A
corto plazo existen costes fijos, costes en los que
incurre la empresa con independencia de su nivel de actividad,
costes que se originan incluso aunque la empresa estuviese
parada (amortización de las máquinas, costes financieros,
alquileres, etc.). Son costes que la empresa no puede eliminar
inmediatamente aunque decidiera finalizar sus actividades.
A
largo plazo todos los costes son variables. La empresa
puede cancelar los contratos de alquiler de sus oficinas
o alquilar nuevas oficinas, puede vender sus instalaciones,
maquinarias, etc., o adquirir otras nuevas, cancelar sus
préstamos o solicitar otros nuevos, etc.