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Los equipos de trabajo más eficientes
son aquellos en los que existe una gran cohesión entre sus
miembros.
Existe un sentimiento
de equipo: sus miembros se sienten orgullosos de pertenecer
al mismo.
En contraposición con un equipo cohesionado
nos podemos encontrar con:
Un equipo
disgregado, que es prácticamente lo mismo que una
ausencia de equipo. Aquí cada miembro actúa por su cuenta, va
a lo suyo, sólo le interesa su interés particular y no el del
equipo. En esta situación es prácticamente imposible funcionar
eficazmente.
Un equipo
básicamente unido, pero con
algunos de sus miembros distanciados. El líder debe
tratar de acercar a los miembros alejados; si no lo hace es
posible que estos vayan atrayendo a otros compañeros y al final
se termine como en el caso anterior.
La cohesión no es algo que tiende
a surgir de forma espontánea, todo lo contrario, el ser humano
suele ser individualista, su carácter es básicamente competitivo:
busca su bien por delante (a veces a costa) del bien del grupo.
Esto conlleva
que la cohesión haya que buscarla, haya que trabajarla,
siendo éste otro de los principales cometidos del jefe.
La cohesión de un equipo depende
de muchos factores:
De su propia
composición: si ha habido
una selección de personas preparadas, entregadas, de gente que
sabe trabajar en grupo. Lo contrario ocurre si es un equipo
donde prima el individualismo, formado por gente de difícil
convivencia (en este caso, difícilmente se va a poder conseguir
un equipo unido).
Es importante
contar dentro del equipo con gente que genere buen ambiente,
gente positiva, colaboradora, generosa. A veces puede resultar
preferible contar con un profesional con estas actitudes,
aunque sea menos brillante, que con otro muy competitivo pero
con un carácter complicado.
Una sola persona conflictiva
dentro del equipo puede ser suficiente para cargarse el ambiente
de trabajo.
En la formación
del equipo hay que cuidar con detalle este aspecto pero aún
así puede haber sorpresas y entrar a formar parte del mismo
personas conflictivas.
En este caso el jefe debe actuar
con contundencia y atajar de raíz este problema, apartando
a dicha persona.
De su tamaño:
por regla general los equipos pequeños tienden a estar más cohesionados
que los grandes, aspecto que hay que tener en cuenta a la hora
de constituir un equipo, tratando de que su tamaño sea lo más
ajustado posible.
Del carisma
del líder: si cuenta con una personalidad atractiva
que consigue ganarse la adhesión de sus colaboradores tendrá
ya buena parte del camino recorrido.
Del proyecto
asignado: si se trata de un trabajo interesante,
exigente, motivador, es fácil que la gente se vuelque en el
mismo. Si por el contrario, se trata de un proyecto gris, con
poco atractivo, de escaso interés, es difícil que la gente se
identifique con el equipo y más bien trate de salir del mismo
a la menor oportunidad.
Del ambiente
de trabajo: si es un ambiente agradable, de respeto,
donde se fomente la participación, donde exista comunicación,
donde se reconozcan los méritos, donde la gente se pueda realizar
profesionalmente.
Algún éxito
inicial, aunque sea pequeño, también ayuda a cohesionar
al grupo: ver que forman un equipo competente, capaz de alcanzar
las metas propuestas.
La cohesión del equipo es más fácil
que exista mientras que las cosas marchan bien, el
problema se presenta cuando aparecen las dificultades
(el trabajo no avanza, el equipo es cuestionado desde fuera, etc.).
Según como
el equipo encare estas dificultades su cohesión interna puede
aumentar o por el contrario se puede ver dañada.
Si ante
una dificultad (ya afecte al equipo en su conjunto o a
un miembro determinado) los miembros del equipo hacen causa
común, se involucran, tratan de encontrar una solución,
evitan las críticas internas y se apoya al miembro afectado,
la cohesión del equipo aumentará.
Si por el contrario, ante una
dificultad la gente se desentiende, arrecian las críticas
hacia el miembro responsable, se busca "cortar cabezas",
la cohesión del equipo quedará muy dañada.
La respuesta del equipo dependerá
en gran medida de la actitud que adopte su jefe: cerrar
filas o buscar responsables.

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