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En el trabajo en equipo, como en cualquier
trabajo, pueden surgir dificultades que pongan a prueba
al equipo.
Cuando se forma
un equipo y éste echa a andar suele haber una etapa inicial
de ilusión, de novedad, pero a medida que el trabajo va avanzando
la realidad se va imponiendo, a veces con toda su crudeza.
Mientras las cosas van bien es
fácil que el equipo se muestre unido, cohesionado, que haya
un buen ambiente de trabajo. Pero cuando las cosas se tuercen
se pone en peligro todo lo anterior.
Las dificultades
tienen un lado positivo y es que a veces consiguen aunar
más al equipo, todo va a depender de cómo se afronten.
Muchos equipos
se crecen antes los obstáculos y dan lo mejor de sí.
Cuando surgen dificultades, por
graves que éstas sean, es fundamental que el jefe del equipo
informe a sus colaboradores, que no trate de "maquillar" la
situación.
El equipo
perdería confianza en su responsable si se entera de que les
ha ocultado información, de que les ha falseado la realidad.
Ellos están
metidos de lleno en el proyecto, sus carreras profesionales
pueden estar en juego, por lo que tienen derecho a saber qué
es lo que ocurre.
Esta misma transparencia debe exigir
el jefe del equipo a sus colaboradores.
Si en sus
ámbitos respectivos surgen dificultades deben comunicarlas inmediatamente
para que el equipo pueda tomar las medidas oportunas.
Para ello es fundamental que la
filosofía que impere en el equipo la de ante
los problemas no buscar culpables sino soluciones.
Lo peor que puede ocurrir es que,
por miedo, algún colaborador oculte un problema y cuando éste
finalmente salga a la luz sea ya demasiado tarde para solucionarlo.
Los problemas hay que afrontarlos
con decisión, tomando las medidas necesarias por drásticas
que sean (en estos momentos no valen las contemplaciones).
Si hacen falta
más recursos (humanos y/o técnicos) hay que solicitarlos a la
dirección.
Si el problema es grave (pone
en peligro el proyecto, impide que se puedan cumplir los plazos
establecidos, etc.) hay que ponerlo inmediatamente en conocimiento
de la dirección.
Esta debe conocer en todo momento
el estado de las cosas para que no haya sorpresas finales.
Aunque fuera competencia exclusiva del
jefe tomar las medidas oportunas para hacer frente a un problema
determinado puede resultar conveniente consultar con el equipo,
pedirle su opinión.
Los colaboradores
siempre valorarán que se les tenga en cuenta.
Por otra parte,
el jefe les deberá ir informando del desarrollo de los acontecimientos.
Que el equipo sepa en todo momento
la situación en la que se encuentra el proyecto.
Por último, señalar que cuando un equipo
empieza a funcionar resulta aconsejable comenzar por los apartados
menos problemáticos del proyecto con el fin de que el equipo
tenga cierto tiempo para ir rodando.
De este modo
cuando tenga que enfrentarse a problemas mayores contará
con una experiencia que le puede resultar muy valiosa.
Si inmediatamente al comenzar a operar
se presenta una dificultad que el equipo no sabe cómo resolver
puede que dé al traste con todas sus ilusiones.

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