El maestro David Ogilvy efectúa una serie de recomendaciones para
que la publicidad en televisión sea efectiva. Esta lista de ideas son
oro puro y marcan la diferencia entre el éxito y el fracaso de los
anuncios televisivos.
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Las imágenes deben
explicar la historia. Algunos publicitarios comprueban que
el anuncio se entienda simplemente con las imágenes
visionándolos sin sonido. La televisión es un medio
fundamentalmente visual. Muchos buenos anuncios cuentan la
historia y el beneficio del producto en imágenes. Nadie le presto
atención a la disminución del ozono en la atmósfera hasta que
se popularizo la expresión, agujero en la capa de ozono.
Incluso para contar una historia de modo verbal lo ideal es pensar
en imágenes poderosas. Un ave cubierta de petróleo explica mejor
la contaminación que muchos datos.
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Busque una clave visual.
los anuncios con demasiados detalles y demasiado rápidos son
difíciles de entender. El intentar abarcar demasiado puede
dificultar la recepción del mensaje por parte del espectador. La
simplicidad suele dar buenos resultados. Los anuncios más
efectivos vendiendo suelen ser tremendamente sencillos y visuales.
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Los primeros segundo
son vitales. Por tanto hay que atraer la atención del
espectador desde el principio. Los anuncios tienen que realizar
varias tareas, pro una parte atraer y por otra comunicar. Muchos
fracasan porque no atraen a los potenciales consumidores. También
existe una gran cantidad de comerciales en los que consumidores
recuerdan la parte más espectacular pero no el producto que se
trata de vender. Fracasamos si el consumidor recuerda la parte
atractiva del anuncio pero no la marca concreta. Algunos anuncios
muy recordados por su atractivo han conseguido vender mucho
producto de la competencia.
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Un buen anuncio no debe
ser complicado. Lo ideal es una única idea. Obligar al
espectador a desarrollar un trabajo mental excesivo puede
disminuir la eficacia del comercial
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Es preciso que el
espectador recuerde el nombre del producto. Frecuentemente
los publicitarios olvidan que no se trata de ganar un premio de
arte o creatividad se trata de vender entre una multitud de voces.
Si el consumidor recuerda el anuncio pero no sabe de que marca se
trata estamos tirando el dinero. Repetir muchas veces la marca y
enseñar el envase suele ser frecuente en los anuncios de
detergentes. Los anuncios de detergentes pueden ser poco
artísticos, incluso odiosos pero son muy efectivos vendiendo.
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Utilice personas no
objetos. El maestro Ogilvy recomienda utilizar imágenes
reales siempre que sea posible. Los consumidores nos fijamos en
otras personas y nos identificamos con potras personas.
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Muestre el momento
decisivo. Si se trata de un detergente se muestra la
satisfacción por la ropa limpia. Si se trata de un curso la
graduación y el momento en el que te dan el empleo. Si queremos
vender un coche seguro mostraremos como el coche nos salva la
vida.
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Evite los anuncios con
excesivo diálogo. Lo mejor es comunicar sus beneficios al
consumidor con las palabras más sencillas y fáciles. Las
investigaciones demuestran que muchas de las palabras complicadas
que se utilizan en publicidad el consumidor no las entiende. En
televisión durante los anuncios el consumidor no suele prestar
mucha atención al diálogo. Es
preferible repetir mucho unas ideas sencillas que un
discurso complicado. Pesemos en los políticos de éxito y
comprobaremos como utilizan expresiones e ideas fáciles y
sencillas.