Si
el precio del mercado es igual o superior al precio mínimo
que exige un vendedor, dicho vendedor estará dispuesto a vender
ya que va a obtener un importe superior a su coste de producción.
Por
el contrario, si el precio del mercado es inferior al precio
mínimo que exige un vendedor, dicho vendedor no estará dispuesto
a vender ya que recibiría un importe que no cubriría su coste
de producción.
Por
tanto, cuando el mercado fija un precio para un bien,
lo venderán todos aquellos potenciales vendedores cuyos
costes de producción sean inferiores a dicho precio.
El
beneficio que obtiene cada vendedor será la
diferencia entre el precio que va a cobrar y su coste de producción.