y su ámbito
de actuación (para evitar que ningún departamento se sienta
invadido en sus competencias). Todo ello se debe comunicar tanto
al propio equipo como al resto de la organización.
Por otra parte, si la organización desarrolla
y fomenta el trabajo en equipo debe tener en cuenta esta realidad
en aspectos tales como la evaluación del empleado y la
política de incentivos.
En ambos casos
no se podrán basar únicamente en el trabajo individual sino
que también tendrán que tener en cuenta el desempeño del equipo
en el que participa. Además, la formación que se brinde al empleado
tendrá que considerar este nuevo método de trabajo.
Habrá que enseñar a los empleados
a trabajar en equipo, con las diferencias que ello comporta
respecto al trabajo individual.