a)
Protección de sectores en fase inicial de crecimiento.
Esta protección busca ganar tiempo con vista a que estos
sectores maduren y alcancen una dimensión y una experiencia
que les haga más competitivo frente a las empresas internacionales.
El problema es que este proteccionismo a veces origina que
estos sectores se adormezcan, se acomoden a vivir protegidos
del exterior y no consigan avanzar al ritmo de sus competidores
internacionales. Además surgen presiones muy fuertes de
sectores industriales nacionales que buscan ser favorecidos
con esa protección.
Al
final los sectores que obtienen este tipo de protección
suelen ser aquellos con mayor capacidad de presión y no
los más necesitados, con lo que ni están todos los que son,
ni son todos los que están.
b)
Defensa de los puestos de trabajo. Se intenta
proteger aquellos sectores en los que el país no es competitivo,
con vista a defender esos puestos de trabajo.
El
peligro de esta medida radica en que el país que resulte
perjudicado, al impedírsele vender sus bienes en el mercado
nacional, tome represalias y también adopte medidas similares.
Esto
puede producir una reacción en cadena que dañe al comercio
internacional, con lo que comunidad internacional perderá
buena parte del beneficio que genera el comercio internacional.
c)
Protección de sectores estratégicos. Son aquellos
sectores que el gobierno considera claves para la defensa
nacional o para su economía (por ejemplo, industria militar,
sector energético y financiero, etc.).
Los
problemas que pueden surgir son similares a los ya comentados:
industrias adormecidas que nunca llegan a ser competitivas,
fuertes presiones de determinados sectores industriales
al gobierno para ser considerados estratégicos, represalias
de terceros países perjudicados por dichas medidas proteccionistas,
etc.